Colombia Informa entrevistó a Federico Giuliani, Secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), provincia de Córdoba. Explicó el momento político de Argentina bajo las políticas de Javier Milei y cómo enfrenta el movimiento social esta crisis.
El líder sindical recordó que la crisis actual viene desde los anteriores gobiernos, donde el peronismo y, en general, la política tradicional nunca resolvió los principales problemas de las clases trabajadoras en Argentina. Actualmente, la mitad de la población de ese país está bajo la línea de pobreza.
Insiste en que Milei responde a los intereses de los ricos y grandes corporaciones, quienes le allanaron su camino a la presidencia.
Federico Giuliani.
-Colombia Informa: ¿Cómo afectan las políticas de Milei a las familias trabajadoras?
-Federico Giuliani: Cuando gana Milei, hizo lo que plantearon en la campaña, que es la motosierra en los sectores populares, y en 100 días hizo lo que no había hecho nadie en la historia, que son la aplicación de recetas neoliberales clásicas.
Las políticas son de un ajuste tremendo. Hay una transferencia de recursos infernal desde los sectores populares hacia los sectores concentrados y de abajo hacia arriba, vía precios de los alimentos, precios de los insumos, tarifas, servicios, los alquileres.
Esto generó más desocupación, más hambre y que quienes tengamos trabajo no lleguemos a fin de mes, por lo cual se genera un fenómeno de multiempleo, pluriempleo en el que tienes que tener dos o tres trabajos para poder tener un peso mayor y rascar la olla.
Hoy tenemos la mitad de la población bajo la línea de la pobreza y el 60% de las personas en condición de trabajar de la clase trabajadora precarizada.
Lo más lamentable de esto es el posicionamiento geopolítico que hemos tomado nosotros.
Mal o bien con Fernández estábamos en los BRICS, con los países emergentes y claramente Javier Milei viró, como en los noventa Carlos Menem, hacia la falda de Estados Unidos.
Javier Milei.
Intenta que Argentina sea el patio trasero de los yanquis; de hecho, ha viajado entre 17 y 18 oportunidades.
La mayoría no son viajes oficiales, sino a dar conferencias a grupos empresariales y también una fuerte política ligada al sionismo.
Argentina tiene una ligazón muy importante con un empresario llamado Eduardo Elsztain, que es un poco el dueño de todo. Las mineras, tierra, empresas de acopio de alimentos.
Mediante la Ley Bases se puede invertir en “Argentina” y llevarse los recursos naturales a precio vil, comprar tierra y las empresas públicas son privatizadas.
Es el modelo clásico neoliberal y, desde lo político, un modelo de gobierno fascista, autoritario.
La democracia en Argentina está suspendida. Todas las leyes a las que le han votado en contra en el Congreso las derogó por decreto y sigue vigente el Decreto 70-23 que plantea y le da pie a tomar deuda, a vender las empresas públicas del Estado, a despedir trabajadores sin motivo.
Igualmente, Milei regala tierra, ya que deja que vengan empresas mineras, pesqueras, entre otras, a las cuales les permite llevarse el petróleo a precio de remate.
También hay que decir que este modelo no cierra sin represión. Apenas asumió Javier Milei, a través de su Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sacó un Protocolo Anti-piquete que no permite el derecho a la protesta, que la reprime y de esa manera intentan apaciguar una crisis social que viene en profundidad y que cada día se eleva.
Federico Giuliani.
-CI: ¿Cómo responde la izquierda y los movimientos sociales?
-FG: Hay una crisis de representatividad muy grande de las organizaciones sindicales tradicionales, las centrales obreras y los partidos políticos del campo popular.
Igualmente, de las organizaciones sociales y piqueteras también, que no han sabido dar respuesta a las demandas de nuestro pueblo y empieza la organización desde abajo para arriba con otras formas.
También el sujeto trabajador ha cambiado y las formas de representatividad están cuestionadas.
La movilización que adelantan todos los miércoles los jubilados y jubiladas que son saqueados en sus jubilaciones y también con sus medicamentos es acompañada de una manera muy valiente por las hinchadas de fútbol, no por las barras bravas, como quieren decir.
Dichas barras bravas están en el negocio con la política y no se van a meter, sino las hinchadas de fútbol como un fenómeno masivo y popular, sobre todo de las grandes barriadas en la urbe que acompañaron esa lucha y se pusieron a la vanguardia.
La resistencia al modelo de ajuste neoliberal feroz de Javier Milei también enfrenta el fascismo reaccionario que tienen en la perspectiva el Gobierno, que es el odio hacia quien piensa distinto, el racismo, el odio a las mujeres, a las diversidades, a todo lo que tenga que ver con los movimientos de izquierda.
Hay que destacar que el Protocolo de Bullrich fue puesto en duda por la movilización popular el otro día, a pesar de una fuertísima represión, incluso por encima de la represión del 2001 en la Argentina, que fue un levantamiento popular que se llevó puesto a Fernando de la Rúa, quien tuvo que huir en helicóptero y abandonó el Gobierno a los dos años.
