Túpac Amaru: “Volveré y seré millones”

Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui, nació el 19 de marzo de 1738, en Surimana, Perú y fue brutalmente asesinado por el Ejército de ocupación español el 18 de mayo de 1781, en Cusco, Perú. Fue el líder indígena más emblemático de la resistencia anticolonial en América del Sur. Nacido en el virreinato del Perú, era descendiente directo del último inca, Túpac Amaru I, y creció entre las montañas andinas escuchando el dolor de su pueblo sometido por los abusos coloniales.
Educado en colegios de criollos, pero con sangre indígena y alma rebelde, vio de cerca la injusticia: indígenas obligados a trabajos forzados, impuestos abusivos, y una corona española que saqueaba sin piedad.
En 1780, Túpac Amaru II se levantó en armas. Su objetivo no era solo expulsar a los españoles, sino liberar al pueblo indígena de siglos de opresión. Su grito de guerra fue claro: “¡Esta es la hora del pueblo!”
Reunió un ejército mestizo, indígena y campesino. La rebelión se expandió por los Andes como fuego en paja seca. Desafiaron virreyes, ejércitos y castas. Aunque algunos criollos lo traicionaron, el espíritu de lucha se mantuvo encendido.
Capturado por las autoridades, fue brutalmente ejecutado en 1781. Le cortaron la lengua, le ataron brazos y piernas a caballos para descuartizarlo. No lograron hacerlo, y terminaron decapitándolo.
Pero no lograron callar su legado. En su último aliento, se dice que dijo: “Volveré y seré millones”.
Y volvió. Su nombre fue rescatado por movimientos indígenas, revolucionarios y libertarios en todo el continente.
Hoy, Túpac Amaru II representa la voz del pueblo que no se rinde, la sangre ancestral que clama justicia, y la dignidad que no se deja pisotear.
Fuente: Hombre Estoico