El Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, afirmó este martes que los jubilados de la Argentina “se están muriendo de hambre” y explicó que esto ocurre porque “el superávit fiscal se viene pagando con la vida” de quienes integran la clase pasiva.
“Por séptimo año consecutivo los haberes perdieron poder adquisitivo con tres administraciones distintas”, señaló Semino en declaraciones a Radio Splendid.
El funcionario de la Defensoría de la Tercera Edad se mostró partidario de una modificación del actual Sistema Previsional, pero aclaró que “una reforma no quiere decir mantener este estado regresivo en materia de haberes jubilatorios”.
“Lo real es que se están muriendo de hambre los jubilados” con los actuales niveles de sus haberes y además la situación se agrava porque “no se les están dando los medicamentos con los descuentos necesarios”.
Sostuvo asimismo que “esta es la ley de hierro en La Argentina, hacer el ajuste de la economía a través de la Seguridad Social” y enfatizó que esta “ha sido una práctica que se va profundizando a través de los años”.
“El enojo (de la gente) tiene que ver con esta situación de no tocar este estado de cosas porque el superávit fiscal se viene pagando con la vida de los jubilados”, puntualizó.
Para Semino, “se ha llegado a un punto donde ya no es un ajuste de las cuentas públicas, sino vidas que se pierden”.
Semino denunció la falta de equidad en el Sistema Previsional Argentino. “De los siete millones de jubilados y pensionados, cinco millones cobran lo mismo, como si hubieran tenido la misma historia laboral”, afirmó. Además, alertó sobre la desconexión entre los haberes y el costo de vida: “Mientras la canasta básica de un jubilado en octubre era de $912.000, la mayoría cobra apenas $350.000”.
“En 2023, los precios de los medicamentos aumentaron un 300%, mientras que las jubilaciones con bono solo se ajustaron un 140%”, detalló. En 2024, la situación empeoró, con aumentos del 200% en remedios esenciales. “Muchos jubilados han tenido que interrumpir sus tratamientos porque no pueden costearlos”, lamentó.
Los recortes en PAMI y la reducción de descuentos en medicamentos han agravado aún más la crisis. “Hubo dos etapas de quitas de beneficios, una en agosto de 2023 y otra en diciembre, dejando a miles de jubilados sin acceso a medicación”, sostuvo Semino. Además, denunció la burocracia en la aprobación de tratamientos: “Miles de expedientes siguen sin resolverse, obligando a los jubilados a recurrir a amparos judiciales”.
El Defensor de la Tercera Edad criticó el mecanismo de ajuste de haberes, señalando que los bonos otorgados son arbitrarios y no se actualizan. “Desde hace 11 meses, el Bono se mantiene congelado en $70.000, perdiendo valor mes a mes”, explicó. También advirtió que los aumentos por inflación no compensan la pérdida del poder adquisitivo: “Los jubilados de la Mínima solo recibieron un 1.9% real de aumento en febrero”.
Para Semino, el panorama es desolador. “Si el Gobierno busca inflación cero sin corregir las jubilaciones, significa condenar a los adultos mayores a una crisis permanente”, afirmó. Además, criticó la falta de voluntad política para abordar una reforma estructural del Sistema Previsional. “Mientras los jubilados sigan siendo ignorados, la crisis humanitaria seguirá profundizándose”, concluyó.
Fuente: www.splendidam990,com; www.perfil.com