Por Jesús Chirino*
Recabar una opinión fundada como la de Rafael Bielsa es de gran importancia frente a la política exterior del Gobierno de Milei. Un presidente que pareciera dejar de lado la experiencia y los conocimientos de la diplomacia argentina para desarrollar una política exterior basada en sus propias simpatías ideológicas, sin observar mucho los intereses de nuestra Nación. Bielsa fue canciller argentino entre 2003 y 2005, bajo la Presidencia de Néstor Kirchner, por lo cual aporta una mirada desde la experiencia en el campo específico de la diplomacia internacional. Además, es un reconocido intelectual que tiene trayectoria en diferentes campos: es abogado constitucionalista, político, escritor, poeta y directivo de empresas. En este último ámbito, el de la empresa privada, conoció al actual presidente de la Nación. En AA2000, de Eduardo Eurnekián, fue jefe de un Milei solitario que tendía al aislamiento, muy distinto del actual, que vocifera ante quienes piensan distinto y enarbola la motosierra y la licuadora como instrumentos centrales de su política de disrupción.
Al entrevistarlo, Bielsa respondió con profundidad, aportando datos concretos y dejando en claro en qué basa sus opiniones. El lenguaje del excanciller argentino ingresa a niveles que parecieran estar negados a quienes pretenden defender la posición mileísta. Quizás sea porque intentan construir argumentaciones con herramientas pensadas para, en el mejor de los casos, producir algo tosco.
Relación e historia entre Argentina e Israel
-Entiendo que las relaciones diplomáticas entre Argentina e Israel datan de 1949. El actual presidente de la Nación, en su reciente visita a aquel país, anunció que en 2026 trasladará la Embajada argentina a la ciudad de Jerusalén. ¿Milei puede tomar y ejecutar esa decisión?
-Las relaciones diplomáticas entre Israel y Argentina se establecieron el 31 de mayo de 1949, cuando Juan Perón era presidente de Argentina y David Ben-Gurion primer ministro de Israel. El reconocimiento se formalizó mediante un Acuerdo por Canje de Notas, ratificado por la Ley N° 14.025, que estableció en su Artículo 2° que la sede de la Embajada sería Tel Aviv.
Adicionalmente, en la nota diplomática que se remitió a Abu Mazen, nombre de batalla de Mahmud Abás, político que presidió la Autoridad Nacional Palestina desde 2005 y presidente del Estado de Palestina desde 2014, en 2010, Argentina reconoció a Palestina como Estado “libre e independiente, dentro de las fronteras existentes en 1967”. La posible ubicación de la Embajada en Jerusalén Occidental y el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí podrían contravenir acuerdos internacionales.
Si finalmente el Gobierno eludiera su sonsonete consistente en decir “no hay plata”, y uno de los pilares sobre los que se asienta su cultura burocrática, que es la desidia, queda claro que la decisión sería contraria a normas vigentes.
-¿Cómo ha sido la relación entre nuestro país e Israel durante esos más de 70 años?
-Argentina, bajo la Presidencia de Perón, fue uno de los primeros países latinoamericanos en reconocer a Israel, incluso cuando otros dudaban. Al principio, entre el 47 y el 51, es conocido el apoyo del Estado argentino al recientemente creado Israel, e incluso el envío de frazadas y materiales por parte de Eva Perón. Esa fue la razón por la cual Golda Meir vino, siendo ministra de Trabajo, en agradecimiento, en 1951, y hay una foto histórica de ella y Evita. Según mi punto de vista, las relaciones históricas entre Argentina e Israel fueron muy positivas, con retroalimentación, hasta 1967, momento en el cual, en la Guerra de los Seis Días, entre el 5 y el 10 de junio, Israel ocupa Gaza y Cisjordania. Recordemos que entre el 47 y el 67 Gaza estuvo ocupada por Egipto y Jordania ocupó Cisjordania. Ambos países no permitieron que se creara en esa zona un Estado de Palestina y luego continuó con esta tesitura el Estado de Israel desde 1967. Cuando se generaron procesos de paz, sobre todo Camp David I y II, Argentina tuvo un comportamiento de aval y de sostenimiento. En 1978, hubo un acuerdo entre Egipto e Israel, con la mediación del presidente de EE. UU., Jimmy Carter. Aunque se centró en la paz entre Egipto e Israel, también incluyó un marco para la autonomía palestina en Cisjordania y Gaza, aunque nunca se implementó completamente. En el año 2000, hubo una cumbre entre Israel y la Autoridad Palestina, con la mediación del presidente de EE. UU., Bill Clinton. Participaron el primer ministro israelí Ehud Barak y el líder palestino Yasser Arafat. Se discutieron temas clave como Jerusalén, los refugiados palestinos y los asentamientos, pero tampoco se logró un acuerdo definitivo. Argentina reiteró su aval. A lo largo de los años ha habido visitas oficiales de alto nivel, como la del actual primer ministro Benjamín Netanyahu, en 2017, que fortalecieron los vínculos bilaterales. Durante aquellos años, hubo una parte de la comunidad judía argentina que derivó desde lo productivo hacia lo financiero, como muchos otros sectores nacionales. Un porcentaje indudable de judíos argentinos conforma otro sector, entre los cuales está el Llamamiento Argentino Judío, integrado por muchos compatriotas de origen judío que repudian el genocidio y la masacre de civiles en Gaza, de la misma manera que repudian el acto terrorista de Hamás, el 27 de octubre del 2023. Es necesario subrayar momentos especialmente difíciles, como cuando los atentados con sendos coches bomba contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992, y contra la AMIA, en 1994, marcaron un punto de tensión en la historia bilateral. Con desafíos, la cooperación entre ambos países ha continuado, con intercambios en educación, ciencia y cultura. En ocasión del atentado de Hamás de 2023, y por los ataques entre Irán e Israel, desde la Embajada y el Consulado argentino en Oriente Próximo se trabajó para ayudar a los ciudadanos argentinos que estuvieran en la zona debido a las dificultades de viajar por los medios habituales, ofreciendo opciones de salida, tanto por vía terrestre como marítima.
Consecuencias de trasladar la Embajada en Israel
-De concretarse el traslado de la Embajada a Jerusalén, ¿podría tener algún tipo de impacto en, por ejemplo, las relaciones con otros países?
-Sí, tal hecho tendría importantes repercusiones diplomáticas. Desde ya, en las relaciones con países árabes e islámicos. La decisión podría afectar el respaldo de Argentina en el Comité de Descolonización de la ONU, especialmente en el reclamo por las Islas Malvinas, al menos ocasionando más demanda de trabajo con países como China y Venezuela, que no son de la simpatía del actual Gobierno. Varios países árabes e islámicos han sido aliados clave en este tema, y el traslado de la Embajada podría debilitar ese apoyo. Adicionalmente, la ONU ha condenado la anexión de Jerusalén Este por parte de Israel y ha instado a los países a mantener sus embajadas en Tel Aviv. Argentina debería modificar su legislación interna para concretar el traslado, ya que -como dije- actualmente la ley establece que la sede diplomática debe permanecer en Tel Aviv. Esa medida reforzaría la alineación de Argentina con Israel y Estados Unidos, pero podría generar tensiones con otros países que no reconocen Jerusalén como capital israelí. También podría afectar acuerdos estratégicos con Europa y América Latina, que han mantenido una postura más neutral en el conflicto israelí-palestino. En tanto que Israel celebró el anuncio, la Autoridad Palestina y otros actores internacionales han expresado su rechazo. La comunidad diplomática argentina también ha manifestado inquietudes sobre las consecuencias de esta decisión. El problema es que lo que opine sobre política exterior la comunidad diplomática argentina, a esta administración, le tiene sin cuidado.
¿Qué guía la actual política exterior argentina?
-¿Cómo definiría la política exterior del actual Gobierno? ¿Qué intereses muestra el accionar de la cancillería en su área de competencia?
-La política exterior siempre es una proyección de la interior: si hacia adentro prevalecen las bravatas, el desorden y los humores, ese será el estilo, en términos internacionales. Estas no son opiniones, son observaciones que derivan de los hechos. El cuerpo permanente activo, el Servicio Exterior de la Nación, tiene una jerarquía vertical, da órdenes y las obedecen. Como sucede en toda estructura con esas modalidades, el liderazgo produce resultados sólidos y perdurables. Y la falta de liderazgo produce lo contrario. Hoy se asusta para comandar. Esas modalidades son transitorias y cambian de un modo desagradable, que es lo que sucederá.
-¿El alineamiento con Estados Unidos obedece a intereses de nuestro país o es más una cuestión ideológica?
-Si obedeciera a intereses nacionales, en primer lugar, debería enunciarse cuáles son y, seguidamente, aludir a quienes lo comparten. Como ninguna de las dos cosas existen, es una cuestión ideológica. Las encuestas sobre la percepción de Estados Unidos en Argentina muestran opiniones divididas. Según un informe de Argentina Pulse, la imagen de EE. UU. ha tenido fluctuaciones en los últimos años. En la medición más reciente, China y la Unión Europea obtuvieron calificaciones favorables, mientras que la imagen de Estados Unidos tuvo un diferencial negativo. Otro estudio de la consultora Zuban Córdoba y Asociados indica que muchos argentinos prefieren que el país mantenga una postura de neutralidad en política exterior, en lugar de alinearse con EE. UU. La relación entre ambos países seguiría siendo relevante, en términos económicos y diplomáticos, si tuviésemos una conducta más sobria y soberana.
-¿Cómo puede repercutir en nuestro país el actual desarrollo del conflicto en Medio Oriente? Entiendo que Milei firmó un acuerdo de defensa con Benjamín Netanyahu.
-No alcanzo a advertir cuáles pueden ser los beneficios, y soy capaz de imaginarme muchos perjuicios. Vi, como muchos, el mapa de Argentina que exhibe Benjamín Netanyahu, actualmente el primer ministro de Israel, en su reunión con Milei, en el que están nominados muchos pueblos y ciudades patagónicas. No hace falta haber sido lector para sacar conclusiones. Pero repito, no veo las ventajas, y con eso me sobra para cuestionar tanta genuflexión, sin necesidad de idear las desventajas. Argentina tiene con Irán una controversia por el atentado contra la AMIA todavía vigente. No es la de nuestro actual Gobierno la manera de intentar resolverla, al modo como debería ser resuelta.
¿Qué es este Gobierno?
-¿Cómo caracterizaría al Gobierno Nacional y las oposiciones que existen?
-El propio vértice del Gobierno nacional, esto es, el titular del Poder Ejecutivo, no lo tiene claro, o tiene claras al mismo tiempo demasiadas cosas no compatibles entre sí. Prevalece una ideología libertaria, algunos días a determinadas horas, con un fuerte énfasis en el libre mercado, la reducción del Estado y la defensa de la propiedad privada. Otros días, pasado el mediodía, se ha definido como “liberal libertario” y, en ocasiones, hasta como “anarcocapitalista”, lo que implica una visión económica basada en la mínima intervención estatal. Es difícil caracterizar lo que ni siquiera ellos alcanzan a dar una única característica. En cuanto a la oposición, está fragmentada y en proceso de reconfiguración. El peronismo, liderado por figuras como Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, sigue siendo un actor clave, aunque enfrenta divisiones internas y el desafío de redefinir su estrategia tras la derrota electoral de 2023. Las encuestas muestran que el kirchnerismo sigue siendo la fuerza opositora con mayor intención de voto, aunque con cierto nivel de rechazo. Para construir una alternativa sólida, hay que aceptar un diagnóstico sobre lo que pasó durante el último Gobierno. Cristina Kirchner representa lo opuesto a Javier Milei, por lo cual, desde mi punto de vista, estuve y estaré donde ella esté.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Villa María
Ilustración: Raúl Olcelli
Fuente: www.eldiariocba.com.ar