Las elecciones en la CTA Autónoma Córdoba del 20 de agosto -donde resultó reelecto Secretario General Federico Giuliani- constituyeron otra oportunidad para darle mayor visibilidad a los pueblos originarios, permanentemente ninguneados por el poder, despojados de sus tierras y sus saberes y que en varios lugares de la provincia optan por organizarse en la Central.
El 30 de septiembre de 2021 se incorporaron a la CTA Autónoma comunidades indígenas de diferentes lugares de las sierras cordobesas. Así es que en la Secretaría de Relaciones con los Pueblos Originarios a nivel provincial resultó electa por la Lista 1 ‘Germán Abdala’ Julia Martha Ceballos, Curaca Mayor de la Comunidad Rural Arabela del Pueblo Nación Comechingón en el Valle de Punilla.
El tema del territorio, su autogobierno, la defensa de sus costumbres y la política predadora del Gobierno respecto al saqueo y destrucción de los bienes comunes para promover un sistema de grandes urbanizaciones a costa de la deforestación del Bosque Nativo y la preservación de la naturaleza, son temas de principal preocupación de los pueblos originarios de las sierras de Córdoba.

El 76% de los cordobeses descienden de pueblos originarios, pero no lo sabe: En 2017 un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) determinó que el 76% de los habitantes cordobeses tienen linaje materno indoamericano, el 16% de origen europeo y el 8% de raíces africanas. Una parte del ADN de los habitantes contemporáneos de la provincia de Córdoba estaba presente ya entre los pobladores de hace miles de años, sin embargo, sólo el 1,5% de la población se reconoce indígena, un porcentaje inferior a la media nacional (de 2,4%).
El 10º Congreso Nacional de Delegados de la CTA realizado en Embalse de Río Tercero el 14 de mayo de 2010 -hace más de una década- decidió modificar el Estatuto de la Central para aprobar la creación de la Secretaría de Relaciones con los Pueblos Originarios, junto con las de Cultura y Discapacidad.
Un paso significativo en el reconocimiento de los antiguos pueblos como parte indivisible del sujeto social que alimenta la identidad de la clase trabajadora.