Visita de Julio Roca (hijo): La construcción de beneficios para empresas extranjeras

Por Jesús Chirino*

Un tren especial

El 6 de octubre de 1924, en un tren dispuesto por la Sociedad Rural de Córdoba, las autoridades de esta organización y hacendados invitados, se trasladaron desde la capital provincial hasta la estación ferroviaria de Villa María. Las trescientas personas que viajaron en esa formación ferroviaria venían a la 30º Exposición Feria que se realizaba en esta ciudad. Un vagón estaba reservado para el gobernador provincial y su comitiva. Por entonces, el titular del Poder Ejecutivo provincial era Julio Argentino Pascual Roca (1873-1942), hijo de Julio A. Roca el mismo que lideró el genocidio que se mal denominó “conquista del desierto”.

Pacto con muchos beneficios para los frigoríficos ingleses

Roca hijo, años después, el 20 de febrero de 1932, asumió como vicepresidente de la Nación acompañando a Agustín P. Justo, quien ocupó la titularidad del Poder Ejecutivo nacional. Habían sido elegidos en un comicio poco claro y con muchas sospechas de fraude. Desde ese cargo Pascual Roca, “Julito” como solían llamarlo estuvo al frente de la comisión que terminó firmando el denominado Pacto Roca-Runciman entre nuestro país e Inglaterra que aseguró la venta, en condiciones lamentables, de una cuota de carnes producidas en estas tierras.

El pacto fue muy polémico y, a lo largo de la historia ha sido considerado pernicioso para el país. El senador Lisandro de la Torre, denunciando este acuerdo en la Cámara Alta del Congreso, señaló  “El gobierno inglés le dice al Gobierno argentino ‘no le permito que fomente la organización de compañías que le hagan competencia a los frigoríficos extranjeros’. En esas condiciones no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos semejantes humillaciones. Los dominios británicos tienen cada uno su cuota de importación de carnes y la administran ellos. La Argentina es la que no podrá administrar su cuota. No sé si después de esto podremos seguir diciendo: ‘Al gran pueblo argentino salud'”.

La comisión que firmó aquel lamentable tratado, mediante el cual nuestro país perdía soberanía para tomar decisiones relacionadas con el comercio de carnes, fue integrada por otro político cordobés muy conocido por los villamarienses, Miguel Ángel Cárcano.

El lugar de la Sociedad Rural

En 1924, la Sociedad Rural de Córdoba era presidida por el senador provincial Manuel S. Ordóñez, en tanto que la vicepresidencia era ocupada por el senador Modesto Moreno, conocido hombre político de esta región. Según el diario “Los Principios” la inauguración de la 30° Exposición Feria de Villa María “resultó en extremo concurrido y brillante como torneo ganadero”.

El evento se desarrolló en el predio, propiedad de la organización de los terratenientes, en la esquina de las actuales avenidas Dante Alighieri y Cárcano. Allí se exhibió ganado, máquinas e implementos agrícolas. Algunas de las maquinarias agrícolas se las mostró en “en movimiento”. No solo asistió el gobernador Julio A. Roca y sus ministros de Hacienda y de Obras Públicas, Luis Achával y Daniel E. Gavier respectivamente. También el subsecretario de Obras Públicas, Granillo Barros integró la comitiva cordobesa que en tres horas llegó a la estación ferroviaria de Villa María. Cuando arribaron a destino fueron recibidos  por un grupo de vecinos destacados junto a autoridades locales e integrantes de la Sociedad Rural. Entre estos se encontraba el político conservador Mariano P. Ceballos.

Primero un brindis con champán

Antes de presenciar la muestra, cuando la comitiva arribó a la estación ferroviaria,  escucharon la música interpretada por una banda y se trasladaron hasta la sede del Club Social. Los más acomodados de la sociedad local, junto a  las visitas, compartieron un brindis con una copa de champán. Luego de ese acto, en varios automóviles, Roca y comitiva se trasladaron hasta las instalaciones de la Sociedad Rural. Ingresaron al edificio de oficina contiguo a las tribunas que daban a la pista de exhibición donde se expondrían los animales representantes de lo mejor de la ganadería de Córdoba y provincias vecinas que desde ediciones anteriores participaban de la muestra villamariense enviando importantes rodeos. Según la prensa, la exposición de 1924 fue un éxito y la gran afluencia de público era producto de la participación de “personas de  otras actividades que han concurrido deseosas de presenciar esta fiesta verdaderamente rural que tiene en su trascendencia un vínculo estrecho con nuestra economía”.

