El ajuste económico implementado en los últimos años ha impactado sobre todos los trabajadores y trabajadoras ya sean en actividad o jubilados, formales, informales o cuentapropistas. Caídas en el empleo, incremento de las modalidades de ocupación ligadas a
estrategias de subsistencia, deterioro de los ingresos sea cual fuera la forma en la que estos se manifiestan, todas ellas han sido características centrales del modelo económico existente en nuestro país.
estrategias de subsistencia, deterioro de los ingresos sea cual fuera la forma en la que estos se manifiestan, todas ellas han sido características centrales del modelo económico existente en nuestro país.
Una de las variables que se encuentra en marcado retroceso es el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que en el 2018 se ubicó en los menores niveles en términos reales desde el año 2004. Ello no solo se originó en una caída del 10,9% en comparación con el año anterior, sino en un deterioro tendencial iniciado en el año 2012 que se profundizó notablemente a partir del cambio de gobierno a fines de 2015.
En este contexto, resulta imperiosa la convocatoria urgente al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil a fin de incrementar sustancialmente el monto del SMVM, así como también calcular la canasta básica de referencia que debería ser tenida en cuenta a los fines de la determinación de su nivel, dando así cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en el artículo 135 de la ley 24.013.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se encuentra en términos reales en los niveles más bajos desde el año 2004. A continuación, publicamos el hilo con datos publicado en twitter por Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA-A.
El valor actual del SMVM ($ 11.300) representa el 43% de la Canasta Básica Total que el INDEC utiliza para determinar la línea de la pobreza (hogar de cuatro integrantes), por debajo del 60% de dos años atrás.
En 2018 el valor real del SMVM cayó en promedio un 11% en comparación con el año anterior, profundizando un deterioro iniciado en el año 2012. La caída acumulada en los últimos siete años es del 24%.

Las perspectivas para el 2019 son aún peores. En enero de este año la caída interanual fue superior al 20% y difícilmente vaya a recuperarse al menos en el primer semestre.

