Guerra Malvinas: Las comunicaciones secretas a través de La Nación con el topo Costa Méndez 3: La fecha de recuperación

Por Javier Llorens*

Capítulo 3 –Instrucciones a Costa Méndez respecto fecha recuperación, los militares “están” hechos”, destrucción de documentación, y cuidado de su prestigio

En el capítulo primero de esta serie, Guerra Malvinas: las comunicaciones secretas a través de LA NACION con el topo de la OTAN canciller Costa Méndez (1), a modo de introducción  Stripteasedelpoder.com reseñó la publicación de notas anteriores, que fueron revelando parte de la intriga secreta que dio lugar a la trágica Guerra de Malvinas de 1982. Cuyo objetivo fue instalar en ella una base de la OTAN en el Atlántico Sur, ante la expansión de la Unión Soviética en él.

Expusimos en ellas como la cúpula del Ejercito liderada por el Gral Leopoldo Galtieri, fue intoxicada por parte de EEUU de un supuesto “hands off” en Malvinas, en base la existencia de una presunta alianza estratégica con dicha potencia, por la colaboración en la “guerra sucia” en Centro América. Y lo mismo hizo el Reino Unido con la cúpula de la Armada, liderada por el Alte. Isaac Anaya, respecto que a dicha potencia solo le interesaba el petróleo, pero no su soberanía. A la par que fingía un desmantelamiento de la “Royal Navy”, que supuestamente garantizaba su inacción militar.

También revelamos un documento secreto, que acredita que fue la cancillería a cargo de Nicanor Costa Méndez, la que tempranamente a principios de enero de 1982, esbozó el inusitado plan diplomático militar “Ocupar para negociar”. Que llevó a la Junta Militar a recuperar las islas Malvinas, sin prever su defensa posterior, ante la prognosis de que el Reino Unido no reaccionaría militarmente, y en todo caso EEUU lo impediría.

Expusimos también el notable antecedente histórico que fue el despojo de Malvinas en 1832/33, mediante una operación ejecutada en tándem por el Reino Unido y EEUU. La primera que concretó esa “alianza especial” que lleva ya dos siglos. Revelamos también la actuación estelar que tuvieron en el conflicto de Malvinas Henry Kissinger y sus asociados: el general Alexander Haig, ex comandante en Jefe de la OTAN; el canciller ingles Lord Carrignton, que renunció por supuestamente no haber previsto la recuperación de las islas, y luego paso a desempeñarse como secretario de la OTAN; y de Thomas Enders, que le aseguró a Galtieri el “hands off” por parte de EEUU.

Señalamos también que la estrategia previa para tratar de instalar la base de la OTAN, consistió en llevarnos a un enfrentamiento bélico con Chile, con motivo del fallo adverso de Su Majestad Británica respecto el canal de Beagle. Lo que habría derivado en un conflicto regional y desembocado en la disolución de Argentina como nación. Siendo parte de esa estrategia de fracturación, la proliferación de los trágicos campos de concentración clandestinos que pulularon previamente durante la dictadura militar.

Tras el fracaso de esa estrategia por la intermediación papal, como una maniobra prebélica de contención, para mantener a Argentina en el campo occidental, se produjo el masivo endeudamiento externo “sucio” argentino. Mediante la “tablita” de Martínez de Hoz; el crac bancario que se precipitó a partir 1980, con cientos de entidades liquidadas por efecto de la baja de encajes de la Cuenta de Regulación Monetaria dispuesta por el BCRA; y la enorme emisión monetaria que deparó la garantía estatal de los depósitos bancarios, que se encaminó a la compra de dólares obtenidos mediante endeudamiento externo.

Finalmente develamos la posible existencia de alta traición por parte del canciller Nicanor Costa Méndez, en base a los gravísimos cargos que el Informe Rattembach (CAERCAS – Comisión Análisis y Evaluación Responsabilidades Conflicto Atlántico SUR) hizo respecto la actuación del canciller argentino.

El canciller argentino topo de la OTAN

Tras esos antecedentes, expuestos en una decena de notas previas, en el capítulo 1 de esta serie, Stripteasedelpoder.com comenzó a revelar el desempeño del canciller argentino Nicanor Costa Méndez, como topo o agente encubierto de la OTAN. Dirigido para esa tarea mediante unas alucinantes comunicaciones “opacas”, cursadas a través del diario LA NACION, el “diario de registro” de Argentina según la embajada de los EEUU, conforme los cables de Wikileaks. Utilizado como canal encubierto para prepararlo desde mediados de 1979 a esos fines de alta traición.

Al respecto señalamos los antecedentes de las técnicas literarias y psicológicas que posibilitan esas comunicaciones o mensajes elípticos u “opacos”. Que obstan a su desciframiento, hasta que aparecen las respuestas de comportamiento por parte del receptor. A los efectos de sortear tanto la inteligencia humana (Humint) preponderante durante la dictadura, como la inteligencia de señales (Sigint).

Los cuales, como el lenguaje de los sueños de Sigmund Freud, tienen un contenido manifiesto y otro latente. Empleando para ello un lenguaje alegórico o figurado, construido con parábolas y metáforas, cuyo contenido fáctico, o sea a los efectos de la acción, solo puede ser interpretado por el receptor al que está dirigido, conforme su contexto de situación.

También describimos la “aproximación” hecha a Costa Méndez, como topo dormido o por su perfil apto para ello, tras la creación en agosto de 1979 por parte de LA NACION, de la página OP-ED (Opuesta Editorial) en la cual Costa Méndez era colaborador. Medio a través del cual se sostuvo un fenómeno comunicativo, con el cual no solo se concretó la delicada tarea de aproximación, enrolamiento, y señalamiento del blanco en su traicionera misión, con instrucciones muy precisas para cumplirla, como se verá particularmente en esta nota.

Sino qué a través del mismo, sin ningún contacto personal directo, se le enseñó a leer los mensajes que se le cursaban. Cuyo contenido esencial o topic estaban en los metamensajes de índole literario enigmáticos insertos en la pagina OP-ED, firmados por Nemo y otros, que debían completarse (el coment) con el texto anexo al mismo. Empleando en muchos casos bilingüismos o multilingüismos acorde con las técnicas literarias de James Joyce.

Usando en un principio como llamadores para la comunicación, vocablos relacionados con la identidad e intimidad de Costa Méndez. Los cuales, por razones de seguridad, en semanas previas a su designación como canciller, fueron reemplazados con un filete negro o “luto” alrededor del meta mensaje seudo literario, como indicador de la existencia de este.

Pero lo más significante de todo, es qué a través de ese medio, se lo sostuvo psicológicamente para que lleve a cabo su misión, en un marco de enorme estrés durante la sangrienta dictadura militar. Imbuyéndolo en un estado de “trance” narcisístico, pero también extorsivo, referida al ejercicio de su sexualidad, condenada en esa época; y al haberlo además involucrado en el criminal negocio de las “naftas adulteradas”, que le reportaba un alto bienestar económico. Funcionando esto como la zanahoria y el palo, el chantaje y la dádiva, para obligarlo in extremis a cumplir su misión, como se verá en futuras notas.

En esa primera nota señalamos también que Costa Méndez no actuó solo, ya que su cómplice esencial, con quien mantenía una íntima y sugestiva relación desde la niñez, fue Eduardo Roca Hunter. A quien propuso como embajador ante la ONU, y quién con la excusa de una enfermedad, tardó un enorme tiempo en hacerse cargo de la misión, a total destiempo con el desarrollo de los acontecimientos relacionados con Malvinas.

Además, su secretario personal era Gustavo Figueroa Bosch, cuñado de Roca, quien completaba una célula de tres. A la que se sumó el director de Antártida y Malvinas, Carlos Blanco, firmante del memorándum secreto de principios de enero, que instaba el plan “Ocupar para Negociar”. Mostrando esto que la cancillería argentina estaba profundamente penetrada por la inteligencia anglo americana.

Al respecto, la índole y coherencia de los mensajes recibidos, y las inmediatas “respuesta de comportamiento” por parte de Costa Méndez, permiten acreditar de por sí e independientemente, tanto la siniestra existencia de ese canal encubierto, como el desempeño del ex canciller argentino como agente encubierto del enemigo anglo norteamericano.

En la segunda entrega GUERRA MALVINAS: Las comunicaciones secretas a través de La Nación con el topo Costa Méndez II –Traición en la ONU, detallamos lo que era el “El “Fatum” de Costa Méndez, o sea su principal faena de alta traición. Que consistió en ayudar al Reino Unido a que este obtuviera velozmente la resolución 502 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Con la cual el 3 de abril, al día siguiente de la recuperación de las islas, se condenó a Argentina por haberla concretado apelando al uso de la fuerza, y se instó al retiro de sus tropas de allí.

Esto fue una “sorpresa estratégica” para la extraviada Junta Militar argentina. El espíritu práctico inglés resulta elocuente para expresar la importancia decisiva de dicha resolución, conseguida con la traición del topo Costa Méndez: “El gobierno ingles tenía ahora carta blanca para tratar con la Argentina, del mismo modo que un policía tiene carta blanca para negociar con un secuestrador armado que tiene a sus rehenes en un auto robado. La situación estaba ahora en manos de los negociadores -estadounidenses- y los tiradores -británicos-.”(El hundimiento del Belgrano, Gavshon y Rice, p. 60).