Visita a Villa Nueva

Luego de dejar inaugurada la muestra, Roca y acompañantes se dirigieron a la vecina Villa Nueva donde los recibió el intendente Juan López Castro. En la intendencia tomaron otra copa de champán y una comisión del Colegio de la Inmaculada Concepción ofreció un ramo de flores naturales al gobernador. La señorita Sara Pereyra fue la encargada de hacer la entrega y pronunciar conceptuosas frases que el obsequiado agradeció. El gobernador también visitó la escuela Sarmiento, dirigida por Amadeo Austher, y la jefatura política donde, según escribió el cronista de Los Principios, “Roca ordenó que fueran puestos en libertad todos los detenidos que se encontraban allí por infracciones comunes”.

Discurso

El gobernador pronunció un discurso en el marco de la muestra ganadera. Allí señaló: “Señores: al declarar oficialmente inaugurada esta exposición, cábeme expresar la intensa satisfacción con que se ha contemplado los grandes progresos realizados por Villa María, uno de los centros de más fecunda actividad de la provincia, llamada a ser por su posición geográfica, por la calidad de su suelo, por la condición de su población y por la vasta red de comunicaciones de que es centro, una de las más importantes y hermosas ciudades de la extensa llanura cordobesa”.

Con relación a los roles de la Nación y de las provincias, sostuvo que la suerte de las industrias dependía de las leyes y las políticas económicas nacionales, y a las provincias les quedaba una vasta tarea “por la acción de las leyes tutelares de protección y de estímulo que tiendan a perfeccionar el  mecanismo rudimentario de sus grandes industrias…”.

También señaló que superada la crisis que había afectado el sector ganadero debía recogerse “como preciosa enseñanza, para las horas de infortunio y desaliento, el recuerdo de la forma en que ella se ha resuelto por obra de las condiciones universales que presiden la existencia de la industria y de la sana orientación a que se ha ajustado la conducta de los ganaderos argentinos”.

Es decir que rescató, por un lado, medidas proteccionistas pero también la necesidad de ajustarse a la dinámica de la economía internacional.  Lo del proteccionismo lo dejó en el camino cuando, años después, firmó el referido pacto Roca–Runciman, que fue tan poco beneficioso para la  Argentina en general. Si bien existieron demandas de los criadores e invernadores de la Sociedad Rural de Buenos Aires, la evolución del referido acuerdo mostró que los beneficiados solo fueron los frigoríficos extranjeros.

Regresando a la visita de Roca a la exposición en Villa María, ese día, a las 17.30, el tren partió hacia Córdoba llevando al gobernador que pocos años después pondría su rúbrica en el pacto que haría decir al inglés  William Barton: “Argentina hace tiempo que es prácticamente una colonia británica”. En Villa María, poco antes de esa firma, Roca había hablado de medidas proteccionistas, luego, en el ejercicio del poder nacional, el viento se llevó sus palabras.

El historiador Felipe Pigna describió el pacto escribiendo: “Por este, Inglaterra se comprometía a seguir comprando carnes argentinas siempre y cuando su precio fuera menor al de los demás proveedores. En cambio, la Argentina aceptó concesiones lindantes con la deshonra: liberó los impuestos que pesaban sobre los productos ingleses y se comprometió a no permitir la instalación de frigoríficos argentinos. Se creó el Banco Central de la República Argentina con funciones tan importantes como la emisión monetaria y la regulación de la tasa de interés, en cuyo directorio había una importante presencia de funcionarios ingleses. Finalmente, se le otorgó el monopolio de los transportes de la capital a una corporación inglesa.

Muchas veces, gobernantes conservadores en lo político y liberales en lo económico, que promocionan el libre mercado  como solución total, caen en la realización de acuerdos con representantes de Estados extranjeros que actúan defendiendo los intereses de las empresas de sus países. Esta es una contradicción, no siempre señalada, de quienes cantan loas al libre mercado,  pero acuerdan intervenciones estatales que, claro está, no terminan beneficiando los intereses de nuestro país.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Ilustración: Raúl Olcelli

Fuente: www.eldiariocba.com.ar