Ellos quieren ganar siempre

Por Juan Carlos Giuliani*

Son patrones de estancia y no conocen de sutilezas. Están acostumbrados a mandar y a que se les obedezca. Quieren la chancha, los 20 y la máquina de hacer chorizos. Son los dueños de casi todas las cosas. No les gusta que se los contradiga y, mucho menos, que le toquen sus intereses. Tienen a sus trabajadores -los peones rurales, alguna vez reivindicados durante el primer peronismo,- como esclavos. Desprecian lo masivo y popular. Viven mirando hacia Europa y Estados Unidos y dándole la espalda a NuestraAmérica mestiza. En el acto central de la reciente Exposición de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Palermo aplaudieron a rabiar a Milei que les endulzó los oídos anunciando una baja en las retenciones.

Disponen de un coro de alcahuetes bien pagos que desde las secciones de “periodismo rural” de las páginas de los diarios, los espacios audiovisuales y las redes sociales amplifican hasta el cansancio su discurso hegemónico. Un relato basado en la construcción cultural e ideológica que la oligarquía impuso a sangre y fuego contra el indio, el gaucho y el obrero: “Si le va bien al campo le va bien al país”.

El concepto “campo” en sí mismo es una entelequia, porque el “campo” donde se produce la agricultura familiar, donde labran los chacareros y campesinos pobres, o cuidan sus animales familias rurales en economías de subsistencia, no tiene nada que ver con el “campo” de los estancieros, los grandes cabañeros, criadores o los pool de siembra. La “Pampa Húmeda” creció a la sombra de esa doctrina que ensalza la “Campaña del Desierto”, coloca en el bronce a Roca, aplaude a los líderes unitarios, deshonra a los caudillos federales, desprecia a la chusma de gauchos que los seguían, manifiesta desdén por Yrigoyen, denosta al peronismo, reivindica la dictadura genocida y acompaña los gobiernos de Menem, Macri y Milei. Aquí y ahora, frente a un Gobierno que plantea la reprimarización de la economía y el “industricidio”, afilan las uñas para ser protagonistas de esta ruina que castiga al pueblo y retrasa el reloj de la historia.

“Queremos nuestro país de vuelta. Nos lo van a devolver, por las buenas o por las malas”, dijeron con una soberbia impunidad los voceros del “Tractorazo” a Plaza de Mayo el 23 de abril de 2022, escoltados por una caravana de 4X4 de última generación. No les hizo falta el uso de la fuerza. A caballo de la desastrosa gestión del Frente de Todos, ganaron la elección presidencial en la segunda vuelta el 19 de noviembre de 2023. Reivindican el mito de la Nación poderosa del Siglo XIX surgida tras la derrota de los federales a manos del unitarismo porteño y el encumbramiento de la “Generación del 80”. Añoran la época del “Granero del Mundo”, cuando sus hijos tiraban manteca al techo en París, y la Década Infame.

Se consideran la clase elegida y son portadores del servilismo cipayo al Imperio Inglés primero y al yanqui después, al que Milei ha añadido las relaciones carnales con el Estado genocida de Israel. Plantean una sociedad y un país predemocrático. Proponen volver a la Argentina agropastoril y apuestan a restaurar un pasado dorado -el previo al peronismo- donde se desconocían los derechos a las mayorías populares. En esos menesteres anda ocupado el Gobierno neofascista y cipayo de la Libertad Avanza.

La vieja oligarquía representada por las 1000 familias asociadas a la SRA empalidece frente al poder concentrado de las 10 firmas exportadoras que comercializan más del 90 por ciento de la producción: Cargill; Viterra; COFCO INTL; Bunge; LDC; AGD; ACA; Molinos; ADM; CHS.

Frente a esta nueva embestida de las minorías del privilegio es menester promover unidad, organización y poder popular. Reivindicando la autonomía y centralidad de la clase e interviniendo en el debate y la acción para interpelar el oportunismo político de la progresía descafeinada, portavoz del posibilismo y la resignación, que termina haciendo el juego al régimen retrógrado que repuso el revanchismo oligárquico en el último turno electoral.

De la defensa activa del campo nacional, popular y revolucionario, depende que no lo sigan haciendo a costa del hambre y el sufrimiento de nuestro pueblo y de la entrega de la Soberanía Nacional.

Ilustración interior: Jericles

*Periodista. Escritor. Congresal Nacional de la CTA Autónoma en representación de la provincia de Córdoba