Informe de la situación

En lo que fue su despedida del País Vasco, el miércoles el Secretario General de ATE y la CTA Autónoma Córdoba, Federico Giuliani, participó de una tertulia de café en el barrio de Gaztaño, un sector residencial situado en el municipio de Rentería, en la provincia de Gipuzkoa. Fue una ronda de debate junto al Centro Comunitario de la barriada y la Central Vasca de LAB.
Allí informó sobre el estado de situación en la Argentina de Milei: Represión, acoso sindical, problemas de los trabajadores públicos, privados y desocupados, la realidad del hambre del pueblo, el saqueo del país y la cesión de soberanía, las decisiones aplicadas y las respuestas de rebeldía y resistencia popular al modelo de despojo neocolonial.
La consigna por la libertad de Milton y Eneas estuvo presente en la charla debate de la que participó Giuliani. El dirigente expuso la situación política y económica que atraviesan los trabajadores en Argentina.
Estos encuentros forman parte de una agenda de solidaridad internacionalista, que reconoce que la defensa de los derechos humanos y laborales trasciende fronteras y se fortalece cuando las organizaciones sindicales y populares articulan con quienes, en otros territorios, enfrentan situaciones de injusticia, persecución o criminalización política.

El Secretario de Acción Sindical y Campañas de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores y Trabajadoras del Estado (CLATE), sostuvo que el avance de la ultraderecha en Argentina y en otros países de América Latinase se trata de una tendencia global. “Por primera vez, el fascismo llega al gobierno por el voto popular. Sectores de la clase trabajadora terminaron votando a quienes luego se convierten en sus verdugos”, analizó.

Identificó tres factores centrales que explican este fenómeno: Un discurso punitivista centrado en la “seguridad” y el endurecimiento penal; la instalación de narrativas racistas y excluyentes; y una profunda crisis económica que, según señaló, también es responsabilidad de gobiernos progresistas que no lograron dar respuestas estructurales a las demandas sociales.

En ese contexto, vinculó el crecimiento de la ultraderecha con el desgaste de la izquierda y del propio sistema democrático, en el marco de un proceso de descomposición social y desintegración nacional impulsado por los grupos de poder. “La democracia actual no garantiza derechos básicos como vivienda, trabajo, educación o salud. Se redujo a un mecanismo electoral que no asegura participación real del pueblo”, afirmó.

Para Giuliani, la falta de definiciones políticas claras es uno de los principales errores del campo popular. “Estamos en una etapa donde no hay lugar para los grises. O se construye una alternativa opuesta al modelo de Milei o la gente termina eligiendo la versión original del ajuste”, advirtió.

Desde su perspectiva, la reconstrucción política debe tener como eje a la clase trabajadora, hoy fragmentada y atravesada por una fuerte disputa cultural. “El capitalismo logró imponer la idea de que el compañero de al lado es un competidor. Eso debilita la organización colectiva y aleja a muchos de la política. Nadie se salva solo, La salida es colectiva”, concluyó.