Adolfo Silenzi de Stagni nació en Buenos Aires, el 21 de noviembre de 1914. Interesado por las cuestiones jurídicas, cursa estudios en la Universidad de Buenos Aires, graduándose de Doctor en Jurisprudencia, en 1935. Su tesis versa sobre: “La propiedad de las minas”. A fines de la década de los años treinta, obtiene el primer premio en Ciencias Económicas de la Institución Mitre y cursa, por casi dos años, un posgrado en la Universidad de Oxford. A partir de su regreso a la Argentina, interviene en cuestiones que afectan al patrimonio público, manifestándose como un celoso defensor de nuestras riquezas.
Durante la presidencia del Dr. Ramón Castillo, se desempeña como asesor en el Ministerio de Obras Públicas, cuyo titular es el Dr. Salvador Oría, desde donde aconseja la derogación de las leyes referidas a la Coordinación de Transportes de la ciudad de Buenos Aires y al régimen del puerto de Rosario. Asimismo, su dictamen sobre la empresa de subterráneos CHADOPIF, servirá, poco después, para el procesamiento de los miembros de su directorio. También denuncia el manejo tarifario realizado por las empresas automotoras filiales de los ferrocarriles ingleses y varios negociados realizados por consorcios financieros a cargo de los “bonos de pavimentación”.
En 1942, participa en el Seminario de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho, el cual publica informes de varios autores bajo el título “Hechos y doctrinas en las disciplinas jurídicas y sociales. Contribución informativa y documental para la investigación”. En la parte que le corresponde, sostiene: “La independencia económica de nuestro suelo es tan importante como la política y entiendo que nosotros debemos esforzarnos en lograrla”.
Filiado a posiciones nacionalistas, apoya el golpe militar del 4 de junio de 1943, siendo designado como Ministro de Gobierno y Hacienda de la intervención federal a la provincia de Tucumán. Allí, resulta uno de los impulsores de la provincialización del servicio público de electricidad y de tranvías, perteneciente al trust eléctrico ANSEC, dependiente de la multinacional Electric bond & Share. Poco después, ocupa el cargo de interventor en esa provincia, por un breve período.
Después de esta experiencia de gestión pública, regresa a la cátedra, en 1947, como profesor titular de Derecho Agrario y Minero en la Facultad de Derecho, en Buenos Aires.
La docencia es una de sus grandes vocaciones y a ella se dedica con fervor en esos años.
En 1954, al darse a conocer las tratativas del gobierno argentino con la empresa petrolera California Argentina, analiza la naturaleza del convenio, formulando las más severas críticas. Sus clases se transforman en libro y así aparece “El petróleo argentino”. En escaso tiempo, el libro alcanza varias ediciones.
En 1958, es designado, también en La Plata, profesor de Minería y Energía. Ya es un experto en estos temas y a ellos dedica el resto de su vida, con una óptica de inquebrantable defensa de los recursos naturales. Esta pasión lo lleva a impulsar el “Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo Argentino” y el Centro de Estudios General Mosconi, que preside en varias oportunidades. Bajo el gobierno de Frondizi, denuncia implacablemente la política de concesiones petroleras y luego, asesora al gobierno presidido por el Dr. Illia en la política de anulación de las concesiones.
Asimismo, “en 1967, la Ley de Hidrocarburos, sancionada por el presidente Onganía, dentro de una concepción netamente libreempresista, fue motivo de las denuncias de Silenzi”. Años después, su crítica estuvo dirigida hacia la política de vaciamiento económico y debilitamiento institucional de YPF, bajo “el proceso”, orientado por el ministros Martínez de Hoz. También el gobierno de Alfonsín recibió su crítica lapidaria, en 1985, cuando puso en marcha el Plan Houston. De la misma manera, a través de artículos y conferencias, critica después las privatizaciones del menemismo, en especial, la venta de YPF. En esa época, presenta varias solicitudes de investigación ante la justicia contra el interventor de la petrolera estatal, José Estensoro. En 1994, extiende su crítica al plan económico del gobierno y al año siguiente, fustiga severamente el acuerdo firmado con el Reino Unido, en un folleto titulado ‘¿Negociación o rendición?’”
En sus últimos años, Silenzi lleva a cabo una prolífica labor que se traduce en diversos libros: “El nuevo derecho del Mar” (1976), “Soberanía y petróleo” (1978), “Las Malvinas y el petróleo”, en dos tomos (1981), “Claves para una política energética nacional” (1983), “Repertorio de Jurisprudencia minera” (1985). Además dedica sus mayores esfuerzos a una historia de la explotación del petróleo en la Argentina y en América Latina que se encuentra casi terminada, cuando –el 20 de agosto de 1996- la enfermedad que venía sufriendo desde tiempo atrás pone fin a su existencia.
Siempre marginado de los medios de comunicación, con dificultades para editar y para difundir sus conferencias, no cejó un momento en la lucha en defensa del patrimonio nacional y del futuro de los argentinos.
El ex Vicepresidente Alejandro Gómez recuerda: “La consecuencia de la lucha de Silenzi fue el complot del silencio. Poco a poco, su nombre pasa al olvido provocado. Había entregado todo, sin embargo, proseguía la lucha. Una vez lo vi en una fila y lo interrogué: -¿Qué hace usted aquí?-. Y me respondió con serenidad: ‘Soy un canceroso y aquí me dan los remedios gratis, estoy en eso’… Lo dejé mascullando, para mí, ‘no es posible, no es posible’…”. Días más tarde, me decía por teléfono: ‘Me declararon cesante en el Congreso’… Hacía poco que lo habían designado como asesor… Y agregó: -Discrepé con la Comisión y me echaron. Era mi principal recurso de vida”.
(N. Galasso, Los Malditos, vol. 1, pág. 164, Ed. Madres de Plaza de Mayo)
Fuente: www.pensamientodiscepoleano.com.ar