Aumentan la pobreza y la indigencia, se deterioran los ingresos y se profundizan las dificultades de los hogares

Primer semestre de 2026: Cuadro de situación

Aumento reciente de la pobreza y la indigencia Según INDEC, en el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de la población (15 millones de personas) y la indigencia al 7,5% (casi 3,5 millones). Respecto al semestre anterior, aumentaron 4,1 y 1,2 p.p., respectivamente. El promedio semestral oculta un deterioro mayor hacia el final del período: la pobreza pasó del 29,9% en el cuarto trimestre 2025 al 34,6% en el segundo trimestre de este año, 4,7 p.p. más, equivalente a casi 2,2 millones de personas pobres adicionales. La indigencia llegó al 8,5%, 2,4 p.p. más que a fines de 2025, con 1,1 millones de personas adicionales.

Deterioro de los ingresos y las condiciones laborales. Tras el salto de la pobreza monetaria provocado por las devaluaciones, es esperable una reducción posterior. La cuestión central es cuál será el nuevo piso. La crisis productiva y el deterioro de ingresos explican el reciente aumento. Luego del salto del primer semestre de 2024, la recuperación parcial de los salarios formales (excepto estatales nacionales), la recomposición moderada de las jubilaciones que no cobran bono y el aumento previo de la AUH mejoraron parcialmente el poder adquisitivo. Sin embargo, durante 2025 los salarios privados registrados retomaron una trayectoria descendente, mientras el congelamiento de Alimentar y del bono jubilatorio erosionó los aumentos por movilidad, situación profundizada por la aceleración inflacionaria del segundo semestre. En el primer semestre de 2026, la mayoría de las fuentes de ingresos analizadas sufrieron recortes, con excepción de la AUH+Alimentar, recompuesta principalmente por el aumento discrecional de Alimentar en mayo, y las jubilaciones sin bono, que registraron una leve mejora por la desaceleración de precios. A esto se suman el agravamiento de la pérdida de empleo asalariado registrado y el encarecimiento de las canastas básicas por encima de la inflación general.

✂️ Recorte de prestaciones y cobertura social. El ajuste del Gobierno de Javier Milei no solo redujo los montos de las prestaciones, sino también su alcance: 875 mil jóvenes dejaron de cobrar Progresar, cerca de 400 mil personas fueron excluidas inicialmente del ex Potenciar Trabajo, y su posterior cierre dejó a otras 900 mil sin esa transferencia. Los medicamentos distribuidos por el ex Remediar se redujeron un 58% (18 millones de tratamientos menos), a lo que se suman recortes en la cobertura de medicamentos del PAMI.

La reducción de la pobreza es más acotada según el período de comparación. Frente al pico del primer semestre de 2024, generado por el shock devaluatorio inicial, la medición oficial registra 9,5 millones de pobres y 4,9 millones de indigentes menos. Sin embargo, respecto del segundo semestre de 2023, la reducción es de 4,3 millones de pobres y 2 millones de indigentes; frente al segundo semestre de 2019, es de apenas 937 mil pobres y 108 mil indigentes menos.

⚠️ Las distorsiones metodológicas de la medición oficial. La magnitud de la reducción de la pobreza está en discusión por incrementos de ingresos captados por la EPH que no encuentran correlato en otras fuentes, posiblemente asociados tanto a la desaceleración inflacionaria como a cambios en el cuestionario desde el cuarto trimestre de 2023. Desde el tercer trimestre de 2023, los salarios privados registrados relevados por la EPH muestran una mejora real del 20%, frente a una caída del 6,6% en el Índice de Salarios del INDEC. En el sector público, la EPH registra una caída del 4,1%, frente al 23,2% del Índice de Salarios. Para las jubilaciones, la EPH refleja una mejora real promedio del 12,7%, mientras los haberes por movilidad aumentaron 5,5% y aquellos con bono congelado perdieron 13,6% de poder adquisitivo. También preocupa el aumento de hogares que no responden sobre sus ingresos, afectando la precisión de la encuesta.

Canastas básicas desactualizadas. La Canasta Básica Total continúa basada en la estructura de consumo de la ENGHo 2004-05, pese a que la encuesta de 2017-18 ya está disponible y los desarrollos metodológicos para actualizar las canastas y el IPC estaban listos. En consecuencia, la metodología vigente subestima el valor de las canastas y el impacto del encarecimiento de los servicios sobre los hogares.

En conjunto, estos factores permiten advertir que la reducción de la pobreza que reflejan las cifras oficiales durante la gestión libertaria está sobreestimada.

Deterioro en el patrimonio de las familias. La pobreza monetaria no contempla los cambios patrimoniales ni el uso de ahorros y endeudamiento como estrategias de manutención. En el último tiempo, la morosidad familiar alcanzó niveles récord y mostró un carácter regresivo: es considerablemente mayor en créditos de bajo monto y billeteras virtuales, utilizados para financiar gastos de los sectores de menores ingresos.

Persistencia de déficits estructurales y ajuste en las condiciones de vida. Los indicadores no monetarios permanecieron mayormente estables: el 22% de la población habita viviendas con materiales insuficientes o parcialmente insuficientes; una proporción similar vive en condiciones de hacinamiento moderado o crítico; el 14,1% tiene saneamiento inadecuado y el 18% enfrenta tenencia insegura de la vivienda. En paralelo, el gasto social cayó 21,8% en el primer semestre de 2026 respecto del mismo período de 2023. Los recortes alcanzaron el 91,9% en agua potable y alcantarillado, el 99,4% en vivienda y urbanismo, el 50,2% en educación y cultura y el 75,5% en promoción y asistencia social, con una reducción significativa del presupuesto destinado a comedores.

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Fuente: www.ipypp.org.ar