El futuro es ahora

Por Juan Carlos Giuliani*

La lucha histórica de la clase trabajadora por su autonomía; el surgimiento de la CTA a una década de recuperada la democracia en nuestro país dando cuenta de la reconfiguración del movimiento popular; la degradación creciente de la burocracia adicta al sindicalismo empresarial; la aparición de organizaciones de nuevo tipo; la fuerza arrolladora con la que jóvenes y mujeres avanzan para romper el molde de lo establecido; y los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación han demolido el Modelo del Unicato y abierto de par en par las puertas del insoslayable debate sobre la Libertad y la Democracia Sindical.

Este recién inaugurado 2022, tras el Congreso Nacional Extraordinario de fines del año pasado y con la elección de renovación de autoridades a la vista, es un momento oportuno para que la CTA Autónoma retome -de manera integral- la iniciativa de darle rango legal a las decisiones de la Corte -como la que en 2008 admitió la Libertad de Agremiación y en 2013 puso fin al Monopolio de las Asociaciones Sindicales con Personería Gremial al declarar la inconstitucionalidad del Inciso A de la Ley de Asociaciones Sindicales- definiendo que ya no es necesario que el gobierno de turno, a través de sus funcionarios en el Ministerio de Trabajo de la Nación, termine decidiendo –la mayor parte de las veces arbitrariamente- qué sindicatos son acreedores a obtener la Personería Gremial y cuáles no, según el mayor o menor nivel de subordinación o confrontación que mantengan con los que mandan.

Durante su mandato como Diputado Nacional de la CTA, Víctor De Gennaro, alentó, a través de la construcción de legislación popular, la discusión -a lo largo y ancho del país- del Anteproyecto de Ley de Organización de los Trabajadores y Trabajadoras Sindicalizados. Un motor en marcha para cuestionar a fondo el Unicato Sindical y el instituto de la Personería Gremial. Se trata de discutir y movilizar en los lugares de trabajo y en la calle la perspectiva de que los trabajadores nos demos nuestras propias formas de organización sin necesidad de tutela estatal ni de ninguna otra naturaleza. En esta etapa, ese proceso de toma de conciencia y elaboración colectiva tiene que alimentar el debate parlamentario de un proyecto que pretende cambiar de raíz el núcleo de un sistema que mantiene a los trabajadores como rehenes de los aparatos.

Y a los que cacarean que cuestionar el Unicato abre las puertas a la diáspora sindical y, por ende, al debilitamiento del movimiento obrero frente a las patronales, sólo basta decir que en la década del ’90 y salvo la resistencia inclaudicable de la CTA y el MTA, la CGT se entregó de pies y manos a las políticas del menemismo que devastaron el Patrimonio Nacional.

La iniciativa legislativa presentada en su momento por al actual concejal de Lanús estuvo fuertemente respaldada desde la Central y apropiada mayoritariamente por los jóvenes y las mujeres que son las víctimas preferidas de la precarización laboral. Es la juventud la protagonista de la mayoría de los conflictos políticos, sindicales, sociales, ambientales y culturales registrados durante los últimos años y los hacedores de las nuevas organizaciones que se multiplican por doquier como anticuerpos frente al autoritarismo de los que pretenden mantener a toda costa la hegemonía sindical.

En su Carta a la Juventud fechada en Madrid el 20 de octubre de 1965, el General Perón afirma: “No intentamos de ninguna manera sustituir un hombre por el otro; si no un sistema por otro sistema. No buscamos el triunfo de un hombre o de otro sino el triunfo de una clase mayoritaria, y que conforma el pueblo argentino: la clase trabajadora. Y porque buscamos el poder, para esa clase mayoritaria es que debemos prevenirnos contra el posible “espíritu revolucionario” de la burguesía, para la burguesía la toma de poder significa el fin de su revolución. Para el proletariado “La clase trabajadora toda del país” la toma del poder es el principio de esta revolución que anhelamos, para el cambio total de las viejas y caducas estructuras demoliberales. Los grandes problemas no deben resolverse individualmente, por ello la conducción debe ser colectiva “con responsabilidad individual” se cometen menos errores. Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que es imposible la coexistencia entre las clases oprimidas y opresoras”.

Los jóvenes viven un tiempo de hacer que les marca con toda claridad que el futuro es ahora. Aunque el poder los bombardee con la propaganda consumista por un lado, los modelos de éxito individualista por el otro y la represión como forma de criminalizar la protesta. Que más de un millón y medio de pibes y pibas no estudie ni trabaje no es para solazarse sino para redoblar los esfuerzos militantes en abrir los cauces de participación para que nuestros hijos y nietos tengan un horizonte diferente, donde impere la Justicia Social.

Ocho años más tarde de la Carta de Perón a la Juventud, en su Mensaje a la Asamblea Legislativa del 25 de mayo de 1973 Héctor J. Cámpora decía: “Y en los momentos decisivos, una juventud maravillosa supo responder a la violencia con la violencia y oponerse, con la decisión y el coraje de las más vibrantes epopeyas nacionales, a la pasión ciega y enfermiza de una oligarquía delirante. Si no hubiera sido por ella, tal vez la agonía del régimen, se habría prolongado, y con él, la desintegración de nuestro acervo y el infortunio de los humildes. Por eso, la sangre que fue derramada, los agravios que se hicieron a la carne y al espíritu, el escarnio de que fueron objeto los justos, no serán negociados. Todos fuimos solidarios en la lucha contra el régimen y la seguiremos siendo en la cotidiana acción gubernativa”.

Hartas de que les sigan hipotecando el futuro en su nombre, las nuevas generaciones están dispuestas a dar pelea por el cambio social en primera persona. Lo demuestran diariamente en todos los frentes y la posibilidad de debatir una nueva ley en reemplazo de la Ley de Asociaciones Sindicales, es otra oportunidad de crecer en los niveles de participación, organización y pertenencia a la clase.

Esa juventud maravillosa, tantas veces ensalzada y otras tantas denostada y masacrada que hoy es depositaria de la misión de tomar como suya esta propuesta vinculada con la Libertad y Democracia Sindical, es la que pone el cuerpo todos los días hasta en los puntos más remotos de la geografía nacional para enfrentar el Modelo Extractivista-Dependiente que saquea los bienes comunes y el agua de nuestro territorio para el cultivo de soja que se exporta con un alto componente de evasión impositiva por los puertos privados a la vera del río Paraná.

*Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Congresal Nacional de la CTA-A en representación de la provincia de Córdoba