Osvaldo Jorge Bayer nació en Santa Fe el 18 de febrero de 1927 y murió en Buenos Aires el 24 de diciembre de 2018. Historiador, escritor, periodista, filósofo, pensador, intelectual, profesor, sindicalista, gremialista, militante político y activista por los derechos humanos. Vivió en Buenos Aires, pero también tuvo domicilio en Berlín, donde se exilió durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1983).
“Anarquista y pacifista a ultranza”, según se definía a sí mismo. Trabajó en los diarios Noticias Gráficas, en Página 12, en el Esquel, de la ciudad homónima de la Patagonia, y en Clarín, donde fue secretario de redacción.
En 1958, fundó La Chispa, al que él mismo denominó como “el primer periódico independiente de la Patagonia”. Un año después, fue acusado de difundir información estratégica en un punto fronterizo, y fue obligado por la Gendarmería, a punta de pistola, a abandonar Esquel.
En 1959, presionado por las patrullas de la policía urbana de Esquel y con cuatro hijos, necesitaba un trabajo estable por lo que volvió a Buenos Aires. Un excolega de Noticias gráficas le ofreció un trabajo en Clarín. Bayer trabajaría en ese diario durante los siguientes quince años: fue secretario de redacción y realizó la primera huelga en la historia de la redacción del diario. En aquellos años, trabajando entre doce y catorce horas al día, compuso la mayor parte de las páginas del periódico anarquista La protesta.
Luego, de 1959 a 1962, fue Secretario General del Sindicato de Prensa.
Durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, Bayer fue censurado, amenazado y perseguido debido a sus obras, sobre todo por su libro Los vengadores de la Patagonia trágica, por la Triple A. Esto motivó su exilio en Berlín Oeste desde 1975, hasta la caída de la posterior dictadura militar en 1983. Sin empleo durante un tiempo, Bayer encontró finalmente un nuevo espacio en Página/12, fundado en 1987 por su amigo Osvaldo Soriano, escritor y periodista que también había huido a Alemania durante la última dictadura cívico-militar argentina. Con un lugar estable durante los siguientes 25 años en Página/12, recuperó su lugar entre los más importantes intelectuales públicos argentinos del siglo XX. Allí escribió las muy recordadas contratapas, siempre con la misma impronta de lucha a favor de las causas populares, de los trabajadores y las trabajadoras.
Su principal investigación fue sobre los hechos acontecidos en Santa Cruz entre 1920 y 1921, conocidos como La Patagonia Rebelde, cuando 1500 obreros y líderes sindicales fueron reprimidos y fusilados. Los obreros estaban realizando una huelga contra los estancieros y terratenientes locales. Toda la investigación, que le llevó 10 años, resulta en un libro de cuatro tomos al que tituló Los vengadores de la Patagonia trágica. Libro que luego dio origen a la película La Patagonia rebelde, de la que fue uno de los guionistas junto a Héctor Olivera y Fernando Ayala, y dirigida por Héctor Olivera. En 1974 la película ganó el Oso de Plata en la Berlinale. El 12 de octubre de ese mismo año, fue prohibida durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón y al poco tiempo la mayoría de los actores y realizadores se debieron exiliar. Bayer se fue a Alemania. En Argentina, la película pudo volver a exhibirse con la vuelta de la democracia en 1984.
En 2008, escribió el guion y libro cinematográfico del filme Awka Liwen junto a Mariano Aiello y Kristina Hille. El largometraje es la historia de la pugna por la distribución de la riqueza en Argentina, a partir del despojo de las tierras y el ganado cimarrón a los pueblos originarios y al gaucho. El film fue declarado de Interés nacional por la Presidencia de la Nación Argentina. El estreno de la película se realizó en los tradicionales cines Gaumont de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al que acudieron aproximadamente 3000 personas (dos cuadras de cola en las calles). El documental obtuvo el 1º premio en la categoría oficial argentina en el 1º Festival Internacional de Cine Político (FICIP), el 1º Premio en la Categoría Documental Internacional en el 6º Festival de Video de Imperia (Italia).
En Ángel, la diva y yo (1999), Bayer participó como actor en un papel de escritor; en el cortometraje Importar la Revolución (2007) hizo la voz en off.
Como guionista, se pueden mencionar las películas Fútbol argentino (1990) y Sin querer (1996); y La amiga (1989), como colaborador en el guion.
Además, escribió textos para los films Cuarentena (1983); Juan, como si nada hubiera sucedido (1987); Jaime de Nevares, último viaje (1995), Botín de guerra (2000) y Abuelas (2020). Y también el argumento de La maffia (1972).
Su participación en el cine lo tuvo también como entrevistado en numerosas películas, entre ellas, Soriano (1998), P4R+ Operación Walsh (1999), Harto The Borges (2000), Los cuentos del timonel (2001), Cortázar: apuntes para un documental (2002), Mate Cosido, el bandolero fantasma (2003), La palabra empeñada (2010), Incayal, la negación de nuestra identidad (2012), Osvaldo Bayer, “La livertá” (2014), S.C. Recortes de prensa (2014), A vuelo de pajarito (2014), El sombrero de Greca (en producción).
Estuvo permanente y constantemente involucrado y comprometido en la lucha por las reivindicaciones de los pueblos originarios y el desenmascaramiento de figuras históricas consideradas por él como genocidas. En 1963 dio una charla en la biblioteca popular de Rauch, una ciudad de la provincia de Buenos Aires. En aquella ocasión, sugirió a los pobladores que se impulsara un plebiscito para cambiar el nombre de Federico Rauch por el de Arbolito, el apodo del ranquel Nicasio Maciel, quien le dio muerte al coronel prusiano.
La propuesta no tuvo aceptación, y al volver a Buenos Aires, valiéndose del estado de sitio declarado en ese momento, fue arrestado por el general Juan Enrique Rauch, ministro del Interior de la dictadura, y bisnieto de Federico Rauch. Por este motivo lo encarcelaron en la cárcel de mujeres de la calle Riobamba a modo de castigo por 62 días. Asimismo, reclama con el grupo indigenista “Rebelde amanecer” el traslado del monumento al general Julio Argentino Roca, ubicado en el centro de Buenos Aires, en Avenida Presidente Julio Argentino Roca y Perú, petición que fue aprobada, mas no fue convertida en ley por la Legislatura porteña. En su lugar, Bayer pretendía que se levante un monumento a la mujer originaria, proyecto para el cual se recibieron llaves en la sede de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
En 1984, se le otorgó el Premio Konex – Diploma al Mérito en la disciplina Testimonial referidas a las Letras de Argentina, otorgado por la Fundación Konex.
El 20 de abril de 2003, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires le otorga el grado de Doctor honoris causa por su trayectoria en el campo de los derechos humanos, la literatura y el periodismo. Parte del discurso de aceptación del premio fue el siguiente:
“Hace 27 años empezaba esta dictadura que hizo desaparecer a tantos queridos amigos y que a uno lo obligó a irse del país. Yo no voy a perdonar nunca a la dictadura por tener que irme por escribir La Patagonia rebelde. Con un cambio absoluto y total también para mis hijos y mi mujer. Pero esto no es nada comparado con aquellos que perdieron la vida o sus hijos. Ninguna persona con un mínimo de sentimiento humanitario puede soportar una cosa así (…). Recibir este premio que uno nunca soñó. Cuando yo tuve que irme, el brigadier de aviación que estaba en Ezeiza me dijo: “Usted jamás va a volver a pisar tierra de la Patria.” Y hoy no sólo piso tierra de la Patria, sino que me dan un premio”.
En 2007, el Concejo Deliberante de Rojas, provincia de Buenos Aires, renombró “Pueblos Originarios” a la ex-calle Julio Argentino Roca, a raíz del reclamo de un grupo de alumnos de las escuelas locales que se basaron en sus investigaciones, en sus estudios y en su prédica. Reclamos de este tenor, existen proponiendo el cambio de nombre de calles Roca en distintas y diversas ciudades y pueblos de Argentina.
En 2007, fue distinguido en la Feria del Libro de Buenos Aires.
Recibió además el título de Doctor honoris causa por las universidades nacionales del Comahue (1999), de San Luis (2006), del Sur (2007), de Córdoba (2009), de Quilmes (2009), y de San Juan (2011).
El 7 de julio de 2004 fue declarado Huésped de Honor por la Universidad Nacional del Litoral, en cuya conferencia de prensa declaró:
“Me da un poco de vergüenza decir que mi primer libro fue prohibido por Lastiri. Si hubiese sido prohibido por otro presidente de más categoría, uno se pondría más contento. Al segundo libro lo prohibió Isabel Perón, y ya a los demás los quemaron los militares. Quemar libros es como abusar de los niños: es una cobardía, porque no se pueden defender.”
Fiel a su ideología, el historiador apoyó y defendió luchas obreras como en el caso de la entonces Zanon, actual Fábrica Sin Patrones (FaSinPat), o Madygraf. Ambas empresas lograron transformarse en cooperativas gracias a la incesante lucha de los trabajadores y trabajadoras.
Bayer, periodista crítico y referente de las organizaciones de derechos humanos, tuvo una estrecha relación con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, impulsando la lucha contra la impunidad de los genocidas. Además, y en la misma línea, formó parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA) como profesor titular de la Cátedra Libre de Derechos Humanos en la Facultad de Filosofía y Letras.
Bayer murió el 24 de diciembre de 2018, a los 91 años.
(N.G. y J.O.)
Fuente: Pensamiento Discepoleano