Villa María: Radicales revolucionarios contra los liberales, en 1905

Por Jesús Chirino*

En Villa María tuvo lugar un importante capítulo de la lucha por el voto universal masculino, durante la Revolución de 1905. Natividad Villalba, trabajador ferroviario, cayó muerto en las acciones que tuvieron lugar en esta ciudad. Domingo Cornejo fue herido y muchos otros detenidos.

Es recordada la actuación del teniente Regino Lescano, quien comandó a los revolucionarios. Aquí abordamos algo del contexto y las demandas de aquel levantamiento contra un gobierno de orientación ideológica liberal.

Radicales contra quienes beneficiaban a la oligarquía

En 1903 el líder radical Hipólito Yrigoyen inició el rearmado de la Unión Cívica Radical (UCR), la cual se encontraba desmembrada a partir de enormes diferencias internas. Hipólito se había diferenciado de la posición acuerdista sostenida por el aristócrata Bernardo de Irigoyen, quien prefería acordar con los gobernantes del régimen oligárquico que ejercía el poder. Recordemos que el período que va de 1880 a 1916, al cual algunos denominan época dorada, en realidad se caracterizó por ser un régimen conservador y oligárquico.

Ese régimen había enfrentado tres revoluciones importantes. En 1890 la Revolución del Parque, liderada por la Unión Cívica, que si bien fue derrotada militarmente logró la renuncia de Miguel Juárez Celman, presidente de la Nación que lideraba un gobierno autoritario y corrupto. En 1893 se produjeron dos revoluciones, dirigidas por la UCR La primera de ella se llevó adelante entre el 28 de julio y el 25 de agosto y estuvo liderada por Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle. En tanto que Leandro Alem encabezó el segundo levantamiento de ese año que se llevó adelante entre el 7 de septiembre y el primer día de octubre. En esas rebeliones el principal reclamo era que se terminara con el fraude electoral que, de manera sistemática, llevaba adelante el régimen conservador.

A cuatro meses del inicio del mandato, los radicales van contra el gobierno

La Revolución de 1905 tuvo inicio el 4 de febrero, con levantamientos armados en Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Bahía Blanca, Campo de Mayo y Capital Federal. En nuestra provincia apresaron al vicepresidente de la Nación José Figueroa Alcorta a quien obligaron a mantener una comunicación telegráfica con el presidente Manuel Quintana, pidiéndole que renunciara a su cargo para que no lo mataran.

Quintana decidió no dejar la Presidencia, pero los revolucionarios respetaron la vida del vicepresidente y no cumplieron la amenaza. Los radicales también intentaron apresar a Julio Argentino Roca, pero este huyó a Santiago del Estero. No tuvo la misma suerte su hijo Julio Argentino Pascual Roca que sí fue tomado prisionero.

La Presidencia de Manuel Quintana, iniciada el 12 de octubre de 1904, fue la de un gobierno elitista del Partido Autonomista Nacional (PAN) de orientación liberal conservador, es decir que combinaba posiciones liberales, principalmente en economía, con otras conservadoras en lo social. Por entonces la UCR no era considerada como una fuerza política de trascendencia, ni se la creía con posibilidades de acceder al poder. Pero a solo 4 meses de iniciado el gobierno de Quintana los radicales aparecieron en la escena política dando muestra de capacidad de organización y dominio territorial en varios puntos del país, produciendo la Revolución de 1905.

El manifiesto revolucionario

Hipólito Yrigoyen firmó el manifiesto del levantamiento que en su primer párrafo dice:  “Ante la evidencia de una insólita regresión que, después de veinticinco años de transgresiones a todas las instituciones morales, políticas y administrativas, amenaza retardar indefinidamente el restablecimiento de la vida nacional; ante la ineficacia comprobada de la labor cívica electoral, porque la lucha es de la opinión contra gobiernos rebeldes alzados sobre las leyes y respetos públicos; y cuando no hay en la visión nacional ninguna esperanza de reacción espontánea, ni posibilidad de alcanzarla normalmente, es sagrado deber de patriotismo ejercitar el supremo recurso de la protesta armada a que han acudido casi todos los pueblos del mundo en el continuo batallar por la reparación de sus males y el respeto de sus derechos”.

En otro párrafo señala que si las “desviaciones de los gobiernos” se dejan impunes “se hacen irreparables… Infiriendo a la sociedad males que no debió sufrir o privándola de beneficios que debió alcanzar”.

Haciendo hincapié en la demanda central del levantamiento dice que: “El sufragio, condición indispensable de la representación electiva, ha sido falseado primeramente y simulado por fin, con intermitencias de sangrientas imposiciones”. Yrigoyen señala que desde los primeros actos del gobierno quedó en claro que se llevaba mal rumbo y va enumerando diferentes situaciones: “El Congreso se ha clausurado, sumisamente, con injuria a las instituciones…”; “… los cargos públicos se adjudican en premio de servicios electorales, sin espíritu de justicia; y las concesiones y dádivas continúan incorporadas a las prácticas administrativas. En el orden político se asiste exactamente a la reproducción de los procederes del pasado, y como obra de gobierno a la onerosa destrucción de lo existente, sin beneficio alguno…”.

Gobernadores que se arrodillaban ante el poder central

En el documento también se caracteriza la posición tomada por los gobiernos provinciales. Señala: “… las provincias han sido convertidas en meras dependencias administrativas. Los gobernadores invisten y ejercen la suma de los poderes, y a su vez se postergan ante el presidente de la República, quien por el hecho de serlo adquiere prepotencia tan absoluta que todos, hasta el Congreso y las legislaturas, se someten incondicionalmente a su voluntad para afianzarse en el cargo que detentan, retomarlo si lo han perdido o conseguirlo si lo aspiran”.

Otra cuestión que marca Yrigoyen es la insensibilidad ante los reclamos obreros que, como es lógico, generan huelgas y reclamos de todo tipo. Dice: “Se han anticipado los vicios y complicaciones de las sociedades viejas; la clase obrera desatendida hasta en las más justas peticiones, forma con sus reclamos un elemento de perturbación económica y genera graves problemas, que el gobierno ha debido prever y resolver oportunamente”.

En Villa María las fuerzas revolucionarias fueron recibidas con agrado, pues los reclamos que realizaban estaban en sintonía con el sentir de la mayoría de los ciudadanos. Ante la llegada de tropas leales Lescano y sus hombres se retiraron, la Revolución terminó siendo derrotada, pero dejó en claro que eran necesarias reformas que contemplaran las demandas populares.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar