Por Jesús Chirino*
No pocas veces se habla acerca de cómo lo educativo integra el sentido identitario de la ciudad de Villa María. Quienes estudiamos la historia local conocemos de la larga tradición que la actividad posee en la ciudad. También recordamos algunos de los tantos nombres que vienen a la memoria cuando referimos el trabajo en los ámbitos de la pedagogía y la defensa del derecho a la educación.
Escuelas antes que municipio y parroquia
El punto de partida de la educación en Villa María bien podría ubicarse en aquella primera sala-escuela erigida en el 852 de la calle Mendoza, sobre el terreno donado por Alejandro Voglino, donde posteriormente desarrollaría sus acciones el primer templo parroquial. El decreto provincial para la creación de las primeras escuelas que allí funcionaron fue firmado el 23 de enero de 1871.
Debo destacar que, gracias a la preocupación y el trabajo de la ciudadanía, la localidad contó con este tipo de espacios de enseñanza/aprendizaje antes de que existieran otras instituciones como la propia administración municipal. El 30 de enero de 1871, la Comisión de Instrucción y Obras Públicas recibió, de parte del inspector general de Escuelas de la Provincia, el Decreto del Poder Ejecutivo provincial N° 19/71, mediante el cual ese gobierno estableció la creación de “una escuela de varones y otra de mujeres en la pedanía de Villa María”. Esas escuelas, según los documentos de la referida Comisión, fueron inauguradas “el 15 de febrero” de ese año.
Para estar al frente de los establecimientos educativos, primero fueron designados Lucas Navarro y María Ruis, matrimonio que no asumió los cargos. Luego nombraron a Jaime Vidal y Juliana Aranda, esposos que sí tomaron los puestos, pero rápidamente abandonaron los mismos. Poco tiempo después, el matrimonio integrado por Abraham Juárez y Mercedes Peralta se ofreció ante la Comisión de Instrucción, que los consideró capacitados para dictar clases. Sabiendo que la burocracia del gobierno provincial podría poner reparos, la Comisión, de manera rápida, los puso en funciones. El primer día de julio de 1871, Juárez y Peralta asumieron sus cargos de preceptores. La designación oficial se produjo recién el 4 de septiembre, mediante el Decreto Provincial N° 239. El nombramiento tuvo carácter retroactivo al 1 de julio.
Avances impulsados por la comunidad
Aquellos maestros junto a las 35 alumnas y los 40 alumnos que asistieron desde el inicio del primer ciclo lectivo abierto en Villa María, dieron el puntapié que puso en marcha lo que se convertiría en la tradición educativa de la ciudad: una constante preocupación comunitaria por lo educativo, algunas veces acompañada por los gobiernos y otras ignorada.
Esta tradición educativa de Villa María permitió contar, en 1914, con el primer ensayo de educación secundaria. En los 30 ya desarrolló experiencias de jardín de infantes. A finales de los años 50 la ciudad incorporó los estudios de nivel superior, comúnmente conocidos como terciarios. En 1970, Villa María pasó a tener enseñanza universitaria permanente con el dictado de tres carreras de Ingeniería a cargo de la Universidad Tecnológica Nacional. El nivel universitario también tuvo otras experiencias, entre las que puedo mencionar aquella originada por el Inescer que, mediante convenio con la Universidad Nacional de Rosario, en 1987, se convirtió en unidad a distancia de la misma para el dictado de un par de carreras de grado y también de posgrado.
Por otra parte, en 1990 se inauguraron las clases de la delegación local de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. En la misma década tuvo lugar la creación de la Universidad Nacional de Villa María. Tiempo antes algunas instituciones de la ciudad habían puesto en funcionamiento modalidades que permitían, mediante convenios, que distintas casas de altos estudios del país reconocieran los estudios terciarios locales ante el ingreso a carreras universitarias. Otra experiencia que puede destacarse es la del Centro de Empleados de Comercio que, en 1996 y mediante convenio con la Universidad Católica de Salta, se convirtió en unidad de esa casa de estudios y comenzando el dictado, a distancia, de las carreras de Abogacía y Administración de Empresas.
Es claro que el avance en lo educativo no hubiera tenido lugar sin la activa y decidida participación de diversos agentes comunitarios, pero tampoco hubiera sido posible sin el trabajo y la vocación de miles de docentes que dedicaron su vida a tan noble tarea, aunque la misma no siempre fuera reconocida ni bien remunerada.
Villa María tiene una larga lista de figuras señeras en la educación que trascendieron las fronteras locales. A quienes primero debo mencionar son aquellos que integraron las numerosas promociones de docentes surgidos en las carreras dictadas en institutos terciarios de la ciudad. Muchas de ellas y ellos fueron a ejercer su profesión a distintos puntos geográficos del país. Es así que resulta habitual encontrar docentes que estudiaron en instituciones villamarienses dictando clases en las distintas provincias argentinas.
Mujeres y hombres de la Educación
Por otra parte, es difícil repasar la historia de Villa María sin mencionar algunas individualidades que destacaron por su dedicación y capacidad puesta al servicio de lo educativo en general y de la educación pública en particular. Es así que no pueden obviarse nombres como el de Amadeo Sabattini, que siendo gobernador logró la apertura de tantas escuelas en el territorio cordobés; el periodista y docente Ramiro Suárez, fundador del colegio Domingo Faustino Sarmiento y luego sumado a la Biblioteca Bernardino Rivadavia y toda su obra educativa; Antonio Sobral, político y educador que no solo dio clase en las aulas, sino en su desempeño público, figura señera de la educación provincial; el profesor Eduardo Requena, secuestrado-desaparecido por una patota militar del III Cuerpo de Ejército en julio de 1976, incansable luchador por los derechos de los y las docentes; Angel Diego Márquez, doctor en Pedagogía, especialista en educación comparada reconocido internacionalmente que trabajó en las instituciones dependientes de la Biblioteca Bernardino Rivadavia y lideró la fundación del Inescer; la socióloga y docente Encarnación Sobrino, incansable defensora de los derechos de la mujer que integró el grupo creador del Inescer y también trabajó en la creación de la UNVM; la profesora Margarita Sobrino, quien fuera ministra de Educación de la Provincia, en tiempo democrático. Propuso la Reforma Educacional de Córdoba, en cuya gestión creó tres direcciones novedosas en ese momento: la Dirección de Innovaciones e Investigaciones Educativas (DIIE), la Dirección de Apoyo Escolar Interdisciplinario (DAEI) y la Dirección de Educación del Adulto (DEA).
Si bien podría realizar extensas notas acerca de las instituciones y las personalidades aquí mencionadas, es claro que las mismas no agotan lo destacable de la historia de la educación en Villa María. De todas maneras, en tiempos que los docentes terciarios reclamamos por medidas ministeriales que no atienden el derecho a la educación, resulta importante recordar la tradición que Villa María tiene en el terreno educativo.
*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar