Limpiavidrios y trapitos: La segregación social al palo

La CTA Autónoma Córdoba condenó la “consagración de la cultura del descarte perpetrada por la Legislatura mediante una ley tendiente a satisfacer las demandas de ‘la gente de bien’, para prohibir a los cuidacoches y limpiavidrios que pululan por las calles empujados por la marginación y exclusión social provocadas por el ‘Cordobesismo’ que gobierna la provincia desde julio de 1999”.

El comunicado sostiene que “la normativa, que se contempla dentro de la reforma al Código de Convivencia Ciudadana -ex Código de Faltas-, entrará en vigencia en los próximos días y obliga a los municipios a actualizar sus ordenanzas lo que le permitirá a la Policía, incluso, perseguir y desalojar también a los trabajadores de la vía pública que se ganan una moneda vendiendo churros, tortas fritas, tortillas a la parrilla y otras menudencias por el estilo, como se ha denunciado en Río Cuarto”.

“En lugar de diálogo e inclusión social, el poder opta por criminalizar la pobreza. Un traje echo a medida para estigmatizar a los perdedores del sistema. Al contemplar los números de la desocupación a nivel nacional, una vez más, como en los últimos cincuenta años, se observa que el universo que más sufre la desocupación son las pibas y los pibes menores de 30 años”, subraya.

Para la Central, “los gobiernos como el de la provincia de Córdoba necesitan mantener el control del espacio público. Esa manipulación incluye la necesidad de que no aparezcan en escena lo que considera sectores ‘indeseables’,  producto de la miseria que ellos mismos generan con sus políticas de ajuste y desigualdad social”.

“Los condenados de la tierra saqueada por unos pocos, ahora también son perseguidos por estar allí, a la vista de todos, marcando la impunidad de los delincuentes de guante blanco que concentraron y extranjerizaron la riqueza en los últimos años de una manera brutal”, subraya la nota.

A renglón seguido apunta: “A la vez que denunciamos y repudiamos el renovado ataque a los más vulnerables, afirmamos que la persecución a los trapitos y limpiavidrios es también la confesión de la cobardía de la casta política servil al poder económico, que demuestra su desprecio con los excluidos de siempre”.

“Aunque sea más consecuencia que causa, el tema de los trapitos y limpiavidrios parece simplificar la explicación del presente plagado de padecimientos para las grandes mayorías. Se trata de castigar al de abajo, no mirar ni querer saber quiénes son los que están arriba del poder hegemónico como verdaderos responsables de la socialización del dolor y la crueldad”, remata la declaración de la CTA-A Córdoba.