“No somos la pata sindical de ningún partido”

Ante la coyuntura nacional actual, con niveles de pobreza y empleo precarios realmente alarmantes y que tendrá en el panorama político a un FMI cogobernando más allá de la actual gestión de Gobierno del Frente de Todos (FdT), el histórico dirigente de nuestra Central, Juan Carlos “Pipón” Giuliani, planteó -en el programa radial “Entre Todos y Todas” de la Secretaría de Prensa de ATE Córdoba, a propósito de una publicación del 9 de enero en la página web de la CTA-A Córdoba- la necesidad de “fomentar un debate nacional y federal” para recuperar la senda de autonomía de nuestra Central.

“La nueva centralidad de la clase implica un reagrupamiento del Movimiento Popular que aún está vacante pero que no depende de encuadramientos partidarios”, advirtió Giuliani quien instó a “preservar los valores fundamentales de la Central, entre ellos el de la autonomía de los patrones, de los partidos y de los gobiernos”.

“Ante algunas situaciones que sugieren alineamientos con ciertos sectores del oficialismo decidiendo acompañar en actos a funcionarios ‘críticos’ de la gestión de Gobierno en una dinámica de discusión cerrada en despachos en Buenos Aires, lo que resta es hacer un llamado genuino a volver al principio de la democracia sindical de base”, espetó el dirigente.

“Esos dirigentes del Gobierno también son responsables, por acción u omisión, del tremendo ajuste en curso que está llevando adelante un Gobierno que colocó a Massa, un hombre de la Embajada Norteamericana, para hacer los deberes del Fondo Monetario Internacional. Un Gobierno que terminó legitimando una deuda fraudulenta de US$ 46 mil millones tomada por el Macrismo; un Gobierno que destina el 16 por ciento de su Presupuesto 2023 al pago de intereses de la Deuda. En suma -enfatizó-, un Gobierno que hace que las y los trabajadores, los que vivimos de un salario, de una jubilación, estemos en el horno ante el avance acuciante de los precios y la caída del salario real”.

En este marco de cosas, el ex-Secretario General del Cispren, planteó la necesidad de un debate profundo con la militancia de la Central: “Debemos ir hacia un Congreso Nacional Extraordinario de la CTA-A que debata el tema de la autonomía y un plan de acción para enfrentar el ajuste. No vinimos a administrar lo dado, vinimos a transformar la realidad; no somos la pata sindical de ningún partido, no somos un grupo de autoayuda ni una ONG; no somos la ‘izquierda’ del sistema, somos una Central de Trabajadores que se ha definido, desde el ‘Grito de Burzaco’ en 1991 como clasista, anticapitalista y antiimperialista”.

“Lo coherente es asumir este razonamiento y ponerlo en práctica en lugar de prestarle oídos a los cantos de sirena que ofrecen cortar camino por atajos que llevan a más de lo mismo. No se puede construir lo nuevo apelando a lo viejo. Hay que rascar la olla y convocar a nuevos colectivos de mujeres, de jóvenes, de pueblos originarios que van abriendo paso a nuevos paradigmas políticos, sociales, sindicales, ambientales, culturales”.

Para Giuliani, “autonomía no significa neutralidad. Queremos gobernar nuestro país, siendo los trabajadores y trabajadoras quienes planifiquemos las acciones que se van a tomar y no que debamos tomar las decisiones que ya fueron planteadas en algún comité partidario, en el despacho de alguna oficina de gobierno o de una empresa”, fustigó el dirigente de la CTA-A Córdoba. “Si tomamos las decisiones nosotros, podemos acertar o errar, pero no vamos a ser instrumento de terceros”.

Entre Todos y Todas (ETyT): ¿Cuáles han sido las devoluciones, el impacto de la nota, entre las y los referentes de la CTA-A en todo el país?

