A principios de la década del 60, una de las figuras más renombradas de la música popular, como compositor e intérprete y animador de peñas, era el cordobés José Ignacio “Chago” Rodríguez. Ese presente tuvo un antes y un después, tras el 11 de diciembre de 1963. Aquella noche, en una casa de Unquillo, se festejaba el cumpleaños del ahijado del Chango, hijo de Juan Pedro Álvarez, el “Loro”, compadre y amigo del músico, y quien le cuidaba sus caballos de carrera.
Después del asado el Chango, quien había llegado con dos de sus alumnos y su mujer -Lidia Bay, “La Gringa”-, se puso a tocar la guitarra y cantar. Al terminar de tocar la zamba ‘A la sombra de mi madre’, lo increparon por no nombrar a los autores (que eran Carabajal y Juárez). El “Chango” se ofendió y quiso arreglar la cuestión a las trompadas con varios de los invitados. El dueño de casa lo echó de inmediato de la fiesta.
Ya en la calle, el “Chango” notó que le faltaban 30 mil pesos que llevaba en un bolsillo, cobrados esa mañana, y que representaba el pago de adelanto de la discográfica Philips por su próximo disco. El Chango y su mujer fueron a dejar a los alumnos a sus casas y regresaron a la fiesta. Lidia entró sola a la casa a reclamar por el dinero. Al escuchar gritos de la discusión, El “Chango” bajó del auto armado con un revólver calibre 45. Hubo forcejeos y finalmente un balazo dio de lleno en la cabeza del Loro, su compadre. Quedó muerto en el piso. Al día siguiente, el “Chango” se entregó a la policía. Quedó detenido en la cárcel de Encausados. Allí esperó el juicio, mientras La Gringa armaba una comisión de apoyo por la “libertad del ‘Chango’ Rodríguez”.
Fue en esa cárcel que compuso, entre muchas otras, “Luna cautiva”, una de las zambas más hermosas de nuestro cancionero, dedicada a su mujer. Quien primero la interpretó en público, en un festival, fue Horacio Guarany, que lo visitó estando preso y quedó maravillado con la composición.
Es la zamba de las metáforas: su musa inspiradora es Lidia, su mujer. El “toro mañero” que cita, no es otra cosa que la muerte que provocó y lo envió a la cárcel. El “tintinar de espuelas” busca representar las llaves de los guardias del penal, y aquello de los “grillos enamorados” representan los grilletes carcelarios. “Acércate a la reja, sos la dueña de mi alma”, dice el estribillo, dedicado a las visitas de La Gringa.
La mañana del 8 de enero de 1965, vestido de frac y moño, se casó con Lidia en el penal; habían estado una década de novios. La Gringa iba todos los días en motoneta a visitarlo a la cárcel para llevarle viandas de comida.
Había sido condenado a doce años de prisión por homicidio premeditado. Apenas conoció la sentencia, el “Chango” sufrió un infarto. Y otro más cuando fue trasladado al penal de San Martín.
Finalmente, el 11 de septiembre de 1968 recibió el indulto del presidente de facto Juan Carlos Onganía y recuperó su libertad. Salió de allí vestido con el mismo frac con que se había casado. En barrio Alberdi (epicentro un año más tarde del estallido del “Cordobazo”) lo esperaban sus vecinos y amigos, quienes cortaron la calle y festejaron durante dos días seguidos.
En octubre de 1975, a sus 61 años, el “Chango” Rodríguez murió en su casa de barrio Alberdi. El 29 de setiembre se celebra oficialmente en la Argentina el Día Nacional de la Zamba, como homenaje a la fecha de nacimiento de un genio de nuestra música, el salteño Gustavo “Cuchi” Leguizamón.
Algunos dirán que la fecha tradicional de la zamba es el 7 de abril. Y no deja de ser cierto, por haber sido el día en que Andrés Chazarreta registró la primera zamba, “La 7 de abril”, en SADAIC.