A la edad de 78 años, fallecío el 4 de enero de 2016 Cayo Ayala, histórico dirigente gremial de los obreros navales y uno de los cofundadores de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Era un obrero peronista, de ideas muy firmes respecto a la defensa de los intereses de la clase trabajadora y con una visión muy clara acerca de la construcción estratégica de lo nacional.
En diciembre del 91, Ayala fue anfitrión del encuentro sindical que daría origen a la Central de Trabajadores
de la Argentina (CTA), conocido como El Grito de Burzaco. El Presidente de CLATE, Julio Fuentes, recordó que mucha gente cree que ese encuentro se hizo en el camping de ATE en esa localidad bonaerense, pero en realidad tuvo lugar en el predio del Sindicato de Obreros Navales que conducía el compañero Cayo Ayala. Fue una convocatoria emblemática, donde él tuvo un rol muy importante. Con el tiempo, la vida de nuestras organizaciones fue por distintos caminos, pero nunca dejó de estar cerca.
El 14 de noviembre de 1992 cuando se funda el CTA como Congreso de los Trabajadores Argentinos ante la presencia de más de 2.500 delegados, y se firma una declaración de principios, en la cual se establecen las características organizativas que asumiría el nuevo nucleamiento sindical. De allí en más, los pasos dados se orientaron al logro de que ese nuevo espacio, cuya raíz se hallaba en los sindicatos, fuera reconocido oficialmente.
La Mesa Provisoria que quedó conformada en ese encuentro fue integrada por: Cayo Ayala, Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON); Víctor De Gennaro, Asociación Trabajadores del Estado (ATE); Mary Sánchez, Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA); Eduardo Otero, Federación de Vialidad Nacional; Élido Veschi, Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (APEDEFA); Eduardo Fernández Novoa, Federación Judicial Argentina (FJA); Pedro Wasiejko, Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA); Roberto Miller, Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA); Alberto José Piccinini, UOM-Villa Constitución; Edgardo Quiroga, CGT-San Lorenzo; Amancio Pafundi y José Zárate, Plenario de Organizaciones de Jubilados.
En el mismo sentido, Fuentes describió a Cayo Ayala como un hombre de valores, que supo transmitir con
claridad sus ideas. Siempre que tengo oportunidad de compartir un discurso me permito parafrasear sus ideas, como aquella frase donde dijo solo le pido a Dios que si algún día dejo de creer, me vaya a casa sin intentar convencer a nadie.
Compañero entrañable para la militancia de ATE y CTA durante la resistencia al neoliberalismo en los 90, también fue reconocido a nivel latinoamericano. Nunca dejó de estar presente y supo construir la unidad en la acción desde distintos espacios gremiales. Cuando desde ATE tuvimos que dar una pelea muy fuerte contra la privatización de la Isla Demarchi, sede de la Dirección Nacional de Vías Navegables, contamos con la solidaridad y protagonismo, entre otras organizaciones sindicales, del Sindicato de Argentino de Obreros Navales (SAONSINRA) y de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FEMPINRA). La partida de Ayala fue una pérdida muy dura para el sindicalismo argentino, apuntó Fuentes.
En los ’70, Ayala fue un activo dirigente en la lucha que posibilitaría el retorno de Perón a la Argentina. Una década más tarde, con la vuelta a la democracia, ocuparía una banca como Senador Provincial en Buenos Aires.
Si un concepto puede sintetizar la trayectoria de Cayo Ayala es la coherencia, su amor por el movimiento obrero, y la defensa irrestricta de los intereses nacionales. Fue un ejemplo de honestidad y consecuencia con la militancia y el país.
Con una vasta trayectoria en el sector de los obreros navales que arrancó en los años 60, Ayala es considerada una de las figuras más lúcidas que alumbró el sindicalismo argentino.
Militante del Peronismo Revolucionario
