Por Juan Carlos Giuliani*
En el año 2000 elevé una nota dirigida al Concejo Deliberante de Río Cuarto para que se cambiara el nombre de una calle céntrica denominada Pedro Eugenio Aramburu que se había instituido en homenaje a uno de los cabecillas de la “Revolución Fusiladora”. Ordenó la ejecución del General Juan José Valle y otros militantes peronistas.
Bajo su dictadura, se fusiló a más de 30 militares y civiles en 1956, incluyendo la “Masacre de José León Suárez”. Los fusilamientos clandestinos permanecieron desconocidos hasta que el periodista Rodolfo Walsh descubrió e investigó los que se habían producido en León Suárez, publicando su investigación en 1957 a través de un histórico relato novelado titulado”Operación Masacre”.
Su accionar represivo le valió el apodo de “El Fusilador” y motivó su secuestro y ejecución por Montoneros en 1970.
Por orden de Aramburu, se sustrajo el cadáver de Eva Perón. Saquearon las casas de varios peronistas como Jorge Antonio, Eduardo Vucetich, Raúl Apold, Humberto Sosa Molina y Delia Parodi. También se confiscaron los bienes de todos los funcionarios peronistas del país, sin ningún juicio previo. Se encarceló a todos los gobernadores peronistas del país elegidos por el voto popular como Carlos Aloé en Buenos Aires, Felipe Gallardo en Chaco y Raúl Lucini en Córdoba, entre otros.
En cuanto a la prensa, se confiscaron los diarios peronistas Democracia, La época, Noticias Gráficas, El líder y El Mundo. Intervino la Fundación Evita y, en plena pandemia de poliomielitis, ordenó la destrucción de cientos de pulmotores que la Fundación había adquirido para combatirla.
Aramburu encarceló a la mayoría de los militares leales a Perón como los generales Franklin Lucero, José Embrioni, Ernesto Fatigatti, Miguel Ángel Iñiguez, Raúl Tanco y Juan José Valle. Estos dos últimos empezaron a planificar para el 9 de junio de 1956 una contrarrevolución para terminar con la dictadura. Sin embargo, esta revolución no tuvo éxito y solo logró conquistar algunas ciudades por pocas horas.
Como represalia, los militares que participaron en la asonada fueron juzgados y la mayoría condenados a la pena capital. Muchos pidieron clemencia, como la mujer del coronel Ibazeta, amiga de la esposa de Aramburu, que fue a pedir por su marido hasta la residencia de Olivos y a quien le dieron una insólita respuesta: “El presidente duerme”.
Fueron ejecutados el capitán Jorge Costales, el coronel Santiago Ibazeta, el capitán Eloy Luis Caro, el capitán Dardo Néstor Cano, el subteniente Alberto Juan Abadíe y Nicolás Carranza, entre muchísimos otros a los que castigó por no coincidir con su gobierno. Ni siquiera su amistad con Juan José Valle lo frenó para continuar con su plan y lo mandó a fusilar en un paredón de la vieja cárcel de Las Heras.
La campaña de desperonización siguió por muchos años. Para las elecciones del 23 febrero de 1958, Aramburu proscribió al peronismo y dejó participar de dichos comicios a los partidos políticos que en su mayoría habían avalados la campaña de terror de Aramburu. Su dictadura culminó el 1 de mayo de 1958 con un saldo enorme de revanchismo, exiliados, torturados y asesinados.
La nota
Transcribo el texto de la petición que presenté al Presidente del Concejo Deliberante de Río Cuarto:
Río Cuarto, 10 de abril de 2000
Sr. Presidente del Honorable Concejo Deliberante
De la Ciudad de Río Cuarto
Dr. RODOLFO GENTILE
P R E S E N T E
De mi mayor consideración:
Tengo el agrado de dirigirme a UD. Con el objeto de solicitarle tenga a bien considerar la posibilidad de atender la siguiente preocupación personal y, entiendo, de una mayoría del pueblo riocuartense.
Se trata de modificar el nombre de la calle que actualmente lleva el nombre de un golpista y fusilador que se llamó Pedro Eugenio Aramburu. Después que el peronismo ha vuelto a ocupar el gobierno de la ciudad y que cuenta con mayoría en ese honorable cuerpo, ha llegado la hora de concretar esta reivindicación histórica. Volver a llamarle calle La Rioja o bautizarla con el patronímico de alguna figura insigne de la política, las ciencias, la cultura o las artes de Río Cuarto, sería una reparación merecida para la memoria del General Valle, de los fusilados en los basurales de José León Suárez, los obreros e intelectuales perseguidos por su sola condición de peronistas, en fin, para todos los que tuvieron que padecer en carne propia el escarnio de la llamada “Revolución Libertadora”.
Esperando una pronta y satisfactoria respuesta a esta solicitud por vía de una ordenanza que restituya valor y sentido a una de las calles más importantes de la ciudad, aprovecho la oportunidad para saludarle afectuosamente. No sin antes decirle que estoy animado por la convicción de que la memoria de nuestros muertos, el respeto a la historia nacional y la seguridad de que el peronismo será revolucionario o no será nada, inspiran el contenido y contenido de esta propuesta.
Sin otro particular, le saludo a Ud. con un abrazo fraterno y solidario.
Juan Carlos Giuliani
DNI: 6.614.532
La petición fue aceptada y la Ordenanza se promulgó en agosto del 2020. Desde entonces, la calle en cuestión volvió a llamarse La Rioja, eliminando del nomenclador riocuartense el nombre de “El Fusilador” Aramburu, sinónimo de verdugo del pueblo que lideró en 1955 la contrarrevolución impulsada por el revanchismo oligárquico.
*Periodista. Escritor. Congresal Nacional de la CTA Autónoma en representación de la provincia de Córdoba