Todos dicen que la represión del otro día fue la mayor desde el 2001, casi mil heridos, decenas de detenidos. Hay un herido muy grave que es fotógrafo independiente, que muestra que le han dado vía libre a las fuerzas represivas para reprimir la protesta social.
-CI: ¿Qué va a pasar luego de la movilización de las hinchadas y jubilados?
-FG: Un poco tarde la CGT, que es una de las centrales obreras en Argentina, convocó un paro general antes del 10 de abril, pero antes hay dos instancias.
Este miércoles puede llegar a un acompañamiento mayor de las organizaciones del campo popular, a la pelea de las hinchadas y los jubilados.
Y el 24 de marzo en Argentina, que es el Día de la Memoria, puesto que este es un Gobierno negacionista de los 30.000 desaparecidos y que hace apología del genocidio de esa dictadura de 1976 con el intento de poner en libertad a los militares genocidas.
Ese 24 de marzo, yo creo que va a ser multitudinario. Yo creo que todo eso va a encender la mecha, lo que abre la posibilidad de que se ponga en jaque la gobernabilidad que le dieron los partidos tradicionales.
Cabe recordar que este Presidente tiene prácticamente todo su gabinete prestado por otros partidos políticos, principalmente el PRO de Mauricio Macri, el radicalismo en la UCR y sectores del peronismo de derecha. Yo pienso que todo eso está en crisis, tiene una crisis interna, esa fuerza.
Para nosotros es importante continuar con la generación de las perspectivas de que en la calle podamos revertir esta situación y dar vuelta a la tortilla. Entendemos que lo electoral no nos va a resolver nada, sino la organización popular y la movilización permanente en la calle.
-CI: ¿Se puede hablar de un estallido social en Argentina?
-FG: Bueno, decir que hay condiciones para un estallido todavía sería medio apresurado.
A pesar de tener a la Gendarmería Nacional, la Prefectura Nacional, la Policía Aeroportuaria, la Policía Federal, el Servicio de Inteligencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la resistencia del pueblo en la calle durante más de cuatro horas puso en vilo el Protocolo Anti-piquete de Patricia Bullrich.
No solamente fue en el Congreso, sino que la conflictividad llegó a la propia casa de gobierno, que es la Casa Rosada.
Eso hay que destacarlo, pero también lo que planteaba anteriormente, que tiene que ver con las columnas de los sindicatos, en la autocrítica que nos hacemos en esto de la crisis de representatividad, a quien representamos la poca convocatoria que hemos tenido en esta etapa. Fueron muy modestas y el gran grueso ha sido gente suelta, no organizada.
A esto se suman el hambre, la desocupación que hay en Argentina, la entrega de la Patria, porque en realidad no se ve una alternativa y un horizonte político que conmueva. En la perspectiva de si hay un estallido, una insurrección que logre sacar a Milei del Gobierno, ¿quién viene?
Porque los que se presentan como candidatos son los mismos que allanaron el camino y le asfaltaron la posibilidad al fascismo y a la extrema derecha para que ganaran.
-CI: ¿Cómo interpreta la llegada de Trump y la extrema derecha?
-FG: Creo que Donald Trump, a diferencia de Joe Biden, sí entiende que Latinoamérica puede ser el patio trasero de los yanquis, no solamente desde una perspectiva económica para hacer negocios, sino como la perspectiva de cuidar la retaguardia del avance de los proyectos progresistas. Y aparte, claramente, para el saqueo de los recursos naturales y los bienes comunes.
-CI: ¿Y los gobiernos progresistas en Latinoamérica?
-FG: Entiendo que la oleada de extrema derecha es un fenómeno global, es mundial, no solamente de Latinoamérica, sino de distintos países del mundo.
En Europa lo vemos desde hace un tiempo; en América Latina, tal vez el fenómeno más nuevo ocurrió con Bolsonaro en Brasil. Ahora, con Milei, creo que eso tiene que ver con una situación global de avance de la extrema derecha y del fascismo.
Gabriel Boric terminó convertido en un fiasco. A pesar de que su victoria fue producto de la lucha popular en Chile, que desplazó un delfín de la extrema derecha y pro yanqui como Piñera. Fue todo un fracaso.
Sin embargo, aunque es lamentable el papel de Boric (Chile) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), con todas las contradicciones que tienen las fuerzas que lideran, aún son una opción.
Para Latinoamérica, en este intento de obstaculizar a la extrema derecha, el triunfo del Frente Amplio en Uruguay también nos da un aire.
Lamentablemente, la pelea interna en Bolivia entre Luis Arce y Evo Morales nos debilita. Por otro lado, vemos muy bien a Gustavo Petro.
Respaldamos el proceso en Venezuela. Creo que Nicolás Maduro puede convertirse en un artífice de congregar esa fuerza en Latinoamérica.
También los procesos de Nicaragua, Honduras y, claro, con la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Entendemos que en ese sentido se abre la posibilidad de generar un mapa más políticamente progresista al avance impresionante de la extrema derecha y que a nosotros nos sirve para aislar las políticas de Javier Milei.
Fuente: www.colombiainforma.info