

En la agrupación, Tormo cantaba a dúo junto a Diego Canales en espacios como El fogón de los arrieros, el primer programa radial de música folclórica de llegada nacional.
En 1950 grabó El rancho ‘e la Cambicha, un rasguido doble de Mario Millán Medina, que se erigió en la primera canción folclórica de éxito masivo en la historia musical de la Argentina, con cinco millones de unidades venidas. A partir de ahí, la compañía RCA Victor inició el mito de que Tormo fue el único artista argentino que vendió más discos que Gardel.
En 1955 fue prohibido por la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora. Si bien no era peronista, su música representaba muchos de sus ideales.
En 1983, el advenimiento del proceso democrático de la mano del gobierno de Raúl Alfonsín le permitió retomar su carrera, se reivindicó su obra y se realizaron diversos homenajes en vida. Una calle lleva su nombre en Mendoza y otra generación de músicos se acercó a su figura.
Antonio Tormo nunca dejó de cantar: lo hizo en el extranjero y varios puntos del país, pero sin repercusión en los medios. Sin embargo, participó en 1976 de la película El canto cuenta su historia, de Fernando Ayala y Héctor Olivera, una excusa para mostrar a las máximas estrellas del folclore y el tango.
El 15 de noviembre de 2003, Antonio dejó de cantar en vivo, pero su arte resuena hasta la actualidad.
El reconocido Daniel Melingo lo homenajeó con su bella y pegadiza versión de La canción del linyera, que grabó en 2014 en su disco Linyera y en la que canta: “Linyera soy / Corro el mundo y no sé a dónde voy / Linyera soy / Lo que gano lo gasto o lo doy / No se llora / Ni en la vida deseo triunfar”.
El cantor cuyano falleció en 15 de noviembre del 2003, a los 90 años, y dejó una huella imborrable en la cultura argentina y un enorme legado para las nuevas generaciones.
Fuente: www.losandes.com.ar