A esos efectos siguiendo al pie de la letra las instrucciones cursadas a través de la página OP-ED de LA NACION, del 29 y 30 de marzo, y del 1 y 3 de abril, el canciller argentino y topo de la OTAN Costa Méndez, además de cubrir tardíamente la misión ante la ONU con su cómplice Eduardo Roca, primero hizo una presentación absurda y extemporánea ante dicho consejo, en el cual el Reino Unido cuenta con el derecho a veto. Con la que facilitó el control de los tiempos del trámite de la resolución por parte del Reino Unido.

Pero además el mismo 2 de abril viajó a Nueva York, asistido por su otro cómplice, su secretario Gustavo Figueroa, y al día siguiente además de malquistarse en una entrevista con los Países No alineados integrantes del Consejo, cuyos votos resultaban decisivos, pronunció un artero discurso ante el mismo Consejo, donde no dejó ningún falta por cometer.

Concretamente, aceptó haber amenazado con el uso de la fuerza con el comunicado de la cancillería, emitido tras las negociaciones con el Reino Unido en febrero anterior. Y alegó además que la carta de la ONU no tendría validez en relación con el conflicto de Malvinas, al haberse sancionado muy posteriormente al inició del mismo.

A ello se sumó que astutamente el Reino Unido, sabiendo que se iba a concretar en forma inminente la recuperación de las islas por parte de Argentina, al haberla propiciado a través de Costa Méndez, precavidamente había logrado una declaración previa del presidente del Consejo, el zaireño Kamanda wa Kamanda. Con la que instaba a ambos países a abstenerse del uso de la fuerza, y continuar con las negociaciones.

Con esos tres elementos, el embajador inglés Sir Anthony Parsons, que pocos días después fue nuevamente condecorado por el Reino Unido, destrozo la postura argentina, que solo obtuvo el voto a favor de Panamá. El mismo día en que a través de la página OP-ED de La Nación la inteligencia anglo estadounidense lo instruía respecto el traicionero discurso que debía pronunciar allí, y le prometía: “alguien que aguarda el fruto de un acto que lo colocará en una situación excepcional, al margen de todas las necesidades”.

Capítulo 3 –Instrucciones a Costa Méndez respecto fecha recuperación, los militares “están” hechos”, destrucción de documentación, y cuidado de su prestigio

En marzo de 1982, después de una seriada de las anticipadas Memorias de Kissinger en la página OP-ED de LA NACION, publicadas entre fines de febrero y principio de ese mes, que daban plausibilidad al errado plan diplomático militar argentino, de que se podía movilizar exitosamente la diplomacia tras un acto de fuerza, se sucedieron en dicha página una serie de mensajes elípticos u opacos destinados al topo de la OTAN el canciller Costa Méndez. Como se detallará en próximas notas, su esencia eran las siguientes:

  • El 7 de marzo de 1982, se le ordenó emitir las “tarjetas blancas” que provocaron el incidente Georgias.
  • El 10 de marzo lo felicita por el éxito de la infiltración, y anticipa que el gobierno del Gral Leopoldo Galtieri tendrá corta duración.
  • El 11 le recuerda la “partida obligatoria” del buque Bahía Buen Suceso hacia Georgias, que zarpó ese día.
  • El 13 lo instruye sobre la conveniencia de quedarse con papeles firmados por militares por las contingencias del futuro.
  • El 14, se le ordenó hacer postergar la operación “ALFA” consistente en la instalación en las Georgias de una base científica.
  • El 15 se le instruyó que se comporte como una “arpía” con respecto a las relaciones vaticanas e insiste en la corta vida del gobierno de Galtieri.
  • El 17, le advierte: “escapar de las trampas y carnadas de la devoción y la fidelidad”.
  • El 18, lo alerta: “satisfecho el tiempo de la meditación, prontamente se pasó a la acción”. El día anterior los “chatarreros” de Davidoff habían llegado a las Georgias.
  • El 21 se le indicó que colaborara con la guerra sicológica en contra la Junta Militar que llevaba adelante LA PRENSA, con las notas del español Jesús Iglesias Rouco, impulsando al gobierno a recuperar las islas, acompañado en forma concurrente con los contenidos de LA NACION y CLARIN. A la par vetaba a Santiago de Estrada como embajador en el Vaticano.
  • Y el 22 se le ordenó que “jugara brusco” exacerbando el incidente de las Georgias, precipitado por la portación de las “tarjetas blancas”, otorgadas por el topo Costa Méndez.

Ese mismo día el Foreing Office emitió un comunicado, pidiendo aclaraciones por el desembarco de los chatarreros de Davidoff en las Georgias, sin haber cumplido con la visa. Que fue respondido por la Cancillería argentina con un comunicado tortuosamente desafiante. Y tras un intercambio entre el embajador inglés Anthony Williams y el director de Antártida y Malvinas Carlos -el cómplice de Costa Méndez que había emitido las “tarjetas blancas”- a la tarde de ese día, Costa Méndez citó para las 10 horas del día siguiente al embajador inglés.

Este por su parte hizo presentación a primera hora de la mañana del día siguiente, diciendo que el rompehielos HMS Endurance viajaba rumbo a las islas Georgias para desalojar a los chatarreros. Con la cual Costa Méndez concurrió a la reunión del Comité Militar, donde afirmó que “difícilmente se presenta otra excusa como esta para reaccionar y lanzar la recuperación de Malvinas” (LA NACION, 24/6/1982, p. 14).

Así ese día, según CAERCAS, el Comité Militar integrado por la Junta Militar, la Comisión de Trabajo, y el canciller Costa Méndez, tomó la decisión de recuperar las islas, a la que se dio el nombre de Operación Azul. Medida que se efectivizó el 26 de abril, fijándose como fecha temprana y tardía entre el 1 de abril y el 3 de abril.

Tras esa tanda de mensajes encubiertos, cuyos detalles se brindarán en capítulos futuros, vinieron otros tres importantes mensajes, preparatorios de los cuatro mensajes que recibió en relación con “El Fatum” en el Consejo de Seguridad que se detalló en el capítulo anterior. Siendo ellos el motivo de este capítulo 3.

La instrucción a Costa Méndez de la fecha de la recuperación

El miércoles 24 de marzo de 1982, aniversario del Proceso, evidenciando un íntimo conocimiento de lo deliberado y decidido por el Comité Militar el día anterior, la inteligencia anglo norteamericana instruyó al topo Costa Méndez, a través de la página OP-ED de LA NACION, que la recuperación de las Malvinas no se debía concretar antes del 1 de abril.

Por una razón vital: el 31 de marzo vencía el mandato – mensual- de la entonces presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU, la embajadora estadounidense Jeane Kirkpatrick, amiga declarada de los regímenes de facto sudamericanos. E iba a ser reemplazado por el embajador del Zaire, Kamanda wa Kamanda, cooptado por la inteligencia anglo americana.

Pero aun en elcaso de que la Resolución 502 se hubiese logrado sacar adelante bajo esa presidencia norteamericana, resulta claro que esa decepción habría quitado credibilidad al ofrecimiento del secretario de Estado Alexander Haig como mediador norteamericano. Mediación que era una pata esencial para el éxito de la emboscada diplomática militar británica – estadounidense.

Había además otras importantes razones de índole externa e interna, para no obviar las secuencias previstas por los estrategos, que habían programado una escalada de posiciones en las Georgias, para posteriormente derivar obligadamente a la ocupación argentina de las islas Malvinas. Externamente, ello desaprovecharía toda una infraestructura dispuesta en las islas Georgias, para receptar esos acontecimientos.

Pero internamente, la razón era más fundamental, de índole estratégica: Los medios de comunicación no habían terminado aun de crear el clima interno necesario para degenerar el plan militar argentino, de “Ocupar para negociar”, para trastocarlo por el de “Reforzar para obligar a negociar”.

Este cambio en la orientación estratégica argentina, era esencial para el éxito de la estratagema británica estadounidense: a los efectos de que el gobierno argentino, encerrado y fortificado en Malvinas y obligado a su imposible defensa, se arrojara en los brazos del secretario de Estado Haig. Quién como única salida pacífica, requeriría el reconocimiento de la autodeterminación de los malvinenses.

Para ello en vísperas a la invasión, era necesario quitarle a la Junta Militar todo “el aire interno”, para que sintiera indispensable ir a las Malvinas en búsqueda de “oxigeno externo”. Trastocando el objetivo táctico externo original, de ocupar para agilizar la diplomacia; por el objetivo estratégico interno, de obtener un éxito externo de magnitud, que reviviera internamente a un moribundo Proceso. Cuya decrepitud era magnificada sustancialmente por la gran prensa de LA NACION y CLARIN, que hasta ese momento se había desempeñado como cómplice de la dictadura militar, ocultando sus lacras más nefastas.

En la página 8 editorial, en Cartas de lectores, un oportuno abogado  – lector, Strubia, insistía en la receta de una “conmoción para flexibilizar las partes en pugna”, en la que se basaba el absurdo plan argentino de “Ocupar para negociar”:  Autoridad del mediador “En la emergencia de esta mediación, los argentinos debemos defender la soberanía, Argentina en el Atlántico -Chile en el Pacífico…  además de amparar a la Patria, debemos proteger al Papa,no usándolo para nuestros intereses y posturas… ni con la intenciónde presionar a la conciencia católica en favor de unas propuestascalificadas por LA NACION de “irrealizables”…”

Casi pegada a esa carta, en el borde de la página 9 OP-ED, estaba nuevamente NEMO con un meta mensaje con su correspondiente filete negro o luto, revelador de la existencia del mismo. Instruyéndolo al topo Costa Méndez respecto la fecha en que debía efectuarse la invasión, en su Mínima Por qué las escobas nuevas barren bien:

“Si bien uno no es experto en barridos y fregados siempre creyó saber que “escoba nueva barre bien”… el capítulo de investigación operativa, de Levinson y Brown -dice- “Una escoba nueva que barre limpiamente, tiene una anchura de barrido igual a su anchura real, y la posibilidad de que recoja un objeto dentro de esos límites es 1, lo cual representa la certeza”… Si bien no dice nada que no supiésemos hay que reconocer que su autoridad es concluyente. Sobre todo si se tiene en cuenta que la investigación operativa nació durante la batalla de Inglaterra y fue empleada, con éxito, para determinar cómo debían usarse los aviones de la Royal Air Force para enfrentar a la Luftwaffe con muy pocos aparatos.

Se empleó también para calcular como debían moverse los barcos de guerra, según sean grandes o chicos, y para enfrentar con éxito el ataque suicida de los Kamikazes japoneses. Cuando comunicamos nuestro hallazgo a la persona que hace la limpieza se mostró orgullosa de usar un instrumento heroico que responde a las formulaciones más estrictas de la ciencia contemporánea.  Consecuentemente ha aumentado el consumo de escobas, porque ya no quiere usar nada que no dé el resultado 1: certeza. NEMO“.

 

 

El CAERCAS dice al respecto: “Obtenida la confirmación de que las FF.AA. podían realizar la operación de ocupar las Malvinas a partir del 1- ABR , la Junta Militar ordenó formalmente la ejecución de la Operación “Azul” en reunión del Comité Militar del 26-ABR, fijándose el día “D” el 1-ABR (en horas nocturnas) con flexibilización al día 2 o 3 de dicho mes”. (pgf 249).

Guerra Malvinas, comunicaciones encubiertas a traves LA NACION, topo Costa Méndez, fecha de recuperación

Alrededor de ese mensaje, venía la nota En búsqueda de la palabra atorrante de Nicolás Cócaro, que discutía sobre el origen de esa palabra. El que va desde aterrar, a vago, astuto, y dormir, como se hizo astutamente con le fecha de recuperación de las islas. Más arriba de ella estaba la nota La antideología del dinero  de Flora Lewis, donde además de mencionar a Zaire, de donde provenía Kamanda wa Kamanda, enseñaba entre otras cosas como se puede derivar la culpa de los acontecimientos a otros:

“El caso de Angola muestra como Washington puede ser víctima de sus propias pesadillas y de sus engaños para justificar su falta de criterio… Durante muchos años, la CIA, Sudáfrica y Zaire habían estado apoyando a dos facciones en la guerra colonial en Angola… fue entonces cuando llegaron los cubanos. Incapaces de hacerles frente con una operación clandestina, Kissinger pidió al Congreso diez veces más ayuda para “salvar Angola”.

Cuando el pedido fue rechazado, culpó al Congreso y a los “burócratas cobardes” por la “pérdida de Angola”. En su versión del asunto, suprimió el papel que habían tenido los EE.UU. y Sudáfrica en la guerra, y trató de aparentar que solo Moscú había intervenido… la política de los EE.UU.  padece aún de los errores de Kissinger. Es hora de corregir la historia y admitir lo que Rockefeller observó con los ojos del niño que vio desnudo al emperador. La amenaza que existe la creamos nosotros.”

Mas allá del contenido latente de esos mensajes, cuya interpretación estaban solo al alcance del topo Costa Méndez, toda la edición de LA NACION era una sinfonía de acción psicológica para precipitar al gobierno militar a la recuperación de Malvinas. Los detalles de ese contenido se pueden apreciar en el siguiente extracto. Con tópicos tratados al borde del panfleto, si se tiene en cuenta el histórico estilo engolado de LA NACION y su complicidad con las dictaduras militares.

Referidos nada menos que a los desaparecidos; la represión militar; el enorme malestar social, económico, y político, expresado este por distintos políticos que antes carecían enteramente de prensa; la marcha de la CGT a Plaza de Mayo prevista para el 30 de marzo; y la insurrección en Centro América. Que supuestamente era la piedra de toque de la supuesta alianza estratégica con EEUU, que supuestamente impediría una reacción militar británica, y obligaría supuestamente a esta a negociar.

Los militares están “hechos” y la primera invasión a “Malvinas”

Al día siguiente, 25 de marzo, la inteligencia anglo americana a través de la página 9 OP-ED de LA NACION, completó el mensaje dirigido al topo Costa Méndez. Su orden de no hacer del día anterior, estaba referida al día “D” en que debían manifestarse las acciones, tanto diplomáticas como militares. Ese día recibió la indicación de que los militares estaban “hechos”, y dejara vía libre a la puesta en marcha de la operación militar.

Simultáneamente LA NACION agitaba el fantasma del HMS Endurance, para forzar la toma de posición de tropas argentinas en las islas de San Pedro de las Georgias, tal como ese día ocurrió.  Con el capcioso concepto instalado por Gran Bretaña, y aceptado por el topo Costa Méndez con la emisión de las “tarjetas blancas”, de que las islas Georgias eran parte del “territorio de las Malvinas”. De esa manera, ese día 25 de marzo de 1982, habría sucedido la primera invasión argentina a las “Malvinas”.

En la página 9 OP-ED, con su filete negro indicador de la existencia de un mensaje, en su parte inferior decía en Cosas de Porteños Las barbas “En poco tiempo la ciudad ha experimentado una inusitada frecuencia de barbados, y no es tema que tenga pocos pelos.  Antaño, la casi totalidad de los porteños eran barbihechos.  Y a mucha honra.  Tal vez todo provenga del inconsciente deseo porteño de parecerse a la generación del 80. Cuando un hombre sin pelos en la cara se sentía como desnudo. E indigno de la función pública… En la inestable sentimentalidad de la urbe, los barbados nos parecen siempre individuos que se van a retratar… Pero hay un aspecto intrigante y sin duda misterioso: los militares de hoy no usan nunca barba. Lo cual los hace diferentes y barbihechos. P.M.”.

 

 

Rodeando en parte ese metamensaje, estaba la nota El movimiento feminista en Brasil, país preferido de Costa Méndez, de Gloria Helena Rey. La cual estimulaba la libido o sexualidad de este, y su íntima relación con su amigo de la infancia Eduardo Roca, el embajador ante la ONU, al citar en ella a la socióloga Marcia Oliveira. Aludiendo así a la amante del ex presidente y Gral Julio Roca, Guillermina Oliveira César, cuya hermana Angela se casó con un Costa Smith.

Decía al respecto: “la mujer brasileña está entre la espada y la pared: quiere liberarse pero teme romper la tradición. Por eso la liberación es a veces destructiva, cuando es mal entendida”. Y más adelante, redundando, también mencionaba el suicidio de María Celizete Oliveira, “por no poder cumplir “12 mandamientos” de obediencia y sumisión”. Una cantidad similar a los mensajes recibidos por el topo Costa Méndez durante ese mes.

Al respecto la CAERCAS apuntó: “Si bien en el Informe de los ex- Comandantes en Jefe no apareció el asesoramiento del Canciller en la toma de la decisión de “ocupar las Islas “, este asesoramiento existió, por cuanto en su declaración, aquél manifestó: “ESTUVE DE ACUERDO con la decisión de la Junta Militar y no manifesté oposición porque en ese momento NO VEIA NINGUNA SOLUCION al conflicto de Georgias por otra vía que NO FUERA LA OCUPACION DE MALVINAS, PARA NEGOCIAR INMEDIATAMENTE”. Este apoyo del Canciller a la decisión de la Junta Militar se basó en la apreciación efectuada en RR.EE., cuya conclusión determinó que en ese momento “NO HABlA UNA OPCION MEJOR“.

Guerra Malvinas, comunicaciones encubiertas a traves LA NACION, topo Costa Méndez, fecha de recuperación

Se cumplió así en la madrugada del 25 de marzo, la invasión argentina a las islas Georgias, o primera invasión argentina a esas”islas Malvinas”. Instancia prevista en los planes británico-estadounidenses como un paso en la escalada del conflicto, planteando un envite de guerra de posiciones, que indefectiblementedebía llevar a Argentina a ocupar las verdaderas Malvinas.

El mensaje encubierto de Nemo, de que los militares estaban “hechos”, puede tener también su oculta explicación, en la respuesta que dio al CAERCAS, el almirante Jorge Anaya, el comandante en jefe que vino de Gran Bretaña y fue el primer impulsor de la toma de Malvinas. Al ser preguntado si se pretendió adelantar la operación a antes del 1 de abril, respondió: “se quiso hacer la operación aerotransportada…  yo me opuse diciendo qué si se colocaban camiones sobre la pista, iban a ir a un desastre… la operación era totalmente simple y era cuestión de esperar para hacer las cosas como se habían planificado…”.(Testimonial del 30 marzo 1983).

El contenido periodístico manifiesto de LA NACION de ese día, continuaba en forma exuberante y cuasi panfletaria con los tópicos reseñados anteriormente. Magnificados aún más en cuanto al incidente que estaba sucediendo en las islas Georgias, y la lucha contra la insurrección en Centroamérica, que supuestamente garantizaba la alianza argentina con EEUU.

A lo que se agregó la información sobre la primera detención de un general retirado, Adolfo Sigwald, ex gobernador de Córdoba. Y el pedido de informes a un alto oficial del Ejército, por la desaparición de una madre junto sus cinco hijos menores de edad. Como un preanuncio de lo que podía suceder en el futuro, si la dictadura militar no lograba resucitar mediante obtener un gran éxito en Malvinas.

Costa Méndez recibe orden de destruir documentación y preservar su reputación

El domingo 28 de marzo LA NACION proseguía con su dúplice cobertura desinformativa. Como título del día en tapa, insistía en el argumento por el que se tomó la decisión de recuperar las islas, ante la posibilidad de que el Reino Unido reforzara sus defensas en ella, e hiciera imposible concretarla:

Refuerzos británicos van a las Malvinas – Lo reveló una alta fuente de la Casa Rosada. Se desplazan a la zona dos corbetas misilísticas argentinas.  Gestiones diplomáticas “El desplazamiento del carguero artillado Jhon Biscoe de la armada de Gran Bretaña, fue detectado anteanoche transportando efectivos que irían a reforzar posiciones en las islas Malvinas.. La nave habría pasado por el puerto de Montevideo, escala habitual -de- buques ingleses… una dotación de infantes de marina llegada por vía aérea al Uruguay fue la que embarcó en el carguero con destino a Puerto Stanley.”

La página 9 OP-ED estaba signada por la nota inserta arriba de ella, con título El reflujo y su copete:  Comienza el reflujo antes de que -los franceses- experimenten las consecuencias de los errores cometidos. Y bajo ese signo había dos mensajes encubiertos para el topo Costa Méndez. A mitad de página, en un borde, estaba uno, con su filete de luto. Y hacia el otro borde, columna de por medio con dicho artículo, señalando así su imbricación en relación al reflujo que sobrevendría en la cuestión de Malvinas, había otro recuadro con su filete negro, con un consejo político para el topo Costa Méndez.

Cuyo rostro por los acontecimientos en las Georgias, había saltado a las tapas de los diarios y revistas. En Falacia del éxito y solidez del prestigio de JP, se le indicaba que no se comprometiera con la “efímera” aventura malvinera que se estaba por lanzar. Qué para él, como “colaborador”, había otro futuro, aunque su tarea como topo no sea conocida, pero sí “gratificante”:

“He leído en las vacaciones dos libros que enseñan a tener éxito, lo que para los autores significa ascender en la escala social y económica. Las recetas son sencillas, basta adular al prójimo y despojarse de todo sentido crítico. El éxito puede llegar de la noche a la mañana. Pero así como viene suele marcharse en el momento que empieza a desgastarse. El prestigio es tarea de todos los días, y para alcanzarlo es necesario mucho tiempo. Su ventaja -entre otras- consiste en su permanencia, aunque ocasionalmente pueda dañarse.”

Pocos recuerdan los nombres de autores de best-sellers que en su momento vendieron millones de ejemplares, pero difícil será que exista quien ignore el de Flaubert, incluso aunque no lo haya leído. La razón es que unos buscan la gloría efímera, con criterio especulativo; los otros desprecian todo oropel en aras de una actividad que muchas veces no llegará a conocimiento de las mayorías, pero que sin duda es mucho más útil, sobre todo gratificante para los interesados. Lo cierto qué entre aparecer en la tapa de una revista popular, o en el grupo de colaboradores de una publicación cultural, lo primero es más vendedor. Lo otro indica una saludable indiferencia a ser puesto en venta. J.P.”

