Por Jesús Chirino*
Centro urbano fuera de los bulevares
Cuando promediaba la década de 1880, tuvo surgimiento un núcleo urbano denominado “Villa Cuenca” o “Pueblo Cuenca”. Había quienes lo denominaban “Pueblo Viñas” o simplemente lo llamaban “Barrio del Puente”. El loteo fue planificado y ejecutado por Pedro Viñas, a la vera del camino que se debía transitar para ir de Villa Nueva a Villa María, o viceversa, pasando por el único puente carretero que entonces existía: el puente “Vélez Sarsfield”, inaugurado en 1881, el mismo que, desde hace años, está roto.
Por entonces, Villa María contaba con un plano urbano reconocido por las autoridades provinciales, que solo comprendía las manzanas delineadas dentro de los bulevares de circunvalación. Es decir, lo que actualmente queda circunscripto por los bulevares Alvear-España, Vélez Sarsfield, Italia-Cárcano y Sarmiento. Eso había quedado establecido luego de la replanificación urbana realizada en 1883, la cual reemplazó el plano trazado el 10 de agosto de 1867 por Santiago Echenique.
Creación y límites de la pedanía Villa María
Hay que aclarar que el trazado del primer plano de Villa María se realizó en la pedanía de Villa Nueva y que dos meses antes había sido amojonado el terreno que Juan Manuel Pedriel, apoderado de Manuel Anselmo Ocampo, vendió para la construcción de la estación ferroviaria del Central Argentino, la cual, al principio, fue denominada Estación Villa Nueva.
La pedanía de Villa María recién fue creada el 24 de septiembre de 1868, mediante Decreto provincial N° 241, con límite sur en el Río Tercero y un radio de diez cuadras. El 30 de marzo de 1878, el gobernador Antonio Del Viso fijó límites más precisos. El decreto provincial estableció que la pedanía de Villa María limitaba: “Al Oeste derecho Yucat; al Norte, derechos de costa que promedian distancia entre el río Tercero y el arroyo Las Mojarras, hasta el lindero de D. Samuel Moyano. Por el sur, el río Tercero. Por el este, la pedanía Ballesteros”.
Empresario y político liberal
Pedro Viña, quien planificó “Villa Cuenca” en tierras de su propiedad, fue un reconocido político liberal conservador del Partido Autonomista Nacional e influyente vecino de Villa María. Un empresario con importantes conexiones políticas, ejerció como juez de Paz de la pedanía local, también fue el primer intendente de la localidad cuando Villa María contó con municipio propio, en 1883. Formó parte de la “Comisión de Comercio de Villa María y Villa Nueva” y fue accionista del primer periódico local, “El Sol”, órgano de prensa que dirigió por un tiempo, luego de la renuncia de Bernardo Fernández.
En enero de 1884, “El Sol” publicó un aviso en el cual Viñas ofrecía “terrenos lindísimos en el río y en la calle ancha de circunvalación al sud de esta Villa, en el nuevo pueblo que se está formando y que es de gran porvenir, a un peso nacional la vara…”. Si bien los precios eran accesibles, hay que decir se trataba de una zona inundable. Pedro Viñas, entonces intendente, ofrecía “un buen solar” que “los pobres” podrían adquirir por una suma que equivalía al salario de dos meses de un obrero. En mayo de 1888, el lugar fue delineado y amojonado, tarea que estuvo a cargo del ingeniero J. Pirandello.
El historiador Bernardino Calvo escribió que Viña era un “decidido liberal, decía ser un hombre que ‘se da muy pocos golpes de pecho’. Contaba no solo con buenas relaciones políticas en el medio, sino con la amistad de influyentes dirigentes cordobeses, circunstancias que explican, en parte, la acogida segura que despertaban sus distintas iniciativas”. Entre sus proyectos contemporáneos al de Villa Cuenca estuvo la empresa Tramway. Medio de transporte cuyo recorrido pasaba a orillas del núcleo urbano que impulsó este empresario. El mismo Calvo señala que, “en 1886, donó Viñas un lote ubicado entre calles Buenos Aires, Los Andes y Libertad, de 80 metros, con destino a plaza pública”.
Aprobación provincial de otro pueblo
Todo se iba realizando como si de una localidad distinta a Villa María se tratara. Lo que hacía, respecto de los terrenos, Viñas lo iba poniendo en conocimiento de las autoridades provinciales, como manera de resguardar la legalidad de sus actos. Las autoridades del municipio de Villa María no tardaron en advertir que estaban ante un desarrollo urbano que se pretendía independiente de esta localidad.
