La invasión ruidosa del ICE

Por Martina Kaniuka

“Los extranjeros ilegales ya son más de 2 millones. Les quitan el trabajo a los argentinos. Usan hospitales y escuelas. No pagan impuestos. Algunos delinquen para no ser deportados. Los políticos miran para otro lado”. Eso se lee en la Revista La Primera, que dirige Daniel Hadad, en un artículo firmado por Luis Pazos, con un título tan amarillo como su contenido. Dice con letras capitales: “La Invasión Silenciosa”.

Escribe Pazos que los inmigrantes son sucios, tramposos, y viven como delincuentes hacinados, pero no son todos los inmigrantes. Son los de la “América Morena”, tan morena como el hombre moreno con el torso desnudo de la foto que acompaña el artículo al que el editor le voló un diente y le chantó el obelisco y la bandera argentina detrás.

Eso dice Pazos, eso publica Hadad, eso promueve Enrique Carlos Mathov, Secretario de Seguridad del país que preside Fernando de La Rúa, imputado en 2016 por abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público, en la investigación de los homicidios de Alberto Márquez, Gastón Riva, Carlos Almirón y Diego Lamagna, de la tentativa de homicidio de Martin Galli y Paula Simonetti y de las lesiones cometidas en perjuicio de 117 víctimas por agentes policiales. Porque, a pesar de la penosa actualidad, el artículo se publicó en el año 2000.

Veintiséis años después, Iñaki Gutiérrez, influencer libertario de 24 años, con la misma mala fe que Luis Pazos y sin su formación, sostuvo en las redes: “el 70 por ciento de los habitantes de las villas argentinas son extranjeros que entraron de forma ilegal al país”, afirmó que “el 51%de los habitantes del Barrio 31 nació en el extranjero” y pidió expulsarlos del país.

Como en el artículo publicado por la revista de Hadad, la denuncia no se acompaña de fuentes, estadísticas oficiales o comprobables. Ni siquiera desde la Casa Rosada, donde señalaron que no cumple una función pública, pudieron sostener los datos. El video, con más de 100 mil interacciones, no tiene una posterior fe de erratas, enmienda, corrección.

En sintonía con la campaña de Alejandra Monteoliva- actual Ministra de la cartera de Seguridad- desde La Libertad Avanza vienen vitoreando la llegada del ICE (United States Immigration and Customs Enforcement). Con acrónimo de hielo, la policía migratoria de Donald Trump, fue creada en 2001, tras la caída de las Torres Gemelas.

Del norte vinieron los capitales que timbearon con el Corralito en el 2001, los que aplaudieron el Megacanje y se rifaron los cordones industriales, los que esparcieron la soja transgénica en cada rincón de pampa, dejaron al 46% de la población bajo la línea de pobreza y a más de casi 3.5 millones de personas sin trabajo. Según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE)sólo entre 1998 y 2002 cerraron 11.000 fábricas.

Del norte, con réplicas en Chile, vinieron con el cuento de las AFJP, hambreando jubilados y docentes, saqueando el sistema previsional, fogoneando la privatización de la educación y de la salud. Y con el influjo del norte subieron las armas y las gatillaron donde sólo había pibes comiendo.

“En diciembre y enero, casi 5.000 extranjeros no pudieron ingresar o fueron expulsados del país. Más controles en fronteras, en puertos y aeropuertos. Las reglas son claras: el extranjero que viola la ley se va; el que intenta ingresar de manera ilegal, no pasa. En la Argentina, ley y orden”, dice la ministra de Seguridad en un spot oficial. En las imágenes se ve el Acuífero Guaraní, donde Nestlé y Coca Cola se disputaban la concesión privada de una de las fuentes de agua dulce más grandes del planeta, ahí donde la dignidad de Edgardo Kueider, senador por Unidad Federal, que transportaba 201.202 dólares, 646 mil pesos y 3,9 millones de guaraníes en efectivo, encontró la frontera.

En el spot también se ve a la Policía Federal en acción. La misma fuerza que ayer miércoles gaseó a los jubilados que marcharon a la Casa de la Provincia de Chubut para protestar por los incendios que en la Patagonia ya consumieron más de 30 mil hectáreas de bosques milenarios. La misma Policía Federal que asesinó a 39 personas el 20 de diciembre de 2001. Los mismos grupos de agentes tan morenos como la América Morena desmantelando ranchos, pateando casas, labrándoles actas a vendedores ambulantes, decomisando salamines, estampitas y objetos de peligrosidad para la ciudadanía de bien.

Con proyección y espíritu de Decreto de Necesidad y Urgencia, modus operandi de la gestión de Javier Milei, la Agencia Nacional de Seguridad Migratoria se proyecta como una nueva unidad entre las fuerzas de seguridad del estado, con un único objetivo: deportar la mayor cantidad de migrantes posible.

Su musa inspiradora, el país más poderoso del mundo convertido en una dictadura fascista, ya tiene dos fusilamientos sólo en Minneapolis, en el último mes. Los asesinatos de Alex Pretti, enfermero abatido por diez balazos y de Renee Good, poeta, ambos militantes de 37 años que participaban de las protestas anti ICE, fueron calificados como “desafortunados” por Trump y justificados por el ejercicio del “terrorismo doméstico”.

Los ideales supremacistas blancos del “orden” a recuperar, en base a un pasado de “pureza racial”, encarnados pistolas en mano por el ICE, milicia de la gestión Trump, apuntan a un no tan nuevo enemigo. Los migrantes son esa “invasión silenciosa”, bienvenida como mano de obra para precarizar, y la presa deshumanizada preferida a la hora de dar explicaciones por las fallas del sistema ante el contribuyente blanco promedio que ya no puede consumir igual con la tarjeta de crédito. Y quienes se opongan a los vaivenes del sistema serán, en adelante, “terroristas domésticos”.

Sergio Caggiano, Doctor y Magister en sociología señala que, en uno de los trabajos más rigurosos que se han hecho sobre el tema, se analizan datos del ‘94, cuando el desempleo se duplicó y pasó de 6,5 por ciento al 13 por ciento. Ese estudio muestra que, si se quitara a los migrantes de la cifra de desempleo, la variación del índice sería menor al uno por ciento. Este 2026, con el 5% de la población indigente, marchando en las filas del fascismo, Milei y sus acólitos discuten en voz alta la baja de imputabilidad a la edad de 12 años. La medida del ICE, saludada desde el sentido común en las redes sociales, podría extenderse a otro enemigo interno: además de las niñeces, los inmigrantes.

Mientras desmantela programas educativos nacionales para niñez y adolescencia, que tendrían un presupuesto 73% inferior a 2023, y desfinancia programas de infraestructura y equipamiento escolar, la construcción de jaulas para niños parece ser la solución a la crisis económica que ahora, además de ser marrón y extranjera, es también infantil.

Del norte viene bajando, con la cara encapuchada para escaparle a alguna piedra justiciera, la estructura del ICE, fogoneada por el mismísimo estado que aborrecen desde el discurso y agradecen con la cuenta bancaria.

Son agentes federales a imagen y semejanza de la gestión Trump, emulados por los soldaditos de las fuerzas de Monteoliva, encargados de deportar inmigrantes y, si el hielo talla lo suficiente, detener niños. Niños, pobres, migrantes: otra invasión silenciosa.

Lo que tendría que hacer ruido sólo son ideas congeladas de lo que alguna vez supo ser conciencia, de lo que alguna vez supo ser humanidad.

Fuente: www.pelotadetrapo.org.ar