Una familia tipo necesitó en abril $2.200.000 para cubrir las necesidades mínimas en Córdoba

Mientras el Gobierno insiste con un relato de estabilidad, las familias trabajadoras enfrentan una realidad muy distinta: Alimentos más caros, aumentos en transporte, alquileres, salud y servicios, y una caída del consumo que refleja la dificultad creciente para llegar a fin de mes. Cada punto de pérdida salarial significa menos comida en la mesa, más endeudamiento y más incertidumbre para miles de hogares.

En ese marco, la Junta Interna de ATE-INDEC difundió el jueves pasado su Informe Mensual sobre Salario Mínimo y Pérdida Salarial que fijó en 2.202.651,00 pesos los ingresos necesarios durante el mes de abril en  la Región Pampeana, donde se incluye a la provincia de Córdoba, junto a Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires (excepto partidos del Gran Buenos Aires), de una familia tipo con dos mayores y menores para cubrir los gastos indispensables para cubrir las necesidades mínimas.

Las canastas utilizadas para este ejercicio no son las utilizadas por el INDEC para la medición de la pobreza, que en abril 2026 -la última actualización a la fecha- llegó a $1.469.768- para una familia de 4 integrantes, sino que son las llamadas “Canastas de Consumos Mínimos” y surgieron como propuesta metodológica innovadora en el INDEC, aunque todavía no se han aplicado en las mediciones oficiales. Por tanto, ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que el valor calculado en este ejercicio.
En el resto del país, en el mes de abril una familia tipo necesitó $2.400.186 para satisfacer sus necesidades mínimas. Este valor se compone de $822.643 -necesarios para adquirir una Canasta Alimentaria Mínima- y de $1.577.543 para acceder a otros bienes y servicios básicos.

Los nuevos aumentos en transporte público, alquileres, medicina prepaga, medicamentos, energía,  comunicaciones y servicios educativos continúan ampliando la distancia entre salarios e ingresos necesarios para vivir. A ello se suma el fuerte encarecimiento de productos fundamentales de la canasta alimentaria —particularmente carnes, lácteos, frutas y verduras— en un país donde incluso la alimentación básica comienza a transformarse en un bien cada vez más inaccesible para amplios sectores de la población trabajadora.

Lejos del relato oficial que pretende asociar la desaceleración parcial de algunos indicadores con una supuesta estabilidad macroeconómica, persiste una economía profundamente desigual, marcada por el encarecimiento del costo de vida, la caída del consumo y un deterioro sostenido del poder adquisitivo. La desaceleración parcial del índice general de precios convive con una creciente carestía estructural y con salarios que continúan perdiendo capacidad de compra.

Fuente: Junta Interna ATE-INDEC