No censuren a la prensa

Por Agustina Sosa*

Han sido días difíciles. Y también muy gratificantes. Esto que sucedió en el Concejo Deliberante de Río Segundo es histórico, pero que nadie se confunda: no es histórico por mí ni gracias a mí. Ni mucho menos para mí. Es histórico para la sociedad, la historia, y el buen nombre de Río Segundo. Un Río Segundo que se merece vivir en la libertad y la transparencia de los actos públicos. Un Río Segundo que tiene que recuperar el amor propio y sentir que merece vivir mejor, y vivir mejor es vivir informado, sabiendo qué hacen las autoridades con tu dinero, con tu futuro, con tu esperanza que es la esperanza, también, de tus hijos y nietos.

Yo no sé si es como dice el concejal que denuncié porque no me han notificado. Pero de ser así, estaríamos ante un Juzgado que archivó una causa que inicié el pasado viernes por la noche, y que para el martes (feriado en el medio) ya habría sido archivada, cuando apenas logré reunir y presentar algunas pruebas (no todas).

Esto sí me duele por mí, pero mucho más por todas las mujeres que merecen vivir protegidas, hacer su trabajo sin miedo ni temor, saber que nadie las va a amenazar, ni a ellas ni a sus parejas, ni a sus compañeros.

Ese tema seguirá dónde corresponda que siga que es en la Justicia. Y confío en mi querida abogada Mabel Sessa, amiga, compañera, militante por los Derechos Humanos en la honorable Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Regional Córdoba. Que de manera valiente, comprometida y digna pisa cada lugar con la frente en alto defendiendo a todos los que necesitamos ser defendidos. El mundo necesita más abogadas así. Te quiero infinitamente.

Les agradezco profundamente a los compañeros del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTAA) por el acompañamiento, por haberse venido hasta Río Segundo a garantizar mis derechos y los derechos de todos los que hacemos ‘Sin anestesia Río Segundo’.

Les agradezco a Coti San Pedro y a Flor Sevila, compañeras de Patria Grande, espacio del cual estoy orgullosa de militar, porque nunca he ocultado mis convicciones y aun así creo que puedo hacer un periodismo más sincero, más franco y transparente.

A mi familia… mi madre, mi padre y mi hermano, tíos y tías, primos y primas, que la han pasado mal en en estos días y aun así entienden que esta lucha es la lucha por los Derechos constitucionales más básicos, tales como la libertad de expresión y de información. Soy quien soy porque ellos han sembrado ese espíritu en mí.

A mis amigos, que han estado dándome una mano en todo, dándome apoyo espiritual, sentimental, solidario. Les debo tantas juntadas.

Mención especial para mis colegas periodistas, de todos los medios, provinciales, locales y nacionales. De todos los colores e ideologías. Inclusive algunos que no conozco aún personalmente. Gracias. Me han emocionado. Me han hecho sentir protegida y fuertemente orgullosa de ejercer la mejor profesión del mundo. Gracias por ayudarme a levantar la cabeza siempre.

A los vecinos y vecinas de Río Segundo: voy a luchar todos los días incansablemente para que puedan hacer públicos todos los comentarios que me han hecho por privado. Me refiero, a que no sientan temor ni miedo. Que nadie pueda quitarles nada por eso.

Y también, a los colegas que pudieran sentirse presionados o no en decir o no alguna cosa públicamente: por ustedes también voy a luchar para que tener una pauta del gobierno no signifique un hecho extorsivo de silenciamiento.

El periodismo debe incomodar al poder, sino, es otra cosa. En fin. La lucha sigue y seguirá por siempre mientras exista cualquier injusticia.

Por último, y no por eso menos importante: Gracias a Ale Chiechi, que es mucho más que mi novio. Es quien me entiende, me explica muchas cosas del mundo que son injustas pero existen, que se la juega todos los días de su vida y da todo lo mejor de sí en cada cosa que hace. Te amo, te admiro y te quiero siempre a mi lado. Y al Pela Figueroa, amigo fiel, leal y honesto. Con el corazón más enorme. Y la facultad más hermosa, plural, colorida y justiciera, la querida Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y mis adorados Eduardo De La Cruz y Alexis Oliva que estuvieron al pie del cañón sosteniendo el fusil del alma. Esto sigue. No censuren a la prensa. Dijimos Nunca Más.

*Periodista