Por Jesús Chirino*
Construcción de lo nuevo como señal de progreso
Villa María surgió dentro de la pedanía de Villa Nueva. Incluso, en su primer tiempo, la estación del ferrocarril que avanzaba desde la ciudad de Rosario hacia Córdoba se denominó Villa Nueva. No fue hasta 1883 que Villa María dejó de pertenecer al municipio departamental, cuyas autoridades, generalmente, tuvieron asiento en la vecina localidad. Fue en ese año, mediante la reforma de la Constitución provincial realizada bajo la Gobernación de Juárez Celman, que las municipalidades departamentales dejaron de existir. Hasta entonces, Villa Nueva y Villa María eran parte de la Municipalidad del Tercero Abajo.
La nueva localidad, básicamente, surgió como un emprendimiento inmobiliario alrededor de la estación ferroviaria, la cual, se advertía, generaría un intenso movimiento comercial. Como todo nuevo loteo, incluso los actuales, aquello que surgía en la orilla norte del río tendió a referenciarse con el progreso, lo más novedoso, con todos los adelantos tecnológicos e, incluso, las novedosas corrientes de pensamientos que llegaban a estas latitudes. En función de la construcción de una imagen basada en esos preceptos, a la ciudad establecida, Villa Nueva, se le adjudicó una identidad limitada a lo tradicional, lo religioso, lo conservador y alejada de la innovación, aunque esto no siempre se reafirmó en los hechos.
Separarse de donde se nació
La necesidad de diferenciación de los habitantes de la nueva localidad estuvo presente desde el principio. Es así que, en 1868, habitantes de Villa María, entonces un pequeño caserío alrededor de la estación ferroviaria, escribieron una carta a Félix de la Peña, aristócrata comerciante que por entonces ejercía la Gobernación provincial. Los primeros villamarienses pedían la separación de esta localidad de la de Villa Nueva.
En los primeros párrafos, la referida nota señala: “Los abajo firmantes, vecinos de Villa María, estación del Ferrocarril Central Argentino frente a Villa Nueva…, respetuosamente nos presentamos y exponemos: Que venimos a solicitar la segregación de Villa María del municipio de Villa Nueva y su creación en un municipio separado, por las razones que brevemente pasamos a exponer y cuyos fundamentos confiamos que serán justamente apreciados…”.
En la misma nota, aquellos vecinos reconocían que la nueva localidad nació dentro de la otra, diciendo que Villa María fue “mandada a fundar en la Estación del Ferrocarril en Villa Nueva”. Los primeros pasajes en tren se vendieron con la leyenda “estación Villa Nueva”.
Los firmantes de la carta aclaran que su población “está separada de esta última (Villa Nueva) por el río Tercero y por una distancia aproximativa (sic.) de quince a diez y seis cuadras; sin embargo, ha sido agregada al municipio de Villa Nueva, del cual depende hasta hoy” (1868).
Teniendo en claro recursos y posibilidades de desarrollo
Ante la necesidad de justificar el pedido de separación, señalan que no quieren realizar reproches concretos en contra de la “Corporación Municipal de Villa Nueva”, pero sí deslizan que esta no atendió con mucho “celo” “los intereses de esta naciente villa que, a no dudarlo, está llamada a ser un centro importante de población y que hasta hoy ha permanecido casi del todo abandonada…”.
También remarcan, casi al final de la nota, que no tienen dudas acerca de que “estos dos centros de población, hoy separados, sean llamados con el tiempo a formar una sola e importante ciudad y, por consiguiente, un solo municipio”. Y a la vez que piden la separación, acerca de la unión de las dos localidades dicen: “Es nuestra esperanza y nuestra aspiración” para un futuro lejano. Pero regresan a la justificación de la separación marcando que “mientras eso no suceda y el río y la distancia separan a las dos villas, nos parece justo que se deje a cada una de ellas libradas a sus propias fuerzas, a sus recursos y a los esfuerzos de sus vecinos, que cada una tenga su Corporación Municipal propia e independiente que trabaje por su adelanto y vele por sus verdaderos intereses”. Aquí debemos advertir que la nota, con estos pedidos, se escribió cuando se veía el tren como el gran impulsor del progreso en la zona y, ejecutada la división, el movimiento ferroviario de entonces quedaría bajo la órbita del nuevo municipio. Acerca de la contraposición de intereses entre núcleos urbanos, textualmente dicen “que el desarrollo de un centro importante de población en Villa María estorbará sin duda, momentáneamente, al progreso de Villa Nueva, cuyos vecinos deben estar empeñados en atraer hacia allí la población y conservar la superioridad que hoy tiene esa población”. Es decir que tenían en claro la mayor importancia que entonces tenía Villa Nueva y, también, las posibilidades de desarrollo de la nueva localidad.
Para sumar argumentos que justifiquen la separación señalan que, en Villa María, “las calles permanecen sin abrirse; las plazas, cubiertas de bosques aún; los edificios, colocados sin orden y fuera de las líneas demarcadas en el plano por no haber quien se ocupe de la delimitación…”. También comentan que, por entonces, “las tropas de carretas -estaban- diseminadas en todas direcciones”, que no había jueces y “la partida de policías” era insuficiente y se encontraba “mal armada” y con poca ropa. Todo esto, según los firmantes, hacía palpable la creación de una administración municipal propia. Marcan que todas esas situaciones “son pruebas evidentes de que los intereses de esta villa han sido descuidados y hacen palpables la conveniencia de la creación de una Corporación Municipal propia que, ocupándose de su adelanto material y de los intereses bien entendidos de un punto tan importante, la ponga en camino de merecer con justicia el título de villa que se le ha dado”.
Más argumentos
Los escribas de la nueva villa señalan que “los inconvenientes de la distancia y el río que separan las dos villas, unidas a los intereses encontrados de ambas localidades, han debido influir notablemente a que Villa María no haya tomado el desarrollo que nos hace esperar una administración municipal propia y compuesta de miembros directamente interesados en un adelanto material”. Aquí debemos recordar que la nota está fechada en 1868, y no hacía mucho más de un año que llegaba el ferrocarril a estos lugares. El movimiento del nuevo medio de transporte ya permitía avizorar los beneficios económicos que surgirían de todo lo que se movía alrededor del ferrocarril.
En la nota se plantea al río como “una verdadera barrera durante sus crecientes, que duran casi todo el verano”, realidad que “haría, por lo general, difícil la reunión de la corporación y, si hubiera quórum legal con los municipales vecinos de Villa Nueva solamente, para que pudiese deliberar la Corporación, esas deliberaciones carecerían muy frecuentemente del voto de los municipales vecinos de Villa María, que no podríamos asistir por otra parte; los intereses encontrados de las dos localidades harían difícil la asistencia de una corporación municipal mixta”.
Los firmantes de la nota terminan pidiendo que “en mérito de lo expuesto y previo los trámites que fueren de ley, se sirva declarar segregada Villa María del municipio de Villa Nueva, que tiene derecho a la Institución Municipal con arreglo a la ley de 1860 y, en consecuencia, decretar la correspondiente elección de municipales en la forma que fuere más adecuada…”. Pero no fue sino hasta 1883 que Villa María contó con su propio municipio y el 2 de diciembre de 1883 realizó las elecciones para elegir las primeras autoridades locales.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar