Muertes absurdas en el Neonatal: Presagios confirmados e información que se oculta (¡Lo que viene?)

Por Héctor Oscar Brondo*

“Jamás aprendí a fumar; tampoco, a mentir. Además, nunca juré en vano”.
De esa manera respondió el estatal que cobra más por antigüedad que de salario básico (encargado de encender las luces del área sur del Pablo Pizzurno cuando llega a trabajar y de apagarlas cuando termina su jornada laboral y la de los empleados y funcionarios del ministerio donde presta servicios desde la edad del pavo) cuando esta mañana le reconocieron que estaba en lo cierto cuando presagió hace menos de una semana el inminente despegue del hasta hoy mandamás de Salud, luego de sorprenderlo en su despacho -a puertas cerradas y en penumbras- contar a partir de diez, en escala regresiva: “9, 8, 7…”
Finalmente, el sumo timonel de la nave nodriza decidió echarlo cuando los colaboradores y asesores rentados de su equipo le avisaron que la imputación al cirujano y a un par de laderos por parte del instructor de la causa abierta en la justicia penal por la muerte de bebés sanos en el Instituto Materno Neonatal de Córdoba es casi un hecho. En consecuencia -razonaron juntos- era preferible que las incriminaciones dieran en la mandíbula de ex funcionarios que de un ministro y de secretarios en funciones.
Los amigos de los caídos presentaron el despido como una aceptación de las renuncias; las fotos y pases de ocasión reforzaron la idea.
El cocodrilo se fue llorando y los perros, rengueando.
Envalentonado por las felicitaciones a su ex compañero en los “cebollitas” del glorioso equipo de fútbol infantil “Estrellas Rojas”, un trabajador del Poder Judicial cerca de convertirse en piedra (está haciendo carrera en la casa de la mujer de ojos vendados y una balanza en la mano desde la época cuaternaria, más o menos) compartió su impresión de cómo seguirá la investigación del caso más truculento y perturbador de Córdoba de los últimos años con el otrora puntero derecho y con el propietario de un bar que suele hacer cajas diarias de seis cifras despachando cafés y cortados a los auxiliares de la justicia y a sus clientes.
A quien de chico conocían en la seccional 13ª por el apodo del ave que da un paso y descarga, le parece que el fiscal a cargo de la instrucción, más temprano que tarde, va pedir un pendrive, una caja de biromes, una resma de papel (al parecer toma apuntes a mano porque no confía demasiado en los soportes digitales) y un freezer grande para guardar bien guardado el expediente que le quema las manos.
El socio vitalicio del Club Villa Azalais (tiene asistencia perfecta a los partidos que juegan de local los dirigidos por Fabián Ruiz) asegura que maneja tanto o más datos que el fiscal que investiga lo del Neonatal sin entender aún por qué no han trascendido de manera pública. “Todos los fiscales saben cómo viene la mano”, comentó el espía aficionado que de lunes a viernes baja de la periferia al centro en su confortable auto de palanca al piso.
Haciendo alarde de su memoria, arrojó al voleo algunos datos que da por ciertos:
. El 18 de marzo último, un recién nacido sano sufre una bradicardia extrema (frecuencia cardíaca baja) y fallece poco después. El mismo día, otro bebé hace una pausa en la respiración de poco más de 10 segundos (apnea) pero se recupera luego de unas maniobras de urgencia.
Se pide a los padres de la criatura fallecida autorización para practicarle una autopsia, pero la niegan.
Los antecedentes son informados a las máximas autoridades del Instituto Materno Neonatal de Córdoba.
. El 23 de abril, se registra un nuevo caso de bradicardia y el neonato muere.
. El 24/4, un bebé sufre una taquicardia “inexplicable” pero se recupera y otro hace una bradicardia y también se recupera. Se observa una especie de hematoma.
Se ordena desechar el lote completo de vitamina K, previo análisis en profundidad del “caso raíz” y comunicación fehaciente de lo sucedido al Ministerio de Salud.
. El 25/4 se ordena una inspección exhaustiva, pero con sigilo.
. El 26/4 ocurre otro episodio extraño: un bebé presenta una lesión punzante en la nalga izquierda que le interesa la parte posterior del muslo.
Se revisan todos los colchones del área y se denuncia lo sucedido al Departamento de Fármaco Vigilancia de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Atmat) ante la posibilidad de que lotes de medicamentos hubieran venido en mal estado o estuvieran vencidos. Se refuerza la investigación.
. El 6/5 se redacta una nota con carácter de urgente a la dirección médica del Neonatal.
. En esos días un abogado asignado por el Ministerio de Salud se encontraba en el hospital público de barrio La France realizando un trabajo supuestamente relacionado con cuestiones de derechos humanos. De manera sugestiva, se frena la investigación encargada por la entonces directora del Neonatal (hoy imputada), con participación de distintos servicios del instituto.
. Poco después desembarcan en el hospital una médica y una enfermera a quienes la máxima autoridad de Salud de la provincia encomendó la averiguación de los antecedentes que llamaban la atención y habían encendido todas las luces de alarma sin que se dispararan las sirenas. Nadie se explica hoy por qué no se denunció a la Justicia lo que ocurría, de manera formal.
“Mientras el espanto se extendía como una mancha de mal agüero, lo único que tenían permitido las trabajadoras y los trabajadores de la salud del Neonatal era guardar silencio absoluto”, remata el casi petrificado empleado judicial (con título universitario) el apunte que compartió con sus amigos de toda la vida.
Antes del último sorbo de café lamenta que las cuatro mujeres imputadas por el fiscal -hasta ahora- no cobren su sueldo debido a que están apartadas del cargo.
“Eso no es justo”, concluye.

*Periodista. Secretario Tesorero del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba