Por Néstor Pérez*
Sí, señora, usted hizo las cosas de modo tan brillante que éste presente de pesadilla es una manifestación más de nuestra propia estupidez como comunidad organizada. La natural consecuencia de la ceguera política que nos persigue en cada nuevo compromiso electoral.
Se ha dicho ya demasiadas veces. Vamos de nuevo: La tragedia social que hoy se derrama en la sociedad es obra de una administración parida por la desesperación y la deseperanza. Milei es la resultante del hambre; el horizonte en llamas; la indecencia en el manejo de la cosa pública; la desfachatez de una dirigencia más afanosa en mejorar su patrimonio que en hacerle la vida más fácil a los gobernados; la arrogancia intelectual del peronismo progresista; la inocultable ausencia de intrepidez política del dirigente que Cristina Fernández, usted, señora, propuso para corregir el daño causado por aquellos cortos cuatro años en los que gobernaron los gerentes, luego que Mauricio Macri se impusiera al impresentable candidato ungido por el dedo de la señora dos veces presidente, el suyo, señora abogada.
Ese pasado, fresco aún en la memoria emotiva y en la panza de tantos compatriotas, es mucho menos hijo de los malos vientos que de decisiones inapropiadas, indecisiones en el punto culminante de la acumulación política.
Después fue tarde, después nos íbamos a subir a un bondi sin frenos, cuesta abajo. Cuando la propuesta popular se extraviaba en pujas internas sin poner la mirada en la calle, iba a aparecer desde la nada misma un personaje marginal en la economía, sombra de sombras en la política. Se construía virtualmente la plataforma de despegue de un proyecto cruel como el que encarna el presidente, que se hizo realidad cuando ni siquiera tenía estatura de programa.
Todo ese tiempo perdido, entregado a alimentar la restauración conservadora y encender su expresión más extrema, este vehículo libertario que estacionó en Balcarce 50, permitió este escenario aterrador, donde una mujer que no calificaba ni para ningún trabajo de relevancia sea el funcionario más poderoso de la Argentina, con la mano de hierro, la frialdad y la determinación que su hermano presidente admira en la criminal de guerra Margaret Tacher.
“En Argentina las cosas se han vuelto cada vez más espantosas. Una devaluación del 54 por ciento del peso anunciada días después de que Milei ingresara a la Casa Rosada, junto con una tasa de inflación del 36,6 por ciento para 2024 hasta febrero, ha puesto los precios de los bienes esenciales fuera del alcance de las familias trabajadoras y ha llevado a miles más a la indigencia. Un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina encontró que el 57 por ciento del país vive ahora por debajo del umbral de pobreza, la tasa más alta del país desde 2004”, publica -azorada- la revista The Nation, señalando además, àcidamente, que Argentina no tiene un Presidente sino un Troll en jefe.
Sí, señora Fernández, tiene usted razón, se está redactando a pasos acelerados el nuevo ‘Estatuto de Coloniaje’, réplica de aquella infame entrega de un gobierno argentino a los intereses británicos, vinculado a la exportación de carnes, justamente en la Década Infame. Pero los cuarenta años de los que su proyecto político ocupó 16, lo hicieron posible. Este presente aterrador, hora del disciplinamiento que siempre anhela el capital, los reconoce como fuente. Y ahora hay que dar la batalla sin ningún faro que indique hacía donde conducir nuestro paso vacilante. Estamos de cara a la desaparición del Estado como organizador de la disputa entre dueños y braceros, entre financistas y trabajadores.
Milei acelera hacia el vaciamiento de la Nación, enciende fuego donde debería ejercer de bombero, es el sujeto que desprecia a los argentinos que no lo votaron, millones, quien juega con el botón del Armagedón, mientras el pueblo profundo sufre lo indecible. Aquí estamos parados, señora Fernández, así nos entregó la dirigencia que la tuvo como protagonista destacadisima. No nos alcanzan las horas del día para arrepentirnos de haberles tenido tanta paciencia.
*Periodista. Secretario de Finanzas del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTAA)