

El dato es aún peor si se considera el crecimiento vegetativo de la población (aproximadamente 1% anual). La relación entre el empleo formal en el sector privado y la población total está en los valores más bajos de la última década.

La destrucción de empleo formal sigue siendo liderada por la industria (61.839 trabajadores menos en el año) y empieza a ser fuerte en el comercio (30.813 trabajadores menos) y la construcción (caída de 18.777 trabajadores).
El empleo solo crece en los sectores primarios (agricultura, pesca, minería), pero su peso en el total es marginal. Entre los tres suman 11.910 trabajadores más que un año atrás.
El empleo en la industria está en caída libre y acumula un retroceso del 10% desde noviembre de 2015 (125.311 trabajadores menos). Peor aún, a lo largo del 2018 el ritmo de destrucción de empleo se profundizó y mucho.

El salario real siguió deteriorándose en noviembre. La caída interanual fue del 13% para los trabajadores registrados del sector privado y del 13,9% para los del sector público. Los retrocesos de doble dígito ya llevan tres meses consecutivos.