El intendente municipal Silvestre Peña, el 28 de enero de 1890, elevó una queja al Gobierno provincial diciendo, entre otras cosas, “los terrenos del costado oeste (del bulevar que va al puente) pertenecen a un señor Viñas, que pretende formar un pueblo, desconociendo los derechos de la Municipalidad para intervenir en la delineación de sus calles, como así también desconoce la finalidad de los artículos 143, 160 y 163, de la Constitución”.
Por su parte, Viñas pidió a las autoridades provinciales que aprobaran un nuevo centro urbano fundado al sur de Villa María. En la solicitud, elevada el 24 de febrero de 1890, manifestó que había delineado una villa en terrenos de su propiedad, que limitaba al sur con el río y, al norte, “con la actual ciudad de Villa María”. El pedido fue acompañado con un plano firmado por Joaquín Posadilla. Luego del paso por distintas oficinas provinciales, el trámite llegó a manos del gobernador Marcos Juárez, quien, el 3 de marzo, lo aprobó firmando un decreto cuyo primer artículo dice: “Apruébase la precitada delineación y créase, en consecuencia, una villa en el punto referido que se denominará ‘Villa Cuenca’”. En el segundo artículo del decreto provincial se aceptó “la donación de los solares 103 y 111 del plan aprobado que hace el proponente a favor del Gobierno de la provincia…”.
El Intendente pregunta si las ordenanzas se aplican en Villa Cuenca
El 15 de marzo, Silvestre Peña volvió a dirigirse a la Gobernación. Le escribió al ministro de Gobierno, José Figueroa Alcorta, el mismo que, junto al gobernador, había firmado el mencionado decreto aprobando la creación de “Villa Cuenca”. Peña comunicó que el municipio no contaba con los planos de ese centro urbano y, a la vez, le envió un plano de Villa María para demostrar que el nuevo centro urbano estaba dentro de los terrenos comprendidos por el mismo. También preguntó si en “Villa Cuenca” se podían hacer cumplir las ordenanzas vigentes en Villa María. Por su parte, Viñas no reconocía que el Gobierno municipal tuviera autoridad alguna dentro de sus terrenos.
Según Calvo, las seis manzanas de Villa Cuenca “se sucedían, de sur a norte: calles del río Tercero; Viñas de Victoria; Carranza, de los Andes, del Pacífico y bulevar del sud (luego Italia), puente, calle Buenos Aires, de la Libertad y calle Santa Fe”.
La Intendencia gana: Nace el primer barrio de la ciudad
El conflicto entre Viñas y el municipio prosiguió. El empresario tuvo un comportamiento algo errático con relación a si quería o no un pueblo separado de Villa María. En algunas escrituras de terrenos de Villa Cuenca figuran que están en Villa María, y en otras, que lindan con el “bulevar del puente que queda entre Villa María y Villa Nueva, al poniente”. De todas maneras, el conflicto tuvo varios capítulos, en los cuales Viñas siguió sin reconocerle autoridad al municipio y el Concejo Deliberante llegó a decir que desconoce la existencia “de un tal Pueblo Viñas”.
La relación conflictiva llegó a su fin cuando, el 11 de noviembre de 1891, se sancionó una ordenanza en la cual se estableció que “Villa Cuenca está comprendida en los límites de este municipio”. La comuna de Villa María aprobó “los planos y radio de Villa Cuenca en la forma que lo ha hecho el Exmo. Gobierno provincial y el Departamento Topográfico…” y estableció que los vecinos del lugar quedaban sujetos “al cumplimiento de todas las demás ordenanzas vigentes”.
Viña era un hombre con varios padecimientos físicos, falleció el 3 de junio de 1893. Quizás su estado de salud influyó en el logro de sus objetivos, también debe recordarse que Villa Cuenca sufría los embates de las crecidas del río. El Concejo Deliberante resolvió que “el finado Pedro Viñas tenía un nicho en el campo santo y que la familia, siendo pobre, no podía pagar el nicho”, por lo cual se le otorgó uno de manera gratuita y a perpetuidad. Bernardino Calvo escribió que, “al abrirse el juicio testamentario -1893-, la esposa de Viñas se ausentó de la provincia luego de ser intimada a entregar sus bienes”.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar