Por Jesús Chirino*
La llegada del ferrocarril a la zona, se encontró con conflictos sociales existentes y generó otros. Alguna vez escribimos, en este mismo espacio, acerca de la problemática relacionada con el desmontar un sistema que hasta ese momento se hacía cargo del transporte.
Pero otros conflictos se continuaron manifestando cuando la llanura fue surcada por las locomotoras que traían el progreso, devoraban los montes y facilitaban el transporte.
Con los originarios
a materialización del tendido ferroviario que unió las ciudades de Rosario y de Córdoba, se produjo en una época en la cual se desarrollaron diferentes conflictos. Algunos de estos tenían que ver con enfrentamientos que implicaron, de manera directa, a los gobiernos establecidos. Por otro lado, existía la conflictividad entre las poblaciones originarias de esta parte del mundo y quienes se iban estableciendo en las tierras que substraían del dominio de aquellos que por siglos la habían recorrido en libertad. En relación con este último punto tenemos que, desde las primeras excursiones para estudiar el terreno por donde pasaría el ferrocarril, se solicitaban grupos de soldados para que cuidaran de los “indios” a quienes debían realizar los trabajos.
Luego de que el tren llegara a la que entonces se denominaba Estación Villa Nueva, la conflictividad con los pobladores originarios continuaba. Carlos Alberto Fernández Priotti en su historia del Ferrocarril Central Argentino, señala varios sucesos y cita, por ejemplo, la publicación que, el 15 de octubre de 1868, realizó The Standard de Buenos Aires. Allí se informó que luego de un período de tranquilidad, se habían producido “incursiones indígenas en la zona de Fraile Muerto, ostensiblemente buscando la posibilidad de abatirse sobre tropas de carretas o mulas en tránsito desde y hacia Cuyo; estas avanzadas atravesaron -según se dijo- varias veces la vía férrea entre Ballesteros y Villa Nueva, aprovechando para robar ganado y matar pobladores con total impunidad excepto en un establecimiento de propiedad de un escocés, quien armó un contingente que ahuyentó a los invasores y recobró las cabezas robadas”.
En el gobierno provincial
Otra documentación que referencia esta conflictividad, es la producida en los meses de noviembre y diciembre, de ese mismo año, disponiendo la designación del ingeniero Kunt Lindmark y ayudantes a fin de que realizaran los estudios para el ramal ferroviario entre Villa Nueva y Río Cuarto. El gobierno, a la par de fijar sueldos y viáticos, dispuso que “Por el Ministerio de Guerra se pondrá a disposición del ingeniero Lindmark una escolta de 50 hombres de caballería para garantizar la expedición de ingenieros durante el desempeño de su cometido. La medida se tomaba en función del “grado de exposición a las incursiones indígenas en la zona a relevar”.
Cuando el tendido de vías llegó a la estación frente de la localidad de Villa Nueva, es decir, la actual Villa María, se detuvieron los trabajos. La labor para el trazado ferroviario se reinició a principios del mes de agosto de 1868, luego que el gobierno argentino cumpliera con la demanda de la Compañía ferroviaria en relación con la adquisición de 15.000 acciones. Así fue informado en la asamblea de la empresa constructora desarrollada el 30 de septiembre del mismo año. El 20 de octubre Thomas Armstrong, el representante legal de la referida empresa, envió un memorando al Ministerio del Interior solicitando ampliar el plazo para la conclusión de la obra “una prórroga en el plazo fijado para la terminación de la línea a Córdoba”. A lo largo del texto se van enumerando razones que explicarían la demora de los trabajos. En relación con la estación Villa Nueva señala que el terreno se había pedido en septiembre de 1866, pero no se había obtenido hasta junio de 1867. También se dice que para 1868 esas tierras aún no estaban debidamente escrituradas.
En cuanto a la demora concreta del proceso constructivo del edificio, señala que “El trabajo de esta Estación fue suspendido por la epidemia que concluyó con la mayor parte de los maestros e hizo huir a los peones. Después vino la revolución de Luengo que impidió a los contratistas mandar la cal necesaria para continuar la obra y nos imposibilitó de reunir peones porque se los llevaron para el servicio de las armas, contra lo dispuesto en el artículo 6° del contrato. A pesar de esto, ha sido construido un gran depósito de mercancías, oficina para los empleados, y sigue la obra que en breve estará concluida”.
Cuando en la nota de Thomas Armstrong se menciona la “revolución de Luengo” está refiriéndose al cordobés Comandante Simón Luengo, al cual el jefe policial Manuel Modesto Moreno llamó “el constante revolucionario de Córdoba”. El historiador Roberto Ferrero lo menciona como un “eterno disidente del orden establecido por el liberalismo y esforzado luchador de la causa federal”. Este hombre, que vivía en las orillas de la ciudad de Córdoba, poseía cinco quintas y siempre estuvo en medio de revueltas. La que refiere Armstrong debe ser la desarrollada en 1866, tiempo en el cual se estaba construyendo la estación ferroviaria de la actual Villa María. El gobierno provincial estaba a cargo de Roque Ferreyra, más dedicado al comercio que a la política. En Córdoba existía un clima contrario a la participación de nuestro país en la guerra contra el Paraguay. El gobierno provincial estaba políticamente aislado. Luengo se subleva, el 14 de julio, y después del derrocamiento de Ferreyra y algunos otros episodios impone un nuevo mandatario. El federal Mateo Luque queda como nuevo gobernador de Córdoba y designa a Luengo como “Comandante General de Armas de la Provincia” ascendiéndolo a Coronel de Guardias Nacionales de la Provincia.
La historia acerca de los conflictos del gobierno cordobés continúa, pero basta este ejemplo para referir esta otra fuente de conflictividad que atravesaba la sociedad provincial en tiempos que el ferrocarril avanzaba en esta llanura.
*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar