Por Néstor Pérez*
Los datos de la economía provistos por el INDEC demuelen la instalada perspectiva de que vamos por el buen camino. Por mucho que los electores sigan bancando el proyecto ultraderechista, nada está bien en el país deshumanizado que impulsa Javier Milei. El hambre es mayúsculo: en términos interanuales, primeros trimestres del 23 y 24, la indigencia se duplicó, pasó del 9 al 18 por ciento. En el capítulo pobreza es peor, del 39 trepó al 55 por ciento.
El mismo sujeto que grita desaforadamente su odio al Estado, se postula para un sitial en la historia económica como el dirigente que domò la inflación, del modo más brutal que nadie pueda haber imaginado. Reposa su autoproclamación en valores que cualquier ser humano bien nacido repudiarìa sin vacilaciones, ese atreverse a ser muy cruel. Pocos comen más de una vez al día bajo su administración. Pocos se llevan el resultado final de su gestión, de los esfuerzos endemoniados del conjunto de la sociedad. Milei difunde como logro que en la tercera semana de junio la inflación en alimentos fue 0. Quien mira con atención la calle advertirà que hay cada vez más buscadores de alimentos en la basura.
La desigualdad es pavorosa. Y en medio de este delirio político, el Presidente elegido por mayoría elige beneficiar a los más ricos de la Nación. Ese 2 por ciento al que libera de “Bienes Personales”; en la otra orilla, 800 mil trabajadores pagaràn “Ganancias” porque sus salarios se despegan de la base de ingresos ordinaria. Gesto político a sus controlantes, para que nadie dude: entre uno y otro impuesto se neutralizarìan, ingresa al tesoro un 0,4 por ciento de ganancias, y se resigna un 0,4 por ciento por la riqueza de los privilegiados.
Los desocupados son el 7.7 por ciento. Señalan los expertos que no está muy lejos del registro que dejara Alberto Fernàndez, 6.2 / 6.9 por ciento, pero la variante es que los ocupados formales casi todos son pobres, respecto de la Canasta Básica de Alimentos. Trabajo y aspiraciones de vida hace rato que no hacen juego – con lo que el peronismo tiene mucho para revisar -, pero es con Milei que la zozobra se sienta a la mesa de la desdicha todos los días.
“¿Con Cristina estábamos mejor?”, desafía al cronista un vecino cualquiera, en una calle cualquiera…nada en él permite suponerlo un triunfador con el modelo libertario; y sí, debo admitir que responder no resultaría fácil, entonces no lo hago; solo me quedo pensando cómo llegamos hasta acá; cómo es que el trayecto democrático devoró las expectativas de las mayorías; cómo es que un sujeto salvaje y vulgar como el presidente argentino impulse a saltar desde el precipicio al desesperado.
¿Qué nos pasó?
*Periodista. Secretario de Finanzas del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTAA)