“Cacho” Garat: Una trayectoria ejemplar en defensa de los trabajadores de prensa

El 9 y 10 de junio de 1984 se realizó en Río Cuarto el Primer Congreso Provincial de los Trabajadores de Prensa “Francisco Eduardo Solís”, ilustrado por el inolvidable afiche de Jericles anunciando la precarización laboral que pocos años después haría estragos en el oficio. El principal promotor de ese hecho histórico, que forjará definitivamente la fundación del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren), fue Oscar “Cacho” Garat, el primer Secretario General de la flamante organización gremial surgida de la fusión del Sindicato de Prensa de Córdoba, el Círculo de la Prensa de Córdoba y la Asociación de Periodistas de Río Cuarto.

Diez años más tarde, en el verano de 1994, Garat falleció en un desgraciado accidente automovilístico en Brasil privando de su presencia a la militancia sindical, política y cultural que reconocía en “Cacho” a uno de los mejores dirigentes de su generación, no tan sólo a nivel del gremio de prensa sino para el conjunto del movimiento obrero cordobés.

Periodista respetado, llegó a ser Secretario de Redacción de La Voz del Interior, empresa que lo despidió por su militancia gremial. Tiempo después fue el primer Secretario de Redacción de El Diario de Villa María, reconvertido actualmente en El Diario del Centro del País, empresa recuperada por sus trabajadores de prensa y gráficos, y se desempeñó asimismo en otros medios de comunicación donde dejó de manifiesto su categoría profesional.

Militante y dirigente del Partido Socialista Popular (PSP), sensible a los padecimientos de los más humildes, lúcido y firme en sus convicciones, tuvo un discurso, pero sobre todo una práctica, a favor de la unidad, el pluralismo y la diversidad, a la vez que definía claramente la línea que separa al Pueblo de la Oligarquía y a la Nación del Imperio.

Fue un periodista de raza. Apasionado cultor de la ética, la verdad y el compromiso con las reivindicaciones sociales de los desposeídos. Cerebral, analítico, austero y de una cultura general envidiable, exhibió la autoridad del conocimiento en sus crónicas, reportajes y editoriales, y en su Cátedra de Periodismo en la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba -de la que llegó a ser Director- en la que dictaba como materia de estudio el Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908).

Simultáneamente, Garat se destacó decididamente en la acción gremial, bregando incansablemente por la unidad de los trabajadores de la comunicación y del conjunto de la clase obrera. Su tarea democrática, sin sectarismos de ninguna especie, se vio coronada al ser elegido en 1984 como primer Secretario General de Cispren liderando la Lista Blanca “Unidad y Participación” -fue reelecto en 1986 y 1988-, organización sindical que, en diciembre de 1998, cuatro años después de su muerte, decidió por plebiscito afiliarse a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

Durante casi una década, entregó sus mejores esfuerzos para defender las causas justas, consolidando con su inteligencia y capacidad, tanto para la lucha como para la negociación con las patronales, el prestigio del gremio y el bienestar de sus afiliados. Defendió a rajatabla la libertad de expresión, la diversidad de voces y condenó al monopolio informativo. Predicó además que la Salud Solidaria se basa en el principio de que las Obras Sociales Sindicales sean administradas por los propios trabajadores.

Aunque su trayectoria política y gremial suele pasar desapercibida, quizás por su carácter introvertido y su bajo perfil, Oscar “Cacho” Garat es un referente insoslayable en la vida sindical de Córdoba. Por ello, a 35 años del Primer Congreso Provincial de Trabajadores de Prensa en Río Cuarto, del que fue su principal arquitecto, y a más de 24 años de su trágica desaparición, resulta apropiado el reconocimiento a quien fuera una figura emblemática en la fundación y conducción del Cispren en los primeros y difíciles años de su existencia como sindicato autónomo de los patrones, los gobiernos y los partidos políticos.

La memoria de lo que dijo e hizo en vida reposa también en el imaginario del Movimiento Sindical de la provincia al que aportó su entrega; el ideario de liberación nacional; y una conducta ejemplar, decente, de coherencia inquebrantable: El mayor legado que deja a las nuevas generaciones de militantes del campo popular.

Por J.C.G.