El 8M nos encuentra con un diagnóstico claro. El modelo económico del gobierno de Milei profundiza la precarización del trabajo, empuja el endeudamiento popular y desmantela políticas que sostienen la vida cotidiana. Ese combo no es neutro y amplifica desigualdades preexistentes, por lo que recae con más fuerza sobre mujeres y diversidades.
1) Vulnerabilidad sociolaboral con brecha de género
• En el 3er trimestre de 2025, la subutilización (desocupación + subocupación) fue 20,7% en mujeres vs 14,8% en varones. La presión efectiva llegó a 24,1% en mujeres vs 21,6% en varones. La disponibilidad efectiva también es mayor en mujeres, 30,3% vs 27,3%.
• Entre jóvenes de 18 a 24, la brecha se vuelve más cruda. La desocupación es 18,4% en mujeres vs 16,5% en varones, y la subocupación 15,8% vs 12,2%. Además, el menor empleo y actividad femenina refleja restricciones estructurales, no elecciones.
• El pluriempleo es parte del modo de supervivencia. Alcanza a 14,7% de mujeres ocupadas frente a 8,5% de varones.
• Si ampliamos la lupa, el uso precario de la fuerza de trabajo muestra que 53,7% de la fuerza laboral femenina está en inserción precaria o con ingresos muy bajos, frente a 50% en varones. Esto incluye incluso trabajo formal por debajo de una canasta básica individual.
2) Endeudamiento popular y feminización del ajuste doméstico
• La deuda ya no es un recurso excepcional. Se volvió un componente estructural para sostener el mes y, con el tiempo, pasa de puente a gasto rígido que disciplina decisiones y organiza prioridades.
• Estirar el mango significa más trabajo no remunerado, más carga mental y más estrés, con menos tiempo para descanso, formación y vínculos. En una estructura desigual, ese costo recae sobre todo en mujeres.
• Los hogares a cargo de mujeres están más expuestos: casi 60% recurrió a financiamiento, frente a 50% en hogares encabezados por varones.
• En 2025, 72,6% de hogares sostenidos por mujeres destinó financiamiento a comida y medicamentos, y 7 de cada 10 registró atrasos en deudas o servicios básicos.
3) Ajuste fiscal y desarme de políticas con impacto de género
• Entre 2025 vs 2023, la AUH es casi la única excepción con suba real de 45%, pero no compensa el recorte masivo. La partida de Asistencia Social cae 77%.
• Golpe directo a programas feminizados. Potenciar Trabajo cae 96% y el 65% de titulares eran mujeres. Monotributo Social cae 81% y más de 60% del padrón eran mujeres. La pensión para madres de siete hijos retrocede 31%.
• Recortes estructurales que deterioran condiciones de vida. Vivienda y Urbanismo cae 98%, Educación 57,7%, agua y alcantarillado 93%, y también hay recortes reales en Salud.
• Aunque AUH y Alimentar tuvieron recomposición y ampliación parcial, desde mediados de 2024 ambas transferencias registran una caída real de 12%
• En previsión social, la no prórroga de la moratoria impacta de lleno en mujeres. Sin moratoria, 9 de cada 10 no reúne aportes. La PUAM implica esperar más y cobrar menos.
Cierre
En esta crisis, el cuidado no se reduce sino que se reconfigura. Con el retiro del Estado y el encarecimiento de la vida, crecen las necesidades y cae el soporte público, por lo que el ajuste se privatiza en los hogares. El resultado es más trabajo no remunerado, una negociación intrahogar más desigual y mayor desgaste, que recae mayoritariamente sobre las mujeres.
Fuente: www.ipypp.org.ar