Por Néstor Formía*
En julio de 2015, durante su visita a Bolivia, el Papa Francisco pronunció un discurso histórico ante los movimientos sociales reunidos en Santa Cruz de la Sierra. Lejos de un mensaje meramente espiritual, sus palabras fueron una interpelación política, ética y social. Francisco habló de los derechos negados a millones de personas y los resumió en tres demandas centrales: Tierra, Techo y Trabajo.
Ese mensaje marcó un hito porque puso en el centro de la agenda global la voz de los descartados, alentando a los movimientos populares a organizarse, resistir y proponer nuevas formas de vida comunitaria frente a un sistema económico que, en sus palabras, “mata”.
Un discurso a contracorriente
En un Continente atravesado por desigualdades, Francisco denunció las estructuras que generan pobreza y exclusión. Señaló que el modelo económico dominante coloca el lucro por encima de la dignidad humana y de la naturaleza, consolidando una “cultura del descarte”.
Con un lenguaje claro y desafiante, afirmó:
- “Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras”.
- “Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos”.
Más que un discurso religioso, fue un llamado a la acción política y social, situando a los pobres y trabajadores como protagonistas de la transformación.
Ya lo había anticipado en Brasil un tiempo atrás. Francisco dijo “¡Hagan lío!” durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro, en Brasil, en julio de 2013.
Fue en un encuentro con jóvenes argentinos, el 25 de julio de 2013, en la Catedral de San Sebastián de Río. Allí los animó a salir a las calles, a no quedarse encerrados, a comprometerse en la vida pública y en la defensa de los más pobres.
La frase completa fue más o menos así: Les pidió que “salgan, que hagan lío, que salgan a la calle, que la Iglesia salga a las periferias”. Y aclaró que no era un “lío” de desorden sin sentido, sino un movimiento transformador que cuestione la indiferencia y las injusticias.
Los tres derechos sagrados
- Tierra: Denunció la concentración de la propiedad y el despojo de campesinos y pueblos originarios. Reivindicó el derecho a producir y vivir en la tierra, cuidando la Casa Común.
- Techo: Expuso la contradicción entre el crecimiento de las ciudades y el hacinamiento en villas y periferias urbanas. Toda familia, dijo, merece una vivienda digna.
- Trabajo: Defendió el empleo estable y digno frente a la precarización laboral, porque el trabajo no es un costo, sino la fuente de integración y dignidad.
Una crítica al sistema que excluye
Francisco cuestionó la lógica del capitalismo financiero global, denunciando la idolatría del dinero, la explotación ilimitada de recursos y el sometimiento de la política a los poderes económicos.
Frente a esa realidad, llamó a construir una economía que priorice el bien común sobre la especulación.
Movimientos sociales: Actores del cambio
El Papa reconoció en los movimientos sociales una legitimidad política propia. Los definió como “poetas sociales”, capaces de imaginar y construir alternativas basadas en la solidaridad y en la organización popular.
Los convocó a globalizar la esperanza frente a la globalización de la exclusión.
Vigencia y compromiso militante
Hoy, a una década de aquel encuentro en Bolivia, la voz de Francisco mantiene plena vigencia. En tiempos de crisis económica, desigualdad creciente y degradación ambiental, el reclamo por Tierra, Techo y Trabajo sigue siendo una brújula ética y política.
En la Argentina, esa lucha la encarnan día a día las organizaciones de trabajadores y trabajadoras como la CTA Autónoma y la Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTAA), que no sólo levantan estas banderas sino que las convierten en práctica militante haciendo lío. Construyen organización en los barrios populares, en el campo y en los lugares de trabajo, reclamando políticas públicas de vivienda, soberanía alimentaria, empleo digno y justicia social.
El discurso de Francisco en Santa Cruz no fue una homilía, sino un manifiesto contra la exclusión y a favor de los pueblos. Su mensaje inspira a seguir organizándose, resistiendo y construyendo alternativas donde la vida esté por encima del capital.
Por eso, desde la CTA Autónoma y la FeNaT, asumimos aquellas palabras como guía y horizonte. Porque no hay liberación de la Patria sin liberación de América Latina, y no habrá liberación Latinoamericana sin liberación social.
*Diplomado y Especialista en Gestión Social de Instituciones Educativas (FLACSO). Vicepresidente del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE Río Cuarto. Vocal de la CTA Autónoma Regional Río Cuarto