Julio Sosa: El varón del tango

El 2 de febrero de 1926 nació Julio Sosa en la ciudad de Las Piedras, Canelones, Uruguay. Desde muy chico debió luchar para superar la pobreza y buscarse una vida digna, además de poder cumplir su sueño de cantar.
A bordo de su cupé deportiva DKW Fissore color rojo furioso encontró la muerte en la madrugada del 26 de noviembre de 1964, cuando se llevó por delante un semáforo en la esquina de Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla, en el barrio de Palermo. Iba tan rápido que partió la estructura de cemento que sostenía al semáforo y el coche recién se detuvo 50 metros más adelante. Con el hundimiento de cuatro costillas, conmoción cerebral y el pulmón izquierdo severamente afectado -la lesión más grave- Julio Sosa fue ingresado a la guardia del Hospital Fernández y luego trasladado al Sanatorio Anchorena, donde fue operado en dos ocasiones para liberar a su pulmón de la presión que sufría producto de las costillas rotas. Esa misma noche murió. Tenía 38 años.
Sus padres Luciano Sosa (peón rural) y Ana María Venturini (lavandera) contaban con innumerables problemas económicos y Julio terminó trabajando muy temprano. No demoró en llegar a Montevideo y probar suerte allí, donde trabajó en una diversidad de oficios.
Estando en la capital Julio tenía la posibilidad de presentarse a cuanto concurso de cantantes aparecía.
Los comienzos de Julio Sosa en el tango profesionalmente nos transportan a la ciudad de La Paz, en las afueras de Montevideo. Allí comenzó como vocalista de la orquesta de Carlos Gilardoni. Con esa experiencia volvió a Montevideo y comenzó a tener participación en las orquestas de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro “Toto” D’Amario y Luis Caruso.
Con la orquesta de Luis Caruso llegó la posibilidad de grabar el primer disco en 1948. En esa grabación Julio Sosa interpreta cinco temas que le permitirían al año siguiente cruzar el Río de la Plata y comenzar a abrirse camino en Buenos Aires. Era el comienzo de una carrera que lo convertiría en el último cantante de tango que convocaba multitudes.
En 1953 se integró a la Orquesta típica de Francisco Rotundo de los que han quedado registros de grandes interpretaciones como “Justo el 31”, “Bien bohemio” y “Mala suerte”.
En 1955 pasa a conformar la orquesta de Enrique Mario Francini y Armando Pontier, lo que significó un importante cambio económico en su vida. Con esta orquesta estuvo hasta 1960, cuando decidió que era el momento de comenzar su etapa solista.
Julio Sosa se puso en contacto con el bandoneonísta Leopoldo Federico y le encargó la organización de la orquesta. Continuó grabando con Columbia, como lo hacía en la orquesta de Francini y Pontier, y fue el titular del departamento de prensa de ésta que lo apodó como “El varón del Tango”.
Su primer disco solista también se denominaría de esa manera y sería rápidamente un suceso en las bateas.
En 1960, además, Julio Sosa presentó en sociedad otra de sus facetas artísticas al publicar el libro de poesía “Dos horas antes del alba”. El repertorio de tangos que interpretó Julio Sosa contaba con una gran cantidad de canciones que las había interpretado Carlos Gardel. A éstos, “El varón del Tango” le sumaba temas de la década de 1940 y algunos éxitos perdidos de los años 20.
Quizá lo que más se le valora a Julio Sosa fue que logró imponer el tango en la juventud en una época donde la “nueva ola” de géneros musicales parecía haber relegado el tango.
Como actor es posible verlo en películas ‘Buenas Noches, Buenos Aires’ de Hugo del Carril, donde interpreta y baila ‘El Firulete’ junto a la actriz y cantante Beba Bidart.
‘El varón del Tango’ abandonó el mundo el día 26 de noviembre de 1964 tras haber sufrido un accidente automovilístico.
Fuente: El Ortiba