Por Sergio Garis*
La Reforma Laboral que se ha votado en el Senado y la Cámara de Diputados, elaborada para quitar derechos, atacar a quienes prestan su servicio de trabajo y trasladar privilegios absolutos a quienes son dueños del capital, apunta a desmembrar al trabajador y la trabajadora como tales.
De allí que me viene una imagen icónica de nuestra América: cuando lo tiran a Túpac con cuatro caballos para descuartizarlo. Creo que hoy, nosotros, somos eso para el poder político y económico: Cuerpo social para desmembrar y, a partir de él, incrementar su usufructo.
Vale recordar el episodio. Túpac Amaru II fue ejecutado brutalmente el 18 de mayo de 1781 en la Plaza de Armas del Cusco, Perú, tras fracasar el intento español de descuartizarlo con cuatro caballos. Fue decapitado y desmembrado por liderar la mayor rebelión indígena anticolonial del siglo XVIII contra los abusos españoles.
El castigo sirve para disciplinar a las masas. Por ello esta ejecución la armaron en la plaza mayor de Cusco, a la vista de todo el pueblo Inca. Si te opones, te puede pasar eso.
Ahora, como todavía la ultraderecha gobernante no puede armar ese tipo de escenarios, elabora otras formas más sofisticadas para la dominación. Por supuesto, sostenidas desde la mentira, una constante de este gobierno.
Digo “todavía”, porque con sólo observar la pasividad de los estados ante el genocidio que entre los gobiernos de Estados Unidos e Israel –al que adhiere incondicionalmente el gobierno argentino actual- están perpetrando en Gaza, sumada a la información filtrada que reciben los pueblos, hay una aceptación casi natural que así se deben hacer las cosas. Nos quieren convencer que la “limpieza étnica” es necesaria. Criminales seriales.
En nuestras pampas la dominación va quedando más clara después de dos años del gobierno actual. El genocidio es por goteo. Con formas que simulan no violencia. Pero son arteras y dominantes de la masa. Hay múltiples ejemplos.
Con el triunfo en las elecciones de octubre 2025, mediante la nueva constitución del parlamento, el gobierno tiene el menú servido junto con los traidores que se dicen opositores, pero votan toda la carta libertaria, con el pañuelo en el cuello y los utensilios en la mano, prestos pronto a desguazar el cuerpo social tanto en su historia, su cultura, cuanto en la modificación de las costumbres de vida.
Y es sobre este último punto al cual necesito hacer referencia.
Nuestra vida cotidiana se configura sobre tres pilares: Trabajo, familia y tiempo libre. Esto, desde la psicología social pichoniana, para dejar aclarado cuál es mi sustento epistemológico.
Con esta reforma se afectan dos pilares: familia y tiempo libre, que quedan subsumidos a la vida del trabajo. Ya se viene intentando desde hace tiempo, pero ahora el ataque es ostensible y a cara descubierta. Con sólo ver los rostros y el pelaje de quienes votaron a favor, ya podemos empezar a comprender cuál es el objetivo de este instrumento legal.
El trabajo pasa a ser el regulador total de la vida de los y las trabajadoras. Veamos con ejemplos sencillos la vida de una familia.
Te modifican durante tu horario de trabajo la cantidad de horas de permanencia. ¿Quién se hace cargo de buscar a las niñeces a la escuela si ambos trabajan y tienen organizados de forma ajustada los horarios?
Cuando te desacomodan la organización de tu día con esta sola acción, tu emocionalidad queda atrapada en la zozobra de la inseguridad sobre quién se puede hacer cargo de buscar a tu niño/a. Quién lo busca. Quién lo lleva. ¿adónde? Porque en casa no habrá gente… Más todo lo que desata esa modificación de la cotidianeidad.
Porque, no olvidemos que el primer ataque fue contra el ingreso mensual de las y los trabajadores: ahora necesitan trabajar los dos para poder sostener la economía familiar. Más allá de la necesaria realización personal a través del trabajo, que es otro tema. Con un sueldo se vivía bien. El otro, en caso de que trabajaran ambos, servía para el ahorro y el crecimiento. Hoy, impensable.
