Por Leónidas “Noni” Ceruti*
Introducción
A partir DNU 340/25, del gobierno de Milei que pretende prohibir el derecho de huelga, que fue repudiado por los gremios, decidí ir publicando una serie de notas que escribí sobre las Huelgas, su origen, historia, características, el derecho a la huelga, etc.
Aquí va la segunda nota.
¿Qué medidas de acción directa acompañan a las huelgas?
Piquetes
Se originaron durante las huelgas, como una manera de impedir el ingreso a trabajar de quienes no adherían a las mismas o bien a trabajadores contratados para romper los paros. Hablar de “carneros”, “rompehuelgas” o “esquiroles” implica remitirse a la historia misma de las huelgas. Los piquetes no son un invento de estos días. Tienen a nivel mundial y en nuestro país una tradición ya centenaria. Los practicaron los trabajadores en los primeros paros, luego fueron impulsados por anarquistas y socialistas, posteriormente por sindicalistas de otros signos.
En aquellos tiempos tenían un objetivo bien preciso: cuando un sindicato declaraba una huelga, el gremio montaba piquetes en las inmediaciones de las fábricas para impedir que algunos trabajadores acudieran a trabajar desoyendo las directivas del colectivo de trabajadores. Los piqueteros trataban de persuadir a los rompehuelgas que se sumaran al paro o, en caso contrario, empleaban medios más contundentes. Por su parte la policía siempre estuvo al servicio de las patronales, atacando a los piquetes con represión, bajo el lema “El plomo es la mejor alimentación de los huelguistas”. Los enfrentamientos fueron violentos.
La tradición de la clase obrera argentina entronca con los piquetes de principios de siglo, de la Semana Roja de 1909, de la Semana Trágica de 1919 y de la Patagonia Rebelde, con las huelgas de la Década Infame, de la época de enfrentamiento a la ‘Libertadora’, al gobierno de Frondizi, con los Cordobazos, Rosariazos, y las grandes puebladas de fines de los ‘60 y comienzos de los ‘70.
En este sentido, válidas son las palabras de un viejo periódico revolucionario argentino de la década del ‘30 que se refería a la importancia de los piquetes en la gran huelga de los obreros de la construcción: “Ninguna huelga se mantiene ni triunfa sin la existencia de los piquetes. Ellos son el vigor de la lucha, el fuego de primera línea, las brigadas de avanzada en el ataque. En el piquete pueden estar el joven y el viejo, contagiados de la misma fiebre audaz. Pero el piquete es del joven, del obrero nuevo en el que el optimismo, el coraje y la inquietud forman una sola línea tensa y vibrante. Esta línea avanza al encuentro del traidor y lo domina, busca al equivocado y lo convence y lo empuja al lado de los camaradas. Del piquete depende la huelga. De la muchachada obrera que lo forma estará siempre pendiente su crecimiento o su receso… haciendo pie en la actividad incesante de los piquetes, para los que nunca han faltado voluntarios, ofreciéndose a llenar los claros dejados por los camaradas presos… los piquetes siguen su trabajo con el mismo celo y la misma pasión, con la conciencia de que ellos son los que dan y seguirán dándole temple y filo a la huelga…”.
En Rosario, durante una huelga general en solidaridad con los carreros y cocheros, con la participación de 25 sindicatos, en 1907, se instalaron piquetes por todos los barrios. En esa ocasión la falta de transporte fue total, la represión fue en aumento, y se militarizo la ciudad. Los sectores empresariales se movilizaron, y de un informe de la delegación de la Bolsa de Comercio de Rosario que entrevisto al gobernador Echague, se puede verificar el clima social reinante “Otra originalidad de esta huelga es la de que, ante la insuficiencia de fuerzas, el público y las empresas se ven obligados a reconocer la autoridad del comité de aquella. Tan es así, que los que tienen que conducir los restos de algún deudo al cementerio, para no ser atajado en el camino solicitan autorización previa al Comité de huelga o a la Federación Obrera. Para que 1os tranvías de tracción a sangre que van a Alberdi circulan sin novedad fue necesario también el consentimiento de los huelguistas. Algunos particulares para poder transitar con sus vehículos pidieron la venía a los huelguistas, siendo unos atendidos y recibiendo otros un “No ha lugar”. De hecho, están los huelguistas erigidos en poder público”.
