Centenario de las huelgas patagónicas

Por Jesús Chirino*

Cuando se están cumpliendo cien años de la segunda gran huelga de 1921, ocurrida en Santa Cruz, se realizan importantes actos que recuerdan aquellos crueles sucesos, entre los cuales se encuentra el fusilamiento, por parte del Ejército Argentino, de 1.500 peones huelguistas que pedían por derechos básicos durante los sucesos conocidos como la “Patagonia Rebelde”.

La construcción de memoria va mucho más allá de hacer mención al centenario o revisitar esos acontecimientos, también pasa por relacionarlos con el presente.

Memoria con multiplicidad de voces

Bien al sur del país, en Río Gallegos, el domingo 5 de diciembre la Comisión por la Memoria de las Huelgas de 1920/1921 realizó un encuentro por los cien años de los fusilamientos obreros en Santa Cruz durante lo que se conoce como la “Patagonia Rebelde”. Este evento estuvo enmarcado en un programa de conmemoración que es amplio y llega hasta el día 11. El encuentro se desarrolló alejado de las pompas oficiales donde, sin acartonamiento, se pretende reflexionar acerca del sentido de la fecha y darle voz a organizaciones gremiales, partidarias, pueblos originarios, activistas y artistas que protagonizan las luchas actuales. También se rescató el rol que jugaron personas comprometidas como Osvaldo Bayer, quien tanto trabajó para la construcción colectiva de la memoria.

La referida Comisión viene trabajando desde hace más de dos años para la realización de este encuentro, pero también otras instituciones recordaron el centenario de las protestas realizadas por trabajadores rurales, en el territorio nacional de Santa Cruz, entre 1920 y 1922.

En enero de 1921, el Presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, envió tropas del Ejército bajo el mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la expresa orden de “normalizar” la situación producida a partir de los recortes de derechos realizados por la patronal, el reclamo de los trabajadores rurales y la actuación de grupos paramilitares como  la Liga Patriótica. Al principio se logra un acuerdo, pero luego la actitud patronal hace que resurja el conflicto y los trabajadores reaccionen con una huelga general. El Ejército, decidido a controlar la situación mediante cualquier medio, terminó fusilando a 1.500 obreros. Si bien el ejercicio del poder de una manera tan cruel quitó, de la mayoría, el ánimo de protesta, no pudo controlar el rechazo que, a comienzos de 1922, las trabajadoras sexuales les realizaron a los militares. Las mujeres que trabajaban en la casa de tolerancia La Catalana del Puerto de San Julián se negaron a prestar sus servicios a los militares que integraban las tropas asesinas de los peones rurales durante las huelgas.

Sangriento antecedente de la represión de los poderosos

La particularidad del programa de eventos que realizó la Comisión por la Memoria… es que no descontextualiza aquellos fusilamientos y tampoco los desconecta del presente. Es claro que actualmente no se ven esas masacres, pero también es innegable que los trabajadores y trabajadoras siguen demandando derechos esenciales y continúa el problema de los latifundios.

Frente a la operatoria del olvido o la conversión de la historia como una ristra de anécdotas aisladas, debe operar la memoria contextualizando los acontecimientos para ubicarlos dentro de los procesos históricos en los cuales se producen. Así como las huelgas patagónicas de entonces son un hito en la historia de las luchas de los trabajadores organizados, esos fusilamientos también son parte de la sangrienta historia de las estrategias de los poderosos para imponer su voluntad.

Pedían un paquete de velas por mes

El conflicto se produjo en el marco de una crisis que llevó a la baja del precio de la lana de oveja luego de la finalización de la Primera Guerra Mundial. La situación afectó a los ganaderos del sur, exportadores de lana y a los comerciantes. Los patrones de estancias decidieron cargar sobre sus peones el mayor peso de la crisis. A pesar de que los mismos ya cobraban miseria y solo tenían como día de descanso el domingo, se les aplicó un fuerte recorte. Los patrones contaban con el auxilio de la fuerza policial que cometía todo tipo de arbitrariedades en favor de los poderosos.

La Federación Obrera Regional Argentina (FORA), expresión sindical de los anarquistas, organizó la huelga. Para tener idea de la situación puede recordarse que en la protesta de septiembre de 1920, entre otras demandas, los obreros pedían que en recintos de 16 metros cuadrados no durmieran más de tres hombres y que se entregara, mensualmente, un paquete de velas a cada obrero.

Trabajar para la memoria

La situación tuvo el desenlace tremendo de los fusilamientos y la construcción del olvido junto a una versión falseada por parte de la historia oficial. Eso fue así hasta que se produjo el trabajo de Osvaldo Bayer, quien investigó para la construcción de una historia general y no oficial de los hechos. Este respetado historiador recuperó testimonios e incorporó la historia a la cual le sumó evidencias documentales.

En su producción historiográfica también ofrece interpretaciones de los acontecimientos que desmontan las surgidas de la estigmatización que siempre suele caer sobre quienes demandan por sus derechos. Pero la tarea de Bayer por la memoria no terminó allí pues también se ocupó de la difusión de aquellos acontecimientos que habían quedado en el olvido.

Construir memoria no solo pasa por desarmar los mecanismos del olvido, sino también por reflexionar acerca de las relaciones de poder que se expresaron en los acontecimientos que se recuerdan y, a la vez, qué relaciones pueden establecerse con el presente.

*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Delegado Normalizador de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar