Iván Alberto Delellis, es un trabajador que vivía de la venta ambulante, pero actualmente está impedido para trabajar. El 11 de junio sufrió un accidente vial en la esquina de Italia y La Rioja, de la ciudad de Villa María. Circulaba en bicicleta y fue chocado, y arrastrado, por un Peugeot 208 manejado por una funcionaria.
Según las pericias médicas Iván, luego del accidente, quedó con un 15 % de discapacidad. Actualmente no puede hacer ninguna tarea laboral y diariamente tiene que concurrir al Hospital Pasteur para curaciones pues ha perdido varias capas de piel en diferentes parte de sus extremidades inferiores. Su abogado ya ha realizado las presentaciones correspondientes, ante la compañía de seguro, ante la justicia penal y demás. El contacto con la mujer, funcionaria que lo chocó con su auto, sólo se ha dado a partir de su abogada. La funcionaria nunca se acercó a Iván, que estuvo 20 días internado (donde contrajo neumonía).
Hay días, la mayoría de los mismos, en que Iván no tiene dinero para pagar el trasporte hasta el lugar de curación. Solicita que lo ayuden pues no tiene de donde obtener recursos. Su situación económica es tan terrible que está a punto de perder el lugar donde vive pues en cualquier momento lo desalojan por falta de pago. Es claro que la situación se Iván es dolorosa por donde se la mire, pero no alcanza para que la funcionaria que lo chocó no lo deje abandonado en medio de la burocracia de los reclamos judiciales y ante el seguro.
La pregunta que surge es si contratar un seguro nos libera de la empatía que debemos tener con los otros seres humanos. ¿Acaso el contrato de un seguro es una extirpación de la consciencia? ¿A la persona que lo chocó no le queda resto de sensibilidad para acercarse ayudar a alguien, como Iván, que está sufriendo dolor físico y graves limitaciones económicas?
Desde la CTA Autónoma Regional Villa María nos solidarizamos con la situación de este trabajador, llama a ayudarlo y denuncia la insensibilidad de esta funcionaria.