Mano de obra esclavizada en Córdoba

Por Jessus Chirino*

La conquista de América y el desarrollo de la actividad económica llevó a la demanda de mano de obra que, en algún momento, fue satisfecha por la esclavización de seres humanos.

Los africanos esclavizados contribuyeron de manera importante a la constitución de esta Nación, pero fueron invisibilizados por la historia tradicional. Aún hoy poco se habla de los afrodescendientes, pero sí se intenta practicar los mismos mecanismos de estigmatización de grupos sociales y la invisibilización de algunos otros.

Desde el nacimiento de Córdoba

En el año 2001, durante un congreso desarrollado en Chile, preparatorio para la Conferencia Mundial de Durban, Sudáfrica, los presentes acordaron que se denominaría “afrodescendientes” a quienes descienden de seres humanos africanos esclavizados en América. Este es un concepto de gran importancia para poder historizar la presencia de africanos esclavizados, sus descendencias y la invisibilización de la cual fue objeto este grupo humano que, como bien señaló Marcos Carrizo en su obra “África en Córdoba”, fue “preexistente a la Nación  y actor fundamental en la construcción de la misma”.

El referido historiador cordobés, quien supiera integrar la “Agrupación de Afrocordobeses Mesa Afro Córdoba”, escribió que “la presencia de afrodescendientes en la región de Córdoba del Tucumán es altamente probable desde los tiempos de la fundación debido a la llegada de personas de origen afro en las huestes del conquistador Jerónimo Luis de Cabrera..”. Apoyándose en las investigaciones de Josefina Piana, Carrizo señaló que, “de los invasores (que venían con Cabrera), solo tres eran españoles; y el resto, la gran mayoría, mestizos del Perú”. Incluso debe tenerse en cuenta que no es descabellada la idea del mestizaje con afros en la península ibérica. Esto queda claro en lo señalado por el historiador cubano Tomás Fernández Robaina, acerca de que en la época en la cual Colón realizó sus afamados viajes a este continente, en la península Ibérica existían 100 mil africanos.

Trabajaron en la elaboración del vino cordobés

Está documentado que junto a  los conquistadores llegaron personas de origen africano y que las mismas cumplieron roles en la conquista de América. Tiempo después, cuando tuvo lugar el desarrollo de la trata esclavista, fue que se trajo la  inmensa cantidad de africanos, cuyo trabajo sería clave en la economía de entonces. Se estima que, a lo largo del período esclavista, fueron entre 10 y 14 millones los seres humanos secuestrados en África y embarcados hacia América.

Leslie Bethell supo señalar que “en el siglo VII, el virrey de Perú explicaba que no existía otro servicio más que el de ellos (los esclavos), y así fue hasta el fin del dominio colonial… En 1793, México tenía solo 10.000 esclavos; mientras que, en 1812, Perú tenía 89.241. En los siglos XVII y XVIII, los esclavos negros jugaron un papel importante en la producción de cacao en Venezuela y Quito, y destacaron en el cultivo de trigo, el cuidado del ganado y la elaboración de vinos en las regiones argentinas de Tucumán, Córdoba y Mendoza…”.

Buenos Aires, puerto importante en la trata de esclavos

El puerto de Buenos Aires tuvo gran importancia en el comercio de los seres humanos raptados en África. Recorriendo la historiografía relacionada con la temática, se encuentra que existen cálculos realizados a partir de los asientos formales de los esclavos desembarcados en Buenos Aires. Esa metodología no alcanza para dimensionar el fenómeno, dado que los esclavistas encontraban diversas maneras de eludir los controles y llevar adelante la trata por fuera de las normativas. En pos de tener una idea acerca de las cantidades de personas esclavizadas que desembarcaron en Buenos Aires, rescatamos lo que afirmó Karla Schultz, quien calculó “la llegada de más de 30.000 esclavos”  a este puerto entre 1585 y 1640.

En el derecho ibérico medieval se reconocía la relación entre amos y esclavos. Es decir, la posibilidad de que una persona fuera propiedad de otras, a perpetuidad. Que el dueño también lo fuera de la voluntad y la capacidad de trabajo del esclavo. Pero cuando la esclavitud estaba declinando, la reconquista cristiana de los reinos islámicos de Al Ándalus ibérico y la guerra contra los pueblos del noroeste africano hizo que volviera a tener auge.

Si bien tanto  en la península ibérica como en distintas ciudades europeas del resto de ese continente existían comunidades afro esclavizadas, con la invasión de América, la cuestión alcanzaría características nuevas. La denominada Trata Esclavista Atlántica comenzó como algo marginal a raíz de la expansión ibérica en el norte y occidente africano durante la segunda mitad del siglo XV. Luego, en el siglo XVI,  se aceleró con la llegada de los portugueses al Reino del Congo. A partir del siglo XVII, y por dos siglos más, creció exponencialmente como forma de respuesta a la demanda de mano de obra producida por las actividades económicas que la burguesía europea desarrollaba en América.

Los esclavos eran mano de obra barata

De la conquista de América, lo esencial fue la conquista de la mano de obra. Cuando la mano de obra local, por acción de la conquista, fue disminuyendo, apelaron a la esclavitud. Primero esclavizaron a los amerindios, en los lugares que la densidad poblacional lo permitía. También es conocida la esclavización y tráfico de población  musulmana de la península ibérica y del norte de África. También se esclavizaron europeos pobres. En la zona caribeña, las burguesías europeas nórdicas usaron la figura del “sirviente de contrato”, que consistía en que un trabajador pobre pagaba su viaje a América realizando trabajo forzado durante años. También secuestraron pobres en Europa, a los que se los trasladaba hasta esta parte del mundo para ya no ser dueños de ellos mismos.

Es decir que las características que fue adquiriendo la esclavitud en América fue producto de ensayo – error con el objetivo de satisfacer la demanda de obra que, según el deseo de la burguesía, debía ser lo más barata posible. En algún momento se combinó la expansión europea en el occidente africano y la conveniencia económica de traer, desde ese continente, mano de obra forzada. Allí se abrió una gran puerta al cruel y masivo tráfico de esclavos, en una escala que  nunca antes había vivido la humanidad.

El saqueo que se desarrolla en América por parte de Europa mediante el desarrollo de, por ejemplo, extracción de minerales, hubiera sido imposible sin la “conquista” de una mano de obra barata. Cuando pensamos eso reluce todo el brillo de la crueldad del esclavista y se entiende que todas las otras discusiones son periféricas a esta cuestión central. Incluso la construcción de estereotipos de los esclavizados no es más que una suerte de “argumentación” para justificar el mal trato que se les otorga. El racismo opera de esa manera, deshumaniza al otro para poder despojarlo de todo aquello que resulta de interés para quien se plantea como superior. Ese mecanismo fue aplicado con los seres humanos raptados en África para ser esclavizados y aprovechar su mano de obra, pero también es algo que sigue operando en la actual trata de seres humanos. Es lo que vemos cuando se descubren trabajadores rurales, por citar un ejemplo, en condiciones de explotación. También es el mecanismo que se intenta hacer operar cuando se pide ser cruel con tal o cual colectivo humano, o se justifica la crueldad con determinado grupo de trabajadores. En realidad, se los trata de deshumanizar para quitarles derechos.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Ilustración: Raúl Olcelli

Fuente www.eldiariocba.com.ar