El Papa Francisco envió un video a los magistrados vinculados a la doctrina franciscana. Aseguró que “los elevados niveles de pobreza son el indicador más claro de la injusticia distributiva”.
El Sumo Pontífice apuntó: “No hay democracia con hambre, no hay desarrollo con pobreza, y mucho menos justicia en la iniquidad. Recuerden que el primer compromiso que debe tener el Estado es el bienestar y la felicidad del pueblo. Empezando por las necesidades más fundamentales”.
Desde la CTA Autónoma de la provincia de Córdoba agregamos: “Tampoco hay democracia con 18.500.000 compatriotas pobres y mucho menos con 5.900.000 pibes y pibas que sobreviven bajo la Línea de Pobreza sin otra perspectiva de futuro que la de seguir engordando el núcleo duro de la marginación social y el desamparo”.
Y decimos que “a casi 40 años de recuperada, esta democracia de bajísima intensidad no ha sido capaz de resolver los problemas fundamentales de nuestro pueblo. Desde 1983 hasta acá sus gobernantes han apelado a mantener el estatus quo que establece el poder instituido. Está invicta la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, que permite a los bancos ser los perpetuos ganadores del Modelo Extractivista, sojero, agroexportador, regido por el Agronegocio, que se mira pero no se toca. Mientras tanto, la miseria crece a pasos agigantados y la concentración y extranjerización de la riqueza es proporcional a la entrega de Soberanía”.
“A poco más de un mes de la elección legislativa de medio término del 14 de noviembre, la partidocracia demoliberal está muy lejos de trabajar por la Justicia Social y el Bien Común”.
Francisco le señaló a los jueces que cualquier plan o teoría, carece de legitimidad si su consecuencia es mayor sufrimiento y mayor es el descarte de los pueblos. “Cualquier plan lo primero que debe lograr es la atención al pueblo, a las necesidades esenciales del pueblo. Con los movimientos populares decimos, las tres T: Techo, Tierra y Trabajo”.
A la par que el INDEC ratificaba los altos índices de pobreza en el país, el Papa abogaba para que el primer compromiso del Estado sea “con el bienestar y la felicidad del pueblo” y lamentaba la “injusticia distributiva” que se observa a nivel mundial.
“Los elevados niveles de pobreza, son el indicador más claro de la injusticia distributiva que rige en el mundo y de las fallas que nosotros hemos tenido en la implementación de los derechos más elementales”, se lamentó Francisco.
En ese sentido, indicó que “la periferia aumenta y el centro del poder, de la riqueza, se estrecha cada vez más. O sea, la mayor parte del dinero y las posibilidades para unos pocos y la mayoría sufre la pobreza”.
En ese marco, planteó que “la pandemia por otro lado agudizó todavía más los terribles escenarios sociales y nos urge hacer respuestas creativas y efectivas para millones de hermanas y hermanos”.
“En su misión de jueces que tienen ustedes, nunca pierdan de vista que no hay democracia con hambre, no hay desarrollo con pobreza y mucho menos justicia en la inequidad”.
“Deseo que todos los debates teóricos que protagonicen, sirvan para luego transformar la realidad de los que más necesitan de justicia”, concluyó.
“Por cierto, se trata de una interpelación -no la única- a los que mandan y sus gerentes. En los barrios humildes se mastica bronca, se acumulan frustraciones y se desandan los territorios de la paciencia. Como tantas otras veces en la historia, si no hay respuestas urgentes al grito de los excluidos, llegará el momento en que el pueblo hará tronar el escarmiento. La flecha ya está en el aire”, concluye la declaración de la CTA-A Córdoba.