El Centro de Propietarios de Villa María apoyando el Golpe de Estado del 30

Por Jesús Chirino*

El 6 de septiembre de 1930, el sistema político argentino fue golpeado con la fuerza de las armas que desarticularon el sistema institucional construido a partir del voto popular. Desde tiempo antes, sectores sociales que veían afectados sus intereses, habían iniciado una campaña de desprestigio de las autoridades gubernamentales.

Aquel día se concretó lo que venía gestándose, el derrocamiento del Gobierno nacional presidido por el radical Hipólito Yrigoyen. Así, a lo largo del país, fueron depuestas las autoridades surgidas del proceso democrático.

El secuestro de “la Patria”

Aquellos hechos iniciaron la intervención de un aspecto patológico que, por largas décadas, intervino en la dinámica del sistema político del país. Claro que el uso de las Fuerzas Armadas ejerciendo o controlando el poder político, en favor de los sectores de mayor poder económico, no fue una exclusividad argentina, sino una práctica extendida en el campo internacional.

La posibilidad de que los golpes de estados tuvieran lugar, no solo obedeció al uso de las armas, sino también al establecimiento de una patología en el sistema político que,  por una parte, practicaba la exacerbación de la crítica a las posibles limitaciones o errores de los gobiernos civiles, mientras que por otra trabajaba en la construcción de una visión que adjudicaba a un sector social el rol de “reserva moral” del país. Es decir, un doble juego mediante el cual se deslegitimaba las mayorías a la vez que se presentaba una minoría como la única capaz de “salvar la Patria”.

Incluso se avanzaba hasta construir la idea de que la “Patria” era propiedad de quienes pensaban de una manera determinada, lo que llevaba a pensar como enemigos a quienes cultivaban ideas diferentes. Bajo esas dinámicas creció el apoyo al derrocamiento del gobierno y a la salida militar para restablecer “el orden”, “los valores”, etcétera, argumentaciones que se repetirían luego de cada golpe, incluso en el de 1976.

Golpistas desde Córdoba

En Villa María existieron sectores que apoyaron el derrocamiento de las autoridades municipales en 1930. Un registro de los acontecimientos de la jornada del golpe de Estado en la ciudad, está en el diario El País, de la ciudad de Córdoba. En la edición del 8 de septiembre de ese año, pueden leerse las notas que la corresponsalía local escribió el día anterior.

Uno de los centros locales del poder político, más allá del municipio, era la Jefatura Política. Ejercía ese cargo un delegado del gobernador provincial que tenía bajo su mando la policía local. El referido medio de prensa señala que: “El jefe del distrito militar número 45, Mayor Martínez Toledo, juntamente con el capitán Montes, los 20 soldados y tres suboficiales llegados de Córdoba, tomaron la Jefatura Política del Departamento”. Las tropas primero llegaron a la sede del Distrito Militar, a las 19.30, de allí “se dirigieron a la Jefatura Política, seguidas por todo el pueblo en manifestación, que ovacionaba al Ejército y a la República.  El jefe político Sr. Arregui abandonó la casa por la caballeriza, lo que no pasó inadvertido para el numeroso público estacionado frente a la Jefatura, que le hizo objeto de una estruendosa silbatina”. En otra nota del mismo medio de prensa se señala que Arregui intentó resistir, pero fue disuadido por la presencia de los efectivos del Ejército.

Es claro que la corresponsalía de El País se sentía cómoda con el golpe. El 11 de septiembre publicó otra nota en el mismo diario señalando que “El pueblo de Tercero Abajo está pasando por un momento jubiloso, con la deposición del jefe político, secretario, comisario general y valuador de Rentas”. En esta crónica se escribió acerca de la algarabía que invadió a los sectores conservadores de la vecina Villa Nueva.

Tirando papelitos desde el cielo

En la nota referida al golpe en Villa María, se dice que “dos horas antes de que el mayor Martínez Toledo se hiciera cargo de la Jefatura -Política-, se evadieron del local de la misma algunos presos cuya fuga ostensiblemente permitida por el jefe político Arregui”. También se refiere que “el pueblo” pedía “las renuncias del intendente municipal Dr. Ernesto Díaz; presidente del Concejo Deliberante, D. Porfirio Seppey; director del Hospital Dr. Horacio Quiroga”. En tanto, se menciona que el Centro de Propietarios de la ciudad de Villa María no solo adhirió al gobierno de facto,  sino que le dirigió un telegrama “al presidente de la Junta de Gobierno, general Uriburu”.

El texto de la comunicación al golpista decía “El patriotismo del pueblo y del Ejército Argentino ha sabido una vez más salvar al país. Cabe a Vd. el honor de ser el jefe de esta nueva jornada de gloria argentina. La capacidad y el patriotismo de esa Honorable  Junta sabrá encontrar la eficaz solución a los graves problemas a resolver”. Luego manifestaron la “más entusiasta adhesión” y formularon “el más sincero voto porque Dios ilumine al nuevo gobierno”.

Mientras los conservadores apoyaban el golpe de Estado, culpando al sabattinismo de todos los males, desde Córdoba voló un avión que llegó a Villa María para tirar, desde el aire, papeles en los que podía leerse el bando del general golpista José Félix Uriburu.

*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar