Homenajearon al ex diplomático italiano Enrico Calamai por su labor durante la dictadura militar argentina

En el marco de las acciones por los 50 años del golpe genocida, el miércoles por la tarde, en la sala Norita Cortiñas (Hotel Quagliaro), la CTA Autónoma y ATE Nacional (a través de sus direcciones de Cultura) realizaron un sentido homenaje a Enrico Calamai, exdiplomático italiano. Su labor durante las dictaduras argentina y chilena, entre 1976 y 1983, permitió salvar y ayudar al exilio de entre 300 y 500 personas perseguidas.

Calamai, como vicecónsul y luego cónsul de Italia en Buenos Aires y en Chile durante la dictadura de Pinochet, desafió las órdenes de su propio gobierno y organizó una red clandestina que proporcionaba pasaportes, documentos falsos y ayuda logística para permitir que argentinos e ítalo-argentinos pudieran exiliarse y evitar ser desaparecidos.

Se le hizo entrega de una estatuilla de vidrio elaborada por una artista popular, y también de un ejemplar de Pañuelos al viento, la séptima entrega de los fascículos sobre pensamiento nacional y popular elaborado por Idearios desde el Sur.

Marcelo Paredes, director de Cultura de la CTA, puso en valor la labor de Calamai y el honor de que esté presente en este homenaje. «Estamos avergonzados de no haberlo sabido antes, y orgullosos de tenerlo hoy en casa», dijo.

Hugo «Cachorro» Godoy, secretario general de la CTA, participó del homenaje y expresó: «Esta sala es de los trabajadores, y hacemos un gran esfuerzo para que sea un espacio donde todas las expresiones culturales populares sean puestas a disposición de nuestro pueblo». Además, destacó el trabajo de Calamai durante la dictadura argentina: «Salvar vidas es un acto de humanidad, pero hacerlo en un contexto de genocidio, con una estructura estatal puesta a disposición del crimen y de la tortura, poniendo en riesgo la propia vida, es un acto de coraje extraordinario».

«El valiente es quien se atreve inclusive a desobedecer las órdenes de su propio gobierno para poner en primer lugar la vida humana. Utilizar esa circunstancia de tener una responsabilidad en una estructura estatal —en este caso vicecónsul o cónsul— y ponerse al servicio de la humanidad son cosas que merecen ser conocidas», remarcó Godoy.

En 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner lo condecoró con la Cruz de la Orden del Libertador San Martín en grado de Comendador por su labor humanitaria.

En representación de ATE Nacional, estuvo presente Mirta Matheos, secretaria administrativa: «Esta parece de esas cosas que a veces uno ve en las películas y le parecen maravillosas, y vemos que tienen un hilo en la vida real. El poder inmenso del afecto, la piedad y la compasión como herramienta política es maravilloso. Me parece importante destacar la dimensión de la valentía inmensa de aquellos tiempos de subir a un niño, a su madre o a un hombre joven perseguido y asustado, sabiendo que sus compañeros ya habían sido literalmente cazados o asesinados en las peores condiciones. El enorme instrumento político de la piedad hace que este señor, muy merecidamente, en el año 2004 haya recibido la orden del general San Martín de manos del presidente Néstor Kirchner».

Finalmente, Enrico Calamai agradeció el reconocimiento: «Estoy emocionado, me siento muy honrado y siento aquí hoy un gran calor humano. Yo creo que en la Argentina hay un nivel que ha sido definido como neofascismo neoliberal —la fase extrema del neoliberalismo—, pero existe también otro nivel donde la humanidad se despliega con todo su potencial. Lo vimos el martes en la movilización; se veía el dolor, pero también alegría y ganas de comunicar».

«Veía a la gente por la calle con lágrimas en los ojos, no todos parientes de las víctimas, sino gente que de alguna forma, 50 años después, sentía lo que había pasado en Argentina: las atrocidades que los militares argentinos hicieron», afirmó».

En este sentido, el ex diplomático afirmó: «Ese mismo contraste trágico se está reproduciendo hoy en el mundo entero, con el genocidio en Gaza, la terrible agresión contra Irán, el secuestro de un jefe de Estado, y la agresión a Cuba. Pero así como se consiguió vencer al nazifascismo en los años 40-45 del siglo pasado, así como se venció a la dictadura aquí y en todos los otros países de América Latina, así se va a vencer».

«Esto es algo que nos trasciende a todos, y yo creo que puede llevar a soluciones nuevas, a soluciones revolucionarias. Necesitamos una política de resistencia internacional de tipo gandhiano, no violenta y pacifista. Tenemos que combatir contra la guerra, por la democracia, por el respeto de los derechos humanos; la justicia internacional tiene que ser capaz de llegar a su desenlace natural. La oportunidad de los países intermedios y pequeños es el derecho internacional; si no, es la ley de la selva. Hoy que Naciones Unidas no funciona, hay que buscar una estructura de derecho que garantice la paz en el mundo», finalizó Calamai en su intervención.

En el marco del homenaje, se proyectó el documental Enrico Calamai. Una vida por los Derechos Humanos, con la presencia de su director, Enrico Blatti, quien afirmó: «La historia de vida del cónsul está en el documental, y para mí es un honor estar aquí. Quiero agradecer esta proyección y a todos los que la hicieron posible».

Fuente: www.ctaa.org.ar