Juan Carlos Giuliani (JCG): En general han sido favorable. De hecho Víctor De Gennaro respondió a la nota agradeciendo que abra el debate y planteando que este debería colectivizase, nacionalizarse, convocando a un Congreso Nacional Extraordinario y construyendo un Paro General contra el ajuste. Ya existen gremios, corrientes sindicales y centrales que actúan como “rama sindical” de tal o cual agrupación política y, por ende, están subordinados a la estrategia de esos partidos. La CTA nació para ser otra cosa.

Planteamos la autonomía del Gobierno, los patrones y de cualquier partido político. En el FdT, tanto el ‘Albertismo’, como el ‘Kirchnerismo’ y el ‘Massismo’, sus tres principales componentes, están de acuerdo en la vía de ajuste sobre nuestro pueblo, en la matriz extractiva del agronegocio y el fracking, en no tocar la Ley de Entidades Financieras de Marínez de Hoz, ni la Ley de Inversiones Extranjeras.

Se ha generado en la Argentina una suerte de híbrido entre este Frente de Todos que comenzó con la idea de sacar del Gobierno a la restauración oligárquica que simbolizaba Macri, pero que hoy no demuestra muchas diferencias con Juntos por el Cambio. Las líneas maestras en lo político, económico, social y ambiental de ambas expresiones políticas electorales son primas hermanas.

ETyT-Hay un devenir en la política institucional nacional de los países desarrollados que van conformando dos polos de poder, uno más globalista otro más nacional; unos más progresista y otro más conservador, fascista; uno más de izquierda, otro más de derecha. ¿Cómo puede hacerse emerger a un nuevo sujeto transformador y de clase que salga del bipartidismo al que conduce el capitalismo desarrollado?

JCG: Este estado de cosas actual nos pone en el desafío de inventar o errar. El nivel de deslegitimación de esta democracia colonial es brutal, con un dato importante, los planteos anti-sistema los ha capitalizado Milei desde la derecha cuando en los 70´ los capitalizábamos nosotros por izquierda.

Respecto a los polos que nombrás yo desconfío. En Estados Unidos gobierna el poder económico -por encima de Biden o Trump- que está en guerra, que ha vuelto la cara a Sudamérica desestabilizando y sobre todo degradando la democracia. Lo hizo en Bolivia, intentó hacerlo en Venezuela pero ahora por la guerra ha debido reacomodar los tantos por el tema del petróleo ya que a partir de la conflagración bélica de Rusia contra la OTAN en Ucrania, la energía está más difícil que nunca de acceder y en eso Venezuela puede asentarse con otra fuerza. Con México no se están pudiendo meter a pesar de minar el territorio de narcotráfico, degradando el poder del Estado. En Chile, por su parte, han generado una crisis institucional con la renuncia de todo el gabinete de Boric unos meses después de no lograr que la voluntad popular acepte los cambios en la Constitución Nacional. En Brasil, a pesar de todos los intentos, del asalto a los poderes del Estado en Brasilia, no han podido tumbar a ese gran estadista que es Lula. En Nicaragua demonizan a Daniel Ortega. No pueden hacerlo con Cuba aunque lo intenten desde hace más de medio siglo -bloqueo mediante- por la inmensa dignidad del pueblo.

Toda esta guerra de baja intensidad no se dirime en la contradicción ‘Democracia Vs. Mafia Judicial’, eso es una falacia en un país azotado por el hambre y la pobreza. En el tablero internacional donde prevalece el enfrentamiento entre EEUU y China, la generación de proyectos transformadores y desde la clase es imperiosa, urgente. Y saber que los gobiernos que alcen la voz para no ser el “patio trasero” yanqui deberán soportar las operaciones más despiadadas para realinear su posición detrás del Imperio.

ETyT: ¿Cuál es el desafío hoy de nuestras organizaciones?

JCG: Debemos delinear un plan de acción. Porque salir a la calle vamos a salir el millón de veces que haga falta, el tema es que cuando volvés, si no solucionaste el tema de la familia que no tiene un plato de comida en su casa, esto termina en un nivel de clientelismo político y de renovada frustración que no beneficia a los sectores nacionales, populares y revolucionarios que queremos transformar la realidad.

Fuente: www.atecordoba.org