Proponen recuperar el Sistema Nacional Integrado de Salud

El histórico médico del Hospital Zonal de La Falda, Benjamín Malamud, recordó que la idea nació en Punilla en la década del 60 y sostuvo que la integración de los recursos públicos, privados y sociales es indispensable para enfrentar la crisis sanitaria argentina.

En una entrevista realizada por Juan Yacobs para Radio Panamericana, el doctor Benjamín Malamud, reconocido médico y uno de los impulsores del Hospital Zonal de La Falda, reflexionó sobre la necesidad de avanzar hacia un Sistema Nacional Integrado de Salud, una propuesta que, según recordó, tuvo su origen precisamente en el Valle de Punilla hace más de seis décadas.

Malamud explicó que la iniciativa fue impulsada por un grupo de profesionales encabezados por el pediatra José Manuel Errubey Gorri, junto a médicos de distintas localidades de la región, con el objetivo de garantizar el acceso universal a la salud y asegurar condiciones dignas de trabajo para los profesionales del sector.

“La idea era construir un sistema que mejorara la calidad de vida de la población y que permitiera que todos los ciudadanos tuvieran acceso a la atención sanitaria, independientemente de su situación económica”, señaló.

Una red integrada para aprovechar mejor los recursos

El médico explicó que el Sistema Nacional Integrado de Salud busca articular los recursos existentes en los distintos niveles del Estado —nacional, provincial y municipal— y coordinar su funcionamiento con obras sociales, cooperativas, prestadores privados y organizaciones comunitarias.

Según detalló, el modelo se basa en una estructura escalonada donde la atención primaria cumple un rol central. Los centros de salud y dispensarios resuelven la mayoría de los problemas sanitarios, mientras que los casos de mayor complejidad son derivados a hospitales regionales y centros especializados.

“Un buen sistema de salud empieza en la atención primaria. Allí se pueden resolver gran parte de los diagnósticos y tratamientos. Lo importante es que exista una red organizada para derivar cuando sea necesario”, afirmó.

Malamud recordó que experiencias similares se desarrollaron exitosamente en provincias como Neuquén y San Luis, donde lograron fortalecer la salud pública y mejorar la capacitación permanente de los equipos médicos.

El peso de los intereses económicos

Durante la entrevista, el profesional sostuvo que uno de los principales obstáculos para la implementación de un sistema integrado son los intereses económicos que operan dentro del sector sanitario.

En particular, cuestionó la fuerte influencia de la industria farmacéutica sobre las políticas públicas y señaló que una parte excesiva del gasto sanitario se destina a medicamentos y tecnologías que muchas veces no representan las prioridades reales de la población.

“La salud también es un espacio de disputa de poder. Gran parte del presupuesto termina concentrándose en medicamentos y tecnologías cuando podría destinarse a fortalecer la atención primaria y los servicios públicos”, sostuvo.

Asimismo, consideró que la producción pública de medicamentos podría contribuir significativamente a reducir costos y ampliar el acceso a tratamientos esenciales.

El rol irremplazable del sistema público

Malamud defendió enfáticamente la importancia de la salud pública y recordó el papel fundamental que desempeñó durante la pandemia de COVID-19.

“El sistema público fue el que sostuvo la emergencia sanitaria. Sin hospitales públicos, respiradores, vacunación masiva y personal estatal hubiera sido imposible afrontar una crisis de esa magnitud”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que el debilitamiento de los servicios públicos representa un riesgo para toda la sociedad, especialmente frente a futuras emergencias sanitarias o ambientales.

Una respuesta para la crisis actual

Consultado sobre la posibilidad de implementar hoy un Sistema Nacional Integrado de Salud en Argentina, el médico fue categórico.

“Creo que no hay otra alternativa. Tenemos recursos públicos, privados y sociales que funcionan por separado y muchas veces se superponen o se desperdician. Integrarlos permitiría mejorar la atención y utilizar mejor los recursos disponibles”, señaló.

También expresó su preocupación por las dificultades de acceso que enfrentan amplios sectores de la población, el deterioro de las obras sociales y la situación de organismos como el PAMI, cuyos bajos honorarios afectan tanto a los profesionales como a los jubilados.

Para Malamud, la salud no puede analizarse de manera aislada. Debe formar parte de un proyecto nacional que contemple la educación, el empleo, la cultura y la inclusión social.

“No puede existir un sistema de salud eficiente en una sociedad empobrecida. La salud está vinculada con la calidad de vida, con el trabajo, con la educación y con la posibilidad de construir una convivencia social más justa”, expresó.

Una discusión que vuelve a la agenda

Hacia el final de la entrevista, el médico insistió en la necesidad de recuperar el debate sobre la organización del sistema sanitario argentino y destacó que una red integrada no solo mejoraría la calidad de la atención sino que también permitiría optimizar recursos.

“Sería bueno para todos y no sería más costoso. Al contrario, permitiría ahorrar recursos. Lo que falta es una decisión política para avanzar en esa dirección”, concluyó.

Desde Punilla, una región que fue cuna de esta propuesta hace más de medio siglo, la discusión sobre un Sistema Nacional Integrado de Salud vuelve a plantearse como una alternativa frente a los desafíos que enfrenta la salud pública argentina.

Fuente: www.radiopanamericana.com.ar