Matadero Modelo de Villa María, obra descomunal y costosa

Por Jesús Chirino*

Cuatro veces más caro de lo previsto

Entre las obras que, en Villa María, llevó adelante el ingeniero y arquitecto italiano Francisco Salamone, se cuenta el edificio del Matadero Modelo. Se trata de un inmueble enmarcado en el estilo art decó, ubicado al 1900 del bulevar Alvear. Fue construido frente de donde por entonces estaban los corrales y bretes del Ferrocarril Central Argentino. En 1933 el entonces intendente municipal, Eugenio Parajón Ortiz, le comunicó a Salamone que había sido designado “encargado de la confección de los planos de la Casa Municipal, Matadero y director Técnico de la Obra a realizar”. En 1934 el municipio adjudicó la obra al ingeniero Antenor Villagra y Francisco Salamone ejerció como proyectista y director de la misma.

El Matadero Modelo fue inaugurado en medio de urgencias políticas, aunque aún le faltaban algunos “detalles” para que estuviera concluida la obra. Por entonces Salamone ya no estaba trabajando en la ciudad, por

ello existen cartas donde se le pide que regrese a terminar la obra y solucionar los problemas del edificio.

Durante la construcción del Matadero la obra fue cuestionada, al igual que otras que dirigió Salamone en la ciudad, por ejemplo, la pavimentación de calles y la construcción de la plaza que actualmente se denomina Centenario. Los reparos de la oposición política y de algunos sectores de la ciudad se basaron en la mala calidad de las construcciones, como fue el caso del pavimento que fue un desastre; la falta de transparencia y los elevados costos de las obras. En el caso del Matadero, el costo previsto inicialmente para su construcción fue actualizado varias veces llegando a la cuadruplicación del monto inicial.

Unos 33 años para pagar la deuda municipal

En cuanto a los cuestionamientos de la obra en sí, más allá de lo que se denunció en el Concejo Deliberante de la ciudad, puede leerse algo de lo que reflejaba la prensa de la época. Así tenemos el diario “Córdoba” en la edición del lunes 17 de mayo de 1937. En la quinta página, ocupando todo el ancho de la misma, se encuentra el título que dice: “El Matadero Modelo de Villa María debe convertirse en Frigorífico Regional”. Leyendo otros títulos menores puede tenerse idea de la situación que se informaba: “Su costo excesivo ha encarecido el precio de la carne”; “El Matadero del `Affire´(sic)”; “El comercio interior está amenazado por el monopolio de frigoríficos particulares”; “Investigan la construcción”.

En la nota, el periodista señala que, al hacerse cargo de la Intendencia, la administración encabezada por Emilio Seydell se encontró con una deuda relacionada con el Matadero de “1.150.000 pesos, incluidos los intereses.

Además, existían impedimentos legales que no permitían su

funcionamiento” (del Matadero). Seydell realizó gestiones relacionadas con la deuda y logró que “el plazo de amortización se extendiera a 33 años…”.

La deuda total con la cual se encontró el nuevo intendente sumaba “1.700.000 pesos”, para dimensionarla el periodista señala que “La entrada anual del municipio alcanza la suma de $600.000…”.

Una obra desproporcionada y costosa

El hombre del “Córdoba” realizó una visita al Matadero para “tener una visión objetiva y directa de las condiciones actuales”. En la recorrida lo acompañaron “… el médico veterinario Dr. Félix Negro y el administrador señor Díaz”. El periodista escribió: “Desde lejos sorprende la belleza arquitectónica del conjunto. ¡Lástima que fallas técnicas desluzcan esta admirable armonía exterior!”. Con relación a los corrales se queja de que sean de caños “pintados de celeste” que son rígidos y los animales se golpean más. También señala que no existe ningún corral con “tinglado o cobertizo donde pueda guarecerse la hacienda de las inclemencias del tiempo, en caso en que sea necesario”.

En lo que se refiere a la sala de faenamiento señala su amplitud “con todas las instalaciones modernas y con todos los requisitos necesarios de iluminación e higiene”, pero a la vez, destaca que cuando se realizó un ensayo de faenamiento “… se notaron deficiencias de importancia. Una de ellas es la falta del necesario declive del piso que se observa a simple vista”. Por otra parte, el “escaso calibre de los caños que conducen la sangre (producto del faenamiento), que hace que esta se coagule y no pueda circular a través de los mismos”. El periodista también marcó el problema de la “inexistencia del espacio necesario en las ensambladuras de los pisos…” para permitir la dilatación de los mismos sin que sufrieran daño. Si bien se destacan los trabajos realizados en el crematorio, balanzas, etcétera, también señaló la inexistencia de las instalaciones necesarias para el aprovechamiento de los subproductos.

Por entonces, Villa María consumía diariamente, en promedio, alrededor de 25 reses grandes, de bovinos. El nuevo Matadero Municipal estaba calculado para alcanzar el faenamiento de 300 reses grandes por día de

trabajo. Es decir que con esas instalaciones funcionando adecuadamente y al tope de su capacidad, en solo dos días y medio de trabajo podía faenar todas las reses que la ciudad consumía en un mes. Esta relación hizo que se hablara de la desproporción del tamaño de la obra y la necesidad real de la ciudad, incluso si se la proyectaba a varios años adelante.

Los vecinos pagaron el alto costo de la obra

El impuesto a la faena, que entonces se realizaba en el viejo Matadero, estaba destinado a pagar la obra proyectada por Salamone. Según la prensa de la época se llegaba a pagar $18 por animal faenado. No fueron

pocas las voces que señalaron que la gran envergadura de la obra, que aparte tenía problemas, junto a los manejos económicos pocos claros durante su construcción, elevaba el precio de la carne mediante el pago de

altos impuestos. De allí que se proponía que el Matadero Modelo, pensado para la ciudad, debía transformarse en un frigorífico regional, no sin antes realizar las obras necesarias para que el mismo funcionara correctamente.

Una de las voces que se quejaba por los elevados impuestos a la carne en Villa María era Juan Reguera, quien pedía que los mismos debían ser equiparados “a los de ciudades tales como Córdoba”. Reguera era propietario de la carnicería La Moderna, ubicada en “la calle prolongación Mendoza”; además, tenía campos donde criaba animales vacunos.

Para este comerciante, el municipio debía trabajar para disminuir los impuestos a la carne en la ciudad y así permitir que los ciudadanos pudieran acceder a la misma con precios más acomodados. De otra manera, sostenía, ingresarían cortes de frigoríficos que no faenaban en la ciudad.

El Matadero diseñado por Francisco Salamone aún está en pie, pero ha pasado por diversas experiencias, fue manejado por distintas instituciones y no cosechó pocos problemas a lo largo de su historia. Actualmente funciona, pero pensar en el contexto en que se construyó, la tormenta de críticas que despertó y la desproporción de su tamaño con las necesidades municipales de entonces puede llevar a preguntarnos si la evaluación de costos de las obras y cuánto deben pagar los vecinos no sería parte de una buena administración del municipio.

Para lograr una respuesta satisfactoria quizás no alcance con olvidar los desmanejos económicos ni el costo que tuvo para los vecinos de entonces esta obra. Siempre que el Estado se endeuda, son los vecinos quienes pagan.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTa Autónoma Regional Villa María

Ilustración: Raúl Olcelli

Fuente: www.eldiariocba.com.ar