Por Jesús Chirino*
El espacio que ocupa la plaza Centenario recién fue destinado al uso público cuando se “rediseñó” el primer plano de la ciudad, luego de que Manuel Ocampo vendiera sus tierras en la zona, propiedades que comprendían lo abarcado en aquel primer trazado de la localidad y sus alrededores. A medida que creció Villa María, esta plaza fue transformándose en uno de los espacios públicos más arraigados en la identidad de la ciudad y ha sido testigo de innumerables conflictos, escándalos, protestas y festejos realizados por los más diversos sectores de la población villamariense.
Luego de ser trasladado del lugar el Mercado Colón, que funcionó en la misma manzana, fue construyéndose la plaza propiamente dicha. Pero fue en los años 30 del siglo XX cuando tuvo una gran transformación; así, en 1935 fue inaugurada con un aspecto muy parecido al actual. El diseño de esa obra ha sido adjudicado al ingeniero y arquitecto, nacido en Italia, Francisco Salamone, pero existe una denuncia, documentada, en contra de esa creencia.
Antes de ir a la denuncia, debo recordar que la llegada del ingeniero Salamone y su ingreso al municipio como funcionario a cargo de la Dirección Técnica de varias obras en la ciudad estuvo cargado de polémica. Denuncias desde la oposición en el Concejo Deliberante, acerca de problemas en las obras, corrupción y malos manejos dentro del Gobierno municipal de Eugenio Parajón Ortiz. Los escándalos fueron varios; por mencionar algunos, recordemos cuando, en abril de 1935, vecinos de la ciudad protestaron y apedrearon el frente del edificio municipal, disconformes con la licitación para la construcción del primer pavimento en las calles de la ciudad; obra cuya dirección técnica estuvo a cargo de Salamone y que terminó muy mal: el pavimento no duró y los vecinos estuvieron años pagando una obra que no sirvió.
Otro escándalo fue la huelga iniciada por los trabajadores de diferentes obras del municipio, incluidos quienes trabajaban en la construcción de la plaza Centenario. Quizás, la manifestación obrera reprimida con mayor violencia en la historia de la ciudad. Hubo disparos de las fuerzas policiales y heridos de diferente gravedad entre los trabajadores. Los obreros cobraban salarios de hambre.
La carta de Armando E. Rodríguez
Pocos días después de que vecinos terminaran apedreando el edificio municipal, en la edición del 11 de abril de 1935, cubriendo todo el ancho de la página 3 del diario Córdoba, se publicó un título que dice: “Se descubre la farsa: los contratistas acomodados hacían planos que luego se calcaban en la D. Técnica de Villa María”. En el subtítulo se agrega: “Y mi hijo; este es un negocio como cualquier otro”, aducía Salamone, quien tenía a su cargo, desde un cargo en el municipio, la Dirección Técnica de varias obras en la ciudad.
El titular periodístico mencionado se refiere a la figura del ingeniero y arquitecto Salamone y los manejos pocos claros que tuvo en las obras que realizaba en Villa María. El diario reprodujo la denuncia pública realizada por Armando E. Rodríguez, quien trabajó como dibujante proyectista en el estudio que Salamone tenía en Villa María.
Salamone copió el diseño general de la plaza y también “los detalles”
Acerca del diseño de la plaza Centenario, Rodríguez señala que el mismo “y su plano original fueron realizados en Buenos Aires por la Casa Hijos de Luis Costantini, y este antecedente basta para confirmar que era justa la impugnación hecha por el Dr. Velo de Ipola cuando en el Concejo Deliberante calificó de fraguada la licitación de esas obras”. Rodríguez aporta un dato importante, pues aclara que aquello que denuncia no le llegó por rumores, sino que esa información la tienen por haber sido él mismo quien, “cumpliendo sus órdenes, he dibujado el plano matriz que usted presentó como proyecto propio, siendo ese proyecto un calco del plano que a ese efecto había remitido la Casa Costantini, en la misma forma en que también eran de la Casa Costantini lo demás planos de detalles que yo también he pasado en limpio para que usted los firmase como proyectos propios y originales de su dirección técnica”. Es decir, que acusa a Salamone de haber firmado como propio aquello que hizo copiar de los diseños originales realizados por Casa Hijos, de Luis Costantini.
En la referida edición del Córdoba, el denunciante cuenta cuál fue la posición de Salamone ante el hecho de que la información acerca del plagio ya circulaba en la ciudad. Textualmente, Rodríguez dice: “Cuando le manifesté a usted que en el pueblo se afirmaba que todas las propuestas eran simuladas y que pertenecían a la Casa Constantini, en esa oportunidad, usted me contestó: ‘Y… mi hijo; este es un negocio como cualquier otro’”.
Rodríguez aporta otros datos acerca de las obras y sus “conexiones” con políticos locales y señala: “Debo agregar que el señor presidente del Concejo Deliberante, don Ramón Vijande, comerciante establecido con negocio de electricidad, es el proyectista y constructor por subcontrata (sic.) de las obras eléctricas del Matadero Modelo y de la plaza Centenario.” También afirma que “es rigurosa verdad que cuando usted le planteó al concejal de la minoría Pedro Mortara el “negocio” de la plaza Centenario, el concejal Mortara pidió garantías. Yo escuché esa conferencia desde mi mesa de trabajo, separada de su escritorio privado, donde se efectuó la entrevista, por un simple tabique de papel”.
Por último, Rodríguez desafió a Salamone para que lo desmintiera y probara “que en la construcción del Matadero Modelo y de la plaza Centenario” no había incurrido en “numerosos y graves errores técnicos” que debieron ser corregidos durante “la construcción de las obras”. Durante los restantes días de aquel mes de abril de 1935, el diario Córdoba no registra ninguna respuesta de Salamone y son conocidas las fallas que tuvo el edificio del Matadero.
Luego de que la plaza sufriera una accidentada y desastrosa “restauración” en 2022, de la cual escribiremos en otra oportunidad, y desde el municipio y la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos se insistiera en que era “una obra de arte” surgida de la creatividad de Salamone, hay que evaluar si tiene credibilidad la denuncia de Rodríguez. Y existen razones para darle todo el crédito a la posición del dibujante, pues en los últimos años se han realizado descubrimientos que apoyan su posición. El arquitecto René Longoni, en “Buscando a Salamone”, señala que la firma de Costantini colaboró en varias obras con Salamone y que esa relación habría comenzado con la construcción de la plaza Centenario. También el ingeniero Alfredo Fushimi, que investigó el tema, sostiene que “Salamone hacia las obras monumentales, mientras las plazas son todas obras de Costantini”, y refiere continuidad de diseños que pueden verse en la Centenario en otras plazas del país que no son adjudicadas a Salamone.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Ilustración: Raúl Olcelli
Fuente: www.eldiariocba.com.ar