Otro ejemplo del papel de los rompehuelgas y de sus enfrentamientos con los piquetes o activistas solidarios con las huelgas, sucedió en Rosario, cuando producto del conflicto de los portuarios, el 7 de mayo de 1928, las integrantes del Comité de Mujeres de Portuarios, resolvieron distribuir un volante en las inmediaciones del puerto. En las primeras horas de ese día, dos trabajadoras del establecimiento industrial Mancini: Rosa Valdez y Luisa Lallana, se encontraban repartiendo la declaración entre los portuarios, cuando un rompehuelgas, de los tantos reclutados en Bahía Blanca y Buenos Aires, por las casas exportadoras de cereales, Juan Romero, proveniente de Avellaneda, increpo a Luisa Lallana y trató de evitar que esta continuara con la distribución del manifiesto, luego la hirió mortalmente con un disparo en la frente. La joven obrera falleció por la tarde, y la indignación cundió por todo Rosario y se decretó la huelga general. Lo mismo había sucedido en Buenos Aires en enero de 1919, cuando la Semana Trágica comenzó con los enfrentamientos entre carneros y huelguistas de los talleres metalúrgicos Vasena.
Las experiencias de la clase obrera enseñaron cómo enfrentar a los esquiroles y fue con los piquetes de autodefensa.
La memoria de los trabajadores hizo que desde hace algunos años surgiera lo que se llama el movimiento piquetero, bajo nuevas condiciones. Los llamados cortes de ruta comenzaron en el país ante el cierre de fuentes de trabajo, despidos masivos, por mejoras en las condiciones de vida.
En estas últimas décadas, todo se inició en septiembre de 1991 cuando volvieron los piquetes, y fueron las esposas de los mineros del yacimiento de hierro de Hipasam, en la localidad patagónica de Sierra Grande (Pcia. de Río Negro), cuando cortaron la Ruta Nacional 3 e iniciaron una huelga de hambre, cuando se había decidido el cierre de la empresa. Fueron las mujeres una vez más en dar el puntapié inicial en esta metodología, que luego en los años venideros de extendieron a lo largo del país.
Los piquetes se dieron bajo nuevas circunstancias, no sólo como organización de los desocupados sino también como una forma de vincular al desempleado con aquellos que conservaban el trabajo, por reclamos de trabajo y mejores salarios.
Democracia obrera o directa

La democracia obrera, se practica en las huelgas y es otro de los métodos más creativos de la clase obrera.
Los principios en que se basa ese tipo de democracia: es que quienes la practican son los que deliberan, deciden y ejecutan, en contraposición con la democracia de los representantes donde los electores de los representantes, no deliberan ni deciden sino es a través de sus representantes. Nació en reuniones en los bares luego de la jornada laboral, los debates se dieron en las puertas de las fábricas, que se transformaron en asambleas, pasando por las reuniones de delegados de secciones, de encuentros Inter fabriles. Se práctico en distintas instancias de la vida obrera y fue una de sus armas más poderosas.
Es una concepción de democracia que no consiste sólo en la decisión cada tantos años. La esencia es que deliberación y decisión se correlacionan con la ejecución, de quienes la practican. Su principio fundamental es que el poder descansa totalmente en manos de quienes la practican, y en una futura sociedad permitirá una reorganización de toda la vida social y en primer lugar una nueva forma en la organización social del trabajo y del proceso productivo a través de los comités de fábrica y los consejos obreros.
Esta forma de democracia surgió en las Huelgas, en la lucha, en el conflicto, en los lugares de trabajo, en las secciones productivas. Todo empezó con la elección de delegados para plantear sus problemas a partir de la producción, luego se fue extendiendo de una fábrica tras otra, lo que significó una reconquista del lugar de trabajo como centro de reunión, de discusión sindical y política. Las asambleas se hicieron en el interior de la fábrica, donde antes tenían prohibido el ingreso los representantes sindicales, y se conquistó luego el derecho a cierto número de horas de reunión.
Fondos de Huelga
En nuestro país, desde las primeras huelgas tanto los obreros anarquistas o socialistas impulsaron la organización de Fondos de Huelgas.
En un Congreso de la FORA (Federación Obrera de la Región Argentina), se tomó una resolución sobre las “Cajas de Resistencia”, en la que planteaba: “Considerando: Que todos los recursos que tienden a vigorizar la acción del proletariado en su lucha contra el capital, no puede ser rechazado sistemáticamente y que por otro lado no reporta beneficio alguno para la educación obrera sobre la mejor eficacia de nuestra acción, nos circunscribimos a declarar válida la adopción de determinados procedimientos, excluyendo a otros que poseen relativas ventajas; y que las mayores perspectivas de éxito no pueden encontrarse en la esperanza de subsidiar la acción de los trabajadores contra el capital, sino en la conciencia y decisión de ellos en obtener el triunfo en cualquier condición en que se encuentren desde el punto de vista financiero resuelve: Aconsejar a los sindicatos la formación de fondos o recursos que en su momento oportuno puedan ser destinados a consolidar su acción anticapitalista, o hacer efectiva y aprovechar la solidaridad pactada y a extender la propaganda federativa y sindical”.
La solidaridad a través de las colectas entre los trabajadores argentinos se dio en múltiples ocasiones, sobresaliendo la brindada a la huelga de los obreros de la construcción durante 1936, y a los trabajadores del Frigorífico “Lisandro de la Torre”, en el año 1959.
Solidaridad
Esto es lo que más le temen lo empresarios, patrones y políticos, la solidaridad entre los asalariados en las huelgas. Los obreros argentinos dieron muestras de solidaridad efectiva en muchas ocasiones, pero una de las más destacadas fue en septiembre de 1969, cuando en Rosario 32 gremios se solidarizaron con los ferroviarios en Huelga, y decretaron una Huelga con movilización para los días 16 y 17, lo que dio lugar al II Rosariazo, el Rosariazo Proletario.
La organización de las huelgas
La organización de las huelgas es decidida en muchos casos por asambleas obreras, reuniones de delegados o por miembros de comisiones directivas, o por centrales obreras. Por medio de las discusiones en estos comités los obreros establecen su unidad de acción. Pero a veces se han dado al margen de las conducciones sindicales, en ellas los trabajadores afirman su libertad, escogiendo y dirigiendo sus acciones ellos mismos, no dirigidos por otros poderes para otros intereses.
Los trabajadores argentinos protagonizaron históricas huelgas, por sus reclamos, por su extensión, por las repercusiones políticas, por la participación, por sus características, por sus métodos, y se han dado de muy variadas formas, violentas, pacificas, con o sin movilizaciones, con alzamientos populares que culminaron en tomas de barrios y ciudades, con enfrentamientos con las fuerzas represivas, etc.
Es extensa la lista desde aquellas primeras huelgas en las últimas décadas del Siglo XIX hasta la actualidad. Permítanme recordar una breve síntesis de la larga lista de huelgas en el país:
Desde la segunda mitad del siglo XIX, se inició el proceso de expansión acelerado encaminado a transformar la estructura económica-social, en camino a la conformación de una sociedad capitalista, basándose en el modelo agroexportador. Todo se hizo en base a explotación y represión.
Coincidiendo con la oleada de prosperidad de los sectores de poder, la clase obrera inició una etapa de Huelgas, aumentando sus reclamos contra la miseria, la desocupación, por el reconocimiento de sus organizaciones sindicales, y la sanción de leyes protegiendo al trabajo. Los sectores dominantes reaccionaron con represión permanente.
Desde que, en 1879, la Unión Tipográfica declaró la primera huelga contra la reducción de salarios. La huelga logra que se acepte lo exigido: se aumentan los salarios, se redujo la jornada a 12 horas y se excluyó a los niños menores de doce años.
En Rosario; el registro de la primera actividad gremial de los asalariados rosarinos fue una huelga de aguateros en 1876. Mientras que en 1887 los ferroviarios crearon “La Fraternidad” y, al año siguiente, se produjo la primera huelga del gremio, a principio de enero, por la detención del maquinista Smith, acusado de atropellar a una persona en el trayecto a Buenos Aires. Exigieron la libertad y el traslado hasta Rosario del obrero arrestado; posteriormente, la empresa se hizo eco del pedido, fletando un tren especial para trasladarlo. La segunda huelga tuvo lugar el 8 de febrero de 1888, a un mes de la anterior, y esta vez el reclamo fue por 8 horas de trabajo y aumento de salarios.
Entre 1889 y 1890 se dio una avalancha de huelgas, por la caída del salario debido a la devaluación de la moneda, y algunas organizaciones obreras exigieron el pago de sus salarios en oro.
La ciudad se conmovió en 1889, cuando los empleados de la Empresa Tranwy Anglo Argentina, perteneciente a Míster Ross, declararon la huelga el 12 de septiembre, y se sumaron al conflicto en una huelga solidaria los obreros de las empresas de los muelles. Hacia fin de año, fueron las costureras las que se declararon en huelga, integrando la comisión de huelga Blanca Stella, Bonoria Dipitilli y Matilde Magard.
El gobierno declaraba el estado de sitio, clausuraba los locales sindicales y detenía a los dirigentes obreros. El Congreso aprobó la primera ley especial para reprimir al movimiento obrero: la Ley de Residencia (ley 4144), que autorizaba a expulsar del país “a cualquier extranjero cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público”. Fue sancionada en 1902 y fue necesario que pasaran más de cincuenta años, para que fuera derogada en el año 1958.
Las luchas del movimiento obrero, a pesar de las políticas represivas, se extendieron por distintas ciudades, se paralizaban los talleres, las fábricas, y en varias ocasiones se declaró la Huelga General. La respuesta fue que entre 1902 y 1910 se decretó cinco veces el estado de sitio, con una duración total de 18 meses. La despreocupación de los primeros tiempos, fue tornándose en intranquilidad y represión, cuando se afectaba el normal funcionamiento de las actividades agroexportadoras, y todo culminó con la sanción de una nueva ley represiva, la Ley de Defensa Social (ley 7029) en 1910.
Durante esos años, el conflicto más importante se desarrolló en 1901, cuando en Rosario, los obreros de la Refinería Argentina del Azúcar, se declararon en huelga. En las jornadas siguientes, durante una manifestación frente a la fábrica, se produjo una salvaje represión y fue asesinado el obrero yugoslavo Cosme Budislavich, de 34 años, por parte de la policía comandada por el comisario Grandoli. Ese fue el primer obrero asesinado en el país en una huelga.
Desde 1916, Yrigoyen y el radicalismo intentaron establecer una nueva relación entre el estado y la clase obrera, incluyendo en su proyecto la integración política de la clase obrera urbana, cambiando apoyo obrero por votos. Las posiciones del gobierno radical oscilaron entre el arbitraje, las negociaciones y una fuerte represión en varios conflictos.
La represión apareció abiertamente en las huelgas en los frigoríficos en 1917-18, y en los Talleres Vasena, en enero de 1919, con la masacre de cientos de obreros. Los sucesos continuaron, con las Huelgas en la Patagonia, con los asesinatos de innumerables vidas proletarias durante 1921 y en el norte santafesino en territorios de La Forestal.
El golpe militar de 1930 inició una era de ilegalidad, fraude, represión y entrega de la economía del país al capital extranjero. La cárcel, la tortura, el destierro, el exilio y los fusilamientos fue el destino de muchos militantes gremiales y políticos. Primeramente, fue fusilado en Rosario el obrero Joaquín Penina, posteriormente en Buenos Aires Severino Di Giovani y Paulino Scarfó, todos ellos anarquistas.
En esos años que Leopoldo Lugones hijo, comisario y torturador, inventó uno de los instrumentos de tortura más usado desde entonces: la “picana eléctrica”, que aplicó a los adversarios de los golpistas del 30.
Fue una época de Huelgas históricas como la Huelga de los Obreros de la Construcción que se extendió por meses, en 1935-36. Durante los dos primeros gobiernos del General Perón, hubo numerosas huelgas. Y esta es una historia poco conocida.