 

 

El otro mensaje Mínima Sobre la inextinguible consumidora de papel de NEMO, era más concreto. Le ordenaba a Costa Méndez destruir la documentación que había generado para infiltrar su estrategia envenenada, y también la relativa a los antecedentes “petroleros” del conflicto, ante posibles “comités” que seguramente vendrían después, como fue la CAERCAS. Previsoramente le decía:

“Como esos bichos que se comen las hojas de los libros, la burocracia vive también del papel. Con la diferencia de que lo guarda, lo colecciona, lo clasifica, lo archiva. Sin el papel no hay trámite posible. Todo parece regresivo. Una vuelta a los tiempos en los cuales la palabra dicha valía tanto como la firma… Cuenta Tofler, en su libro “La Tercera Ola”, que cuando, en la segunda posguerra, la Comisión Hoover tuvo que revisar los libros y archivos de tres grandes firmas norteamericanas se encontró con que la primera tenía acumulado 44 mil documentos por cada persona… la segunda 56 mil, y la tercera, 64 mil…”

“.. el informe elevado a la Agencia Federal de Energía por una empresa petrolera -EXONN-, ocupó 445.000 carillas, equivalente a una obra de doce tomos. A veces, el aparato burocrático se da cuenta de que se le ha ido la mano. Entonces se produce invariablemente un caso de retroalimentación, de “feedback”: se crean comités para reducir la burocracia, que inevitablemente, con gran trabajo, consigue aumentarla. Nada caracteriza mejor la adhesión que la burocracia tiene para con el papel que aquella anécdota, que se atribuye a Goldwin. Se le hizo notar que el archivo de su firma era desmesurado. Aceptó muy razonablemente que se lo limpiara a fondo. Con una sola condición: que sacara fotocopia de todo lo que se tirase. NEMO”.

Debajo de este mensaje, continuaba una nota iniciada en la página 8 editorial, En búsqueda de los vocablos precisos, que bajo el subtítulo Una cuestión fundamental completaba el mensaje encubierto diciendo: “Es precisamente sobre esta última cuestión fundamental que no se ha de hallar el menor dato inspirador en el mensaje de miércoles pasado”. Refiriéndose así como se vio, a la fijación de la fecha de recuperación de las islas no antes del 1 de abril, para poder cocinar la resolución 502 contra Argentina con el zaireño Kamanda wa Kamanda.

La comisión creada en la posguerra, CAERCAS, dice al respecto: “es deber de esta, señalar la responsabilidad que le cabe al personal superior del Ministerio de Relaciones Exteriores en su quehacer específico, toda vez que se advierte una limitada competencia en su asesoramiento especializado y en su labor profesional… El expediente CM VI/38/83 incluye los asesoramientos producidos por el Ministerio, que fueron reunidos y remitidos a requerimiento de la Comisión. Prácticamente en la mitad de los escasos documentos emitidos, se expresa “no se registra quien lo ha producido y, eventualmente, no se conoce la fecha de su elaboración”… son simples “papeles de trabajo” carentes, en general, de toda idea novedosa u original.” (pgfs 796-97).

Guerra Malvinas, comunicaciones encubiertas a traves LA NACION, topo Costa Méndez, fecha de recuperación

La explicación que brinda por su parte la cancillería argentina, ante la absurda circunstancia de que no haya ninguna documentación fehaciente firmada por el canciller Costa Méndez, en relación con el único conflicto bélico que tuvo Argentina a lo largo de mas de un siglo, consiste en que este retiró toda la documentación, a los efectos de escribir su anodino libro, “MALVINAS Esta es la historia”. Publicado más de diez años después, en 1993, después de su fallecimiento en 1992. Documentación que nunca reintegro a la cancillería, ni esta se preocupó en rescatarla.

En cuanto al contenido periodístico manifiesto de LA NACION, además de seguir a tambor batiente con los tópicos negativos anteriores, comenzó a desarrollar un triunfalismo acrítico respecto la postura asumida por el gobierno en relación con el incidente de las Georgias, compartido por sectores políticos y gremiales. Insinuando incluso que estaba en marcha la recuperación militar de las islas. Todo lo contrario a la advertencia hecha al topo Costa Méndez, de que se cuidara del “reflujo” de esos acontecimientos en su mensaje encubierto en la página OP-ED.-

*Investigador en temas económicos y jurídicos. Asesor de la Comisión de Investigaciones del Senado de la Nación. Asesor Legislativo. Co-autor del libro: “La Argentina Robada”

Fuente: www.stripteasedelpoder.com.ar