Ir a la cancha puede ser mortal

Por Bernardo Penoucos

Y pibe…
por ahí es mejor que te quedés en el campito del fondo o en el terrenito o en el potrero pateando ilusiones.
Que te quedés gambeteando hormigueros y pozos y perros en el medio del partidito, pero tranquilo, jugando y jugando.
Que yo sé que querés llegar a primera o, al menos, ver a los de primera, esos monstruos y esos cracks que patean como los dioses y llevan tu camiseta en el alma.
Pero a veces, pibe, ir a la cancha puede ser mortal, una aventura de mierda, una exposición al peligro y a puertas cerradas.
¿Que lástima pibe, no?
Algo tan lindo como el fobal que termine a balazos, con un muerto y con desesperación colectiva.
No sé pibe, por ahí el fútbol conserva su única guarida ahí en el terrenito del fondo, en los arcos de buzos y piedras y en donde: ¡El que hace el último gol gana!
Lo otro, hasta ahora, parece solo un negocio, ajuste de cuentas, cuentas que siempre terminan pagando los más para que los pocos se vayan repletos de todo.
No sé pibe, da mucha pena, porque los que desde sus atriles reivindicaron a nuestro astro, siguen haciendo lo imposible para que la pelota se manche.
Entonces, pibe, vos no tendrías que estar refregándote los ojos por el ardor de los gases, sino por la alegría de un gol.