Siguiendo con el tema de los ingresos efectivos en el grupo familiar, conocido es que hoy trabajar horas extras ayuda mucho en lo que se percibe a final del mes. Es decir, al salario acordado, se le suma el plus de horas extras. Todo ello se percibe en el depósito mensual que el empleador realiza.
Ahora, esas horas extras quedaron pulverizadas. Además, se suma que te pueden pagar una parte en efectivo y otra con bonos u otros inventos. Es decir, se ha avanzado en lo básico que la familia tiene disponible: el ingreso de dinero.
Como familia tienes organizadas las vacaciones para que coincidan con el tiempo de las niñeces. Ahora te las pueden fraccionar y que te concuerden con el verano cada tres años. O sea, olvídate de las vacaciones compartidas. Pero, no son tan malos, te lo permiten que disfrutes cada tres años… ironía aparte…
Es decir, están avanzando no sólo sobre los derechos laborales, sino que están atacando la armonía familiar, la organización del tiempo, las pequeñas libertades que te tomabas para vivir cuando no permanecías atado al trabajo.
De nuevo, la vida familiar y el tiempo libre quedó subsumido al trabajo. Al capricho del capital que ha exacerbado sus pretensiones de dominación.
No me quiero meter con el FAL, nombre antipático si los hay, rememora mi época de la colimba en el año 79…
El intento de insertar un artículo para pagar sólo una parte del sueldo cuando te enfermas o tienes un accidente… que no llegó a destino por la moralina manifestada por sectores que le votaron el resto de los artículos con las dos manos levantadas, muestra el grado de hipocresía y maldad en el sentipensar de quienes nos gobiernan. Todos.
¿Quién, a partir de ahora, siendo empleado, va a salir a andar en bicicleta, o realizar un deporte, con la tranquilidad de que todo seguirá igual, con semejante avance sobre los derechos individuales del trabajador? El chip ya te lo han instalado.
Todo lo reducen al individuo, a la singularidad, a hacer creer que se asciende por meritocracia. El concepto de lo sistémico como elemento de armado colectivo y que en función de lo que posibilita o restringe está atado a ello, queda anulado con este tipo de políticas.
La vida en comunidad, la organización de asociaciones para poder hacer realidad cualquier objetivo de vida es una necesidad de miles de años. Ahora, es algo más que están desmembrando.
Son simples ejemplos que reducen la vida a la esclavitud del trabajo… Todo el tiempo debe girar alrededor de la obligación. Para el pueblo trabajador queda prohibido disfrutar. Su destino queda marcado para engordar la billetera de las patronales excesivamente avaras y codiciosas que pululan a nuestro alrededor.
En apretada síntesis, tampoco te quedará tiempo para pensar-te. Estarás demasiado cansado/a para hacerlo. Girarás en un loop continuo. Un círculo vicioso que no te permitirá dar el salto del aprendizaje espiralado.
Túpac Amaru II lo sufrió en el siglo 18. Hoy, son los trabajadores argentinos los que sufren el escarnio de una clase dominante conformada por el poder económico, que subyuga los resortes del poder político, el judicial y el comunicacional. Todos actúan en tándem para que el común del pueblo piense en función de las necesidades de los poderosos, se pelee con los propios pares de clase y actúe sosteniendo el poder instituido sin percibir que cada día es más esclavo. Este es el gran triunfo, hasta ahora, en la batalla cultural.
Así manejan tu vida y, no lo dudo, si no aparece una verdadera fuerza de resistencia popular, la dominación irá in crescendo. Esto, recién empieza para el juego libertario. Al que se suman aquéllos que estaban agazapados en distintas fuerzas políticas. Traidores, que le llaman.
Tu vida cotidiana quedará reducida a las necesidades de tu empleador. Para las tuyas… tendrás que esperar que el maná se vuelva a hacer presente. O aprender a luchar por tus derechos.
*Periodista. Psicólogo Social
La ilustración, muy realista, ha sido trabajada con la IA por Luciano Bevilaqua, amigo, a quien agradezco