Una síntesis de los conflictos y huelgas importantes entre 1947 y 1954 es la siguiente: 1947: Textiles, Portuarios y Ferroviarios, 1948: Metalúrgicos, Frigoríficos, Azucareros, 1949: Gráficos, Azucareros, 1950: Municipales Buenos Aires, Bancarios, Ferroviarios, Construcción, 1951: Ferroviarios, Textiles, Bancarios, 1952: Metalúrgicos, Ferroviarios, 1953: Ofensiva sobre las Comisiones Internas y las regulaciones salariales, 1954: Metalúrgicos, Tabaco, Caucho.
En esos conflictos se produjeron hechos destacables como que en algunos de ellos las bases actuaron por fuera de los dirigentes y no faltó la represión. Así se dio en 1947 cuando los Textiles realizaban un acto en el Luna Park y fueron atacados por la policía. Mientras que, en 1949, durante la huelga de los azucareros de la FOTIA de 45 días, sufrieron una fuerte represión y fue asesinado el obrero Aguirre. Los ferroviarios en 1951 fueron movilizados, se producen cientos de detenidos y quedaron presos 300. Los aumentos salariales fueron conseguidos por las comisiones internas, y fueron criticadas desde el ejecutivo nacional. Durante esos años se dieron los primeros antecedentes de empresas tomadas por los trabajadores y que realizaron control obrero y autogestión de la producción. Esas nuevas experiencias se dieron en 1951 con las fábricas textiles Royaltex, Produtex y Medias París, que llegaron a comercializar sus productos en Uruguay.
En la coyuntura recesiva de 1952, acompañando el deterioro del nivel de ingresos de los asalariados, se revelarán impotentes para contener la protesta obrera que va a producirse como consecuencia de la renovación de los convenios salariales en 1954. En esa ocasión, la CGT y varios sindicatos se verán desbordados por el desencadenamiento de Huelgas liderados por sectores disconformes. A pesar de su identificación peronista, reclamarán aumentos de salarios y mejores condiciones de trabajo, cuestionando en algunos casos la legitimidad de las direcciones sindicales
Tras el Golpe de 1955, se produjo la ocupación de los locales sindicales por los comandos civiles, represión y cárcel para numerosos delegados fabriles y activistas sindicales. Luego, del desplazamiento de Lonardi y al asumir a mediados de noviembre de 1955, Aramburu, lo hizo impulsando una política anti obrera. La ofensiva de los empresarios sobre la legislación social, hizo que las bases se organizaran fuera y dentro de los lugares de trabajo. Los objetivos era lograr el sometimiento de la fuerza de trabajo. La represión y hostigamiento hacía los trabajadores se dio con el objetivo de exigir aumento en la productividad, disciplina y racionalización. La respuesta de la clase obrera, fueron huelgas de distintos gremios, variadas formas de protesta y nació la Resistencia Peronista
Asumido como presidente el Dr. Arturo Frondizi, la relación con los sindicatos comenzó con el cumplimiento de lo pactado antes de las elecciones, con la sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales. La situación económica se agravó, la represión y la ocupación militar del Frigorífico Nacional Lisandro de la Torre, con su histórica Huelga marco toda una época. Los ferroviarios fueron movilizados militarmente, en 1958 y 1961, y las Huelgas se sucedieron con los bancarios, telefónicos. Durante la cuarta etapa del Plan de Lucha de la CGT, durante la presidencia de Arturo Umberto Illia, la situación se agravó por las Huelgas y ocupaciones de fábricas y lugares de trabajo.
Y así continuaron las Huelgas hasta el día de hoy.
Remarcamos brevemente que desde el golpe del 55 hasta el del 24 de marzo de 1976 el proletariado experimentó estas Huelgas:
*.- Huelgas en PASA por parte de los petroquímicos del SOEPU, con Tomas de fábricas, con o sin control obrero, con o sin tomas de rehenes.
*.-Huelgas contra la nacionalización del Frigorífico Lisandro de la Torre, que implicó desde la toma del establecimiento, el enfrentamiento con las fuerzas represivas por parte de los obreros de la carne que contaron con el apoyo de todos los habitantes del barrio, y se transformó en una batalla durante varias jornadas.
