Por Verónika Ferrucci
En menos de cuatro días, Agostina Vega (14) en Córdoba, Dulce María Beatriz Candia (17) en Misiones y Noelia Romero (30) en Buenos Aires fueron víctimas de femicidio. Pero no toman las denuncias, no le creen a las mujeres que denuncian, no investigan con los marcos de crímenes de género y se niegan a hablar de femicidios.
El presidente Javier Milei dijo en su alocución del año pasado en el Foro Económico Mundial de Davos: “Llegamos al ridículo de normalizar que, en muchos países ―supuestamente civilizados―, si uno mata a una mujer, se llama femicidio y tiene una pena más grande que si mata a un hombre. Legalizando que la vida de la mujer vale más que la del hombre”.Si el jefe máximo de la nación niega los femicidios, ¿por qué no lo haría un policía cuando debería tomar la denuncia o el fiscal Garzón cuando investiga o el ministro Quinteros cuando hace declaraciones o la mismísima ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva?
Desde que asumió el gobierno libertario, es clara la agenda antigénero y la política de desmantelamiento en todas las áreas vinculadas, tanto de prevención, asistencia como promoción. Si el gobierno nos trata como enemigas y descartables, insiste en negar el femicidio y promueve proyectos como las «falsas denuncias», asumiendo que las mujeres mentimos en la violencia que sufrimos, no es desatinado lo que está pasando de cara a este nuevo 3 de junio.
No se dice enfermo, Ministro Quinteros, se dice femicida
Así como el fiscal Raúl Garzón no menciona elementos para pensar los crímenes por violencia de género, ahora que ya está la carátula de femicidio, el ministro Juan Pablo Quinteros tampoco lo destaca, pero sí destaca el mérito policial y personal en el hallazgo del cuerpo desmembrado. Funcionarios que deberían estar formados obligatoriamente por la Ley Micaela abordan los casos sin perspectiva de género y se pasean por los canales de televisión dando opiniones que se apartan de marcos normativos y protocolos vigentes para estos casos. ¿Por qué no aprovechan para explicar y hacer pedagogía sobre la gravedad de un femicidio?
¿Por qué destacamos que el ministro debería decir femicida en lugar de enfermo o hijo de puta? A nadie le parecía un tipo enfermo Barrelier, iba a trabajar a la Municipalidad, iba a la cancha, militaba politicamente, tenía amigos y amigas, pareja, hija, una familia y también tenía antecedentes por violencia de género. ¿Quiénes lo sabían de su entorno? ¿Quiénes lo sabían en sus espacios de trabajo?
No son enfermos, no son monstruos, están integrados socialmente, son compañeros de trabajo, vecinos, amigos, fiscales, policiales, jueces, etc. Ejercen una masculinidad violenta, la habitan con esos privilegios.
“En el 83% de los casos, las mujeres son asesinadas por alguien conocido, que se supone que las quiere”, así lo establece el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina. Ya hay pasos establecidos para seguir que dicen cómo actuar en estos casos: Alerta Sofía, protocolo para la investigación de femicidios… ¿Por qué la Justicia no se ajusta a esto? ¿Por qué fiscales, policías, abogados hacen reinterpretaciones de leyes que ya existen?
Dice Rita Segato, quien se ha dedicado en extenso a trabajar el tema, que la violencia de género es restaurativa de la masculinidad, a muchos solo les queda más que la violencia para decirse machos. “En un crimen de género, lo que importa no es el vínculo de la víctima con el perpetrador, sino el del perpetrador y sus pares. La corporación que es la forma fundacional de la estructura corporativa del patriarcado que se replica y reproduce en las instituciones, en la policía, en la Justicia, etcétera, donde el valor de la lealtad corporativa está sobre la vida”.
Ministra Monteoliva, verdad completa es que usted pueda pronunciar femicidio
La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, realizó ayer una conferencia de prensa para presentar los resultados del año pasado del Sistema Nacional de Información Criminal. “Los homicidios con mujeres como víctimas se redujeron en el año 2025 un 10,8% y en un 23,5% en los últimos dos años”, expuso Monteoliva, que aclaró que, como Ministerio de Seguridad, no realizan un seguimiento de los femicidios porque “es una categoría que la realiza la Justicia”. Luego, detalló que, en el último año, 279 mujeres fueron víctimas de homicidios, de las cuales, 200 fueron caratuladas como femicidios.
¿No resulta un número realmente alarmante que, de 279 casos, 200 sean femicidios y el Ministerio no tenga una categoría específica para hacer un seguimiento? ¿Desde dónde se piensan tomar medidas preventivas o mejorar el accionar en estos casos si ni siquiera están las categorías pensadas como la problemática que implica?
Mientras la ministra Monteoliva celebraba la reducción porcentual de “homicidios con mujeres como víctimas”, se confirmaba un nuevo femicidio en el país. En Temperley, Noelia Carolina Romero fue secuestrada y asesinada a puñaladas por Tomás Adrián Núñez, su novio, que intentó quitarse la vida tras el femicidio. Es el tercer femicidio en una semana: Agostina Vega (14) en Córdoba, Dulce María Beatriz Candia (17) en Misiones y Noelia Romero (30) en Buenos Aires. A dos días de la manifestación del #NiUnaMenos.
Al ser consultada por periodistas respecto al caso de Agostina, Monteoliva consideró que una situación como el «homicidio» de la adolescente «refleja un historial complejo» y pidió llegar a “la verdad completa”. “Lo que yo le pedí al ministro Quinteros fue que se conozca toda la verdad. Eso es lo más importante: conocer la verdad completa, en los tiempos que da la Justicia, por supuesto, reconociendo la situación de una familia, de un padre y de una madre… Pero la verdad completa”, declaró.
Verdad completa, dice la Ministra y se refiere al caso de Agostina Vega en términos de homicidio. ¿Por qué el Gobierno se niega a hablar de femicidio?
Lo más llamativo es que, si entrás a la web del Ministerio y en el buscador ponés la palabra «femicidio», aparecen al menos cinco informes estadísticos desagregados. Hay en 2018, con la gestión de Macri, y el último es de 2023, el último año de Alberto Fernández.Entonces, ¿por qué la ministra hoy dijo que el Ministerio no tiene nada que ver con la categoría femicidio, que no le compete? ¿Será que es una política del Ministerio y no un tema de construcción de las categorías?
Femicidio es una categoría política que, desde el movimiento feminista, nos permitió que estos crímenes ―antes llamados pasionales, de la intimidad, que no tenían otra explicación más que las razones de las relaciones asimétricas de poder― ingresen no solo como categoría punitiva, sino como categoría social y cultural para explicar el funcionamiento patriarcal y machista del mundo y los vínculos.
Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda, comunicate a la línea nacional y gratuita 144, que funciona todos los días del año, las 24 horas. También podés dirigirte al Polo Integral de la Mujer (teléfono 0800 888 9898, Entre Ríos 680, Córdoba capital).
Imagen de portada: Cadena 3
Fuente: www.latinta.com.ar