A la espera del rechazo definitivo al veto presidencial -que se produjo ayer minutos antes de las 17 horas- se realizó una amplia convocatoria en la Plaza Central. Organizaciones sociales, trabajadores y ciudadanos -entre los que se contó a la CTA Autónoma Regional Río Cuarto-se concentraron para exigir que el Senado revoque el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. También incluyó reclamos por el financiamiento universitario, la situación de los jubilados y la defensa de lo público.

Este jueves a la mañana, Río Cuarto fue escenario de una nueva movilización impulsada por organizaciones que defienden los derechos de las personas con discapacidad, jubilados, trabajadores y sectores comprometidos con lo público.
Gabriela Cabero, una de las voces presentes del movimiento de emergencia en Discapacidad, expresó: “Sabemos que es en las calles donde defendemos nuestros derechos, además de conquistarlos”. Para Cabero, lo que está en juego es el modelo de sociedad: “Estamos en una situación en la que no solo se está atacando a las personas con discapacidad, sino a los jubilados… la realidad es tremenda en ese sentido”.

La movilización se dio mientras el Senado debatía la posibilidad de revertir el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad -lo que finalmente sucedió en horas de la tarde propinando una nueva derrota legislativa al Gobierno Nacional-, una normativa mínima que busca garantizar derechos básicos a un sector históricamente vulnerado. “Tenemos todas las esperanzas de que se revoque, por el costo que significa lo contrario también”, señaló Cabero, y añadió: “Nos mueve la bronca, y también el sentido de responsabilidad que tenemos como ciudadanos”.
Por su parte, el padre Carlos Juncos remarcó el carácter profundo de la lucha: “Se trata, en el fondo, de una lucha por el bien común, más profundo y más natural de la sociedad”, explicó. Y fue claro al señalar que lo que se discute no es solo una ley, sino el tipo de sociedad que se quiere construir: “La sociedad se construye desde los más débiles. Si abandonamos a los más débiles, entonces no tendremos ningún futuro”.

Ambos entrevistados coincidieron en que la pelea no termina con la reversión del veto. “Sabemos que después vendrán otros momentos, otros desafíos, otras luchas”, dijo Juncos. Para él, cada paso es parte de un proceso de fortalecimiento democrático: “Esto es un gesto de hacer crecer la democracia, la participación”.
Cabero también enfatizó la dimensión colectiva y cultural de la protesta: “Hay una fuerte creencia de la gente en lo colectivo, porque eso somos, somos colectividad”, afirmó. Y añadió: “No nos da lo mismo lo que está pasando, y no nos aquieta quedarnos en la casa tranquilos a ver cómo se está atacando al pueblo”.

Tanto Cabero como Juncos destacaron que el reclamo no es aislado ni sectorial.
Se vincula con una serie de retrocesos en materia de derechos: La quita de pensiones, los bajos salarios de quienes trabajan en discapacidad, la crisis del financiamiento universitario, y la situación crítica de los jubilados.

“Es toda una realidad que tiene que ver con el sostenimiento de las políticas públicas que hemos conquistado históricamente”, sintetizó Cabero.
Y concluyó con una afirmación que resume el espíritu de la jornada: “La vida digna tiene que estar en el centro. La lucha sigue, porque la vida que estamos viviendo es insoportable”.
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