*.-El Plan de Lucha de la CGT entre 1963 y 1965, con sus cuatro etapas, con Huelgas masivas por todo el país
*.-Grandes Huelgas de los obreros del azúcar nucleados en la FOTIA en Tucumán.
*.- Pasar de los llamados Huelgas o Paros “dominguero o materos” a los paros activos con grandes movilizaciones y abandono de tareas desde media mañana, como en el Cordobazo de mayo del 69, o el segundo Rosariazo de septiembre de ese año, o el Viborazo de marzo de 1971 en Córdoba, que se convirtieron en verdaderos alzamientos populares, en los cuales las columnas obreras fueron preparadas para enfrentar la represión.
*.-La gran Huelga de los obreros que construían la represa del Chocón-Cerro Colorado, durante diciembre de 1969 y enero y febrero de 1970, en el que los obreros desbordaron la conducción sindical, se organizaron junto a sus familias; y dieron paso a un contra poder en el área del conflicto y con la práctica cotidiana de la democracia de base.
*.- Las Huelgas de los gremios de la Zona Norte del Gran Rosario y la conformación de la Intersindical de San Lorenzo entre 1969 y 1973, y posteriormente la Coordinadora de Gremios en Lucha en junio-julio de 1975, que llevaron adelante huelgas propias, y otras en solidaridad con los obreros de Villa Constitución, Córdoba y con los obreros chilenos tras el golpe de Pinochet.
*.- Las históricas Huelgas de los gremios clasistas y combativos en Córdoba, como Luz y Fuerza, SMATA, SITRAC-SITRAM, etc.
*.- Las recordadas Huelgas del Villazo de 1974, y tras la represión en el 75.
*.- Las Huelgas y Masivas movilizaciones en junio-julio de 1975 contra el Plan Rodrigo y el decreto de Isabelita que no homologaba lo conseguido en paritarias; y de esa manera surgieron las Coordinadoras de Gremios en Lucha.
*.-Y durante la Dictadura Genocida del 76 al 83, el movimiento obrero argentino resistió con varias Huelgas
*.-Desde el 83, recuperada la democracia son muchísimas las huelgas que fueron desarrollándose, como también debemos marcar que hubo años en que se debieron llevara adelante huelgas y no se las hizo
Y quiero señalar que como decía Horacio Zamboni la última vez que una huelga unifico a todos los obreros del mundo fueron las huelgas por las 8 horas de trabajo.
¿Sirven o no sirven las huelgas?
Algunos funcionarios, políticos, periodista y hasta sindicalistas dice que las huelgas no sirven para nada.
Qué error: La historia de la clase obrera mundial y la de argentina demuestran todo lo contrario.
Yo les recuerdo que, en sus constantes enfrentamientos con los patrones, los obreros apelaron en su momento a una forma novedosa de lucha: la huelga. Que pasó a ser la acción más apropiada para luchar contra los dueños de las fábricas.
Carlos Marx escribió sobre las huelgas: “El capitalista se ha ganado en el mundo una buena fama como hombre excéntricamente apasionado de lo que llama la libertad de trabajo. Es tan fervoroso partidario de dar a sus obreros, sin distinción de edad o sexo, la libertad de trabajar para él todas horas del día, que ha rechazado siempre con la mayor indignación toda ley fabril que pueda coartar la libertad. La sola idea de que un sencillo trabajador pueda ser tan infame como para proponerse un fin más alto que el de enriquecer a su patrono y Sr., a su superior natural, le produce escalofríos. No quiere solamente que sus obreros sigan siendo míseros siervos, sobrecargados de trabajo y mal pagados, sino que quiere además, como todo esclavista, que sus trabajadores sean siervos que se arrastren a sus pies, sumisos, moralmente avasallados, religiosamente humildes y de alma contrita. De ahí la furia verdaderamente demencial que en él provocan las huelgas. Una huelga es para él una verdadera blasfemia, una revuelta de esclavos, la señal del diluvio universal social en castigo de sus pecados”